Editorial: Las movilizaciones por el Papa
8 de enero de 2018

En varios países vecinos de Perú, como Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador, hay miles de militantes religiosos empeñados en estar en Lima, Trujillo o Madre de Dios, durante la anunciada visita del papa Francisco.
En el caso del sur, hay también católicos peruanos, especialmente de Tacna y Moquegua, que proyectan dirigirse a Iquique, para estar cerca del pontífice cuando este vaya a Chile.
Es común también el deseo de los peruanos, y en especial de los arequipeños, de participar de una caravana de oración y fidelidad al santo padre, que se dirigirá a Lima, liderada por el arzobispo local Javier del Río Alba.
Los brasileños y bolivianos han preferido encontrarse con el prelado en Madre de Dios, y quienes viven en el norte, tanto peruanos como ecuatorianos y colombianos, tienen previsto movilizarse hacia Trujillo para asistir a la misa que ofrecerá en Huanchaco, el ilustre visitante.
Es esta una oportunidad real o mejor será expresarse con singular propiedad en relación a la situación que vive Perú para una efectiva reconciliación que disminuya las tensiones y aliente a la idea de trabajar juntos por un Perú mejor y pensando en una sola fuerza con miras al bicentenario.
Hagamos todos que el bálsamo provenga de una iglesia que lo merezca y de un pontífice que se muestra modernista y amoroso.
Pues tenemos que aprovechar todas las posibilidades posibles para acercarnos, en vista de que nos hemos alejado más unos de otros por problemas que no lo merecían y que debieron haberse tratado en sus oportunidades y circunstancias.
La llegada del papa Francisco es una oportunidad de reencuentro de los peruanos con su pasado y con las creencias necesarias que contamos con el favor de Dios para reencontrar caminos de unidad.
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