Editorial: Las obligaciones ciudadanas
24 de noviembre de 2017

El mantenimiento de los servicios de la ciudad depende exclusivamente del cumplimiento de las obligaciones que tiene cada uno de los jefes de hogar, para que podamos disponer de bondades en limpieza de calles, alumbrado público, cuidado de parques y jardines, seguridad ciudadana y otras menores que son indispensables para que la urbe sea vivible; pero si bien la mayoría de los que tributan cumplen con pagar, aunque con tardanza sus obligaciones de autovalúo, no ocurre igual con los arbitrios y esto termina por afectar lo que no siendo motivo de lucro permita que se puedan mantener los equipos de trabajo que laboran en rubros colectivos.
Es notorio que todos los años, y alrededor de diciembre o más concretamente de la Navidad, los obreros municipales tengan problemas en el cumplimiento de los aspectos económicos pendientes de solución de la autoridad de turno, y de seguro en el 2017 ocurrirá lo mismo.
Debe recordarse que los arbitrios son un pago por los servicios prestados, y no suponen ganancia alguna para la autoridad municipal que los ejecuta.
No funciona el sistema, si quien debiera entregar su cuota regularmente no lo hace, y el desequilibrio que se produce obliga a la municipalidad a sacar recursos de otras partidas para no dejar de limpiar las vías públicas, reponer los focos quemados del alumbrado de las calles, dejar que se sequen los jardines o paralizar los servicios del serenazgo.
Peor todavía cuando hay un régimen de disminución de pago de arbitrios por el cumplimiento puntual o adelantado de los impuestos a la propiedad en que los años se reducen de 12 a 9 meses para beneficiar al jefe de hogar cumplido con pagar el autovalúo, perjudicando lo que debe ser una renta igual en todo el año para los arbitrios.
El pago puntual de los arbitrios favorece mejores servicios a la ciudad por parte de las municipalidades.
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