Arequipa

EDITORIAL: Las obras inconclusas de los que se van

18 de febrero de 2018
EDITORIAL: Las obras inconclusas de los que se van
 
Es lamentable que muchas de las autoridades elegidas para gobernar las poblaciones, sea a nivel de regiones o de municipalidades, pretendan dejar inconclusas obras iniciadas o, lo que es peor, pretender iniciar unas nuevas, que suponen también un endeudamiento para las administraciones futuras a lo que tienen por cierto ni derecho ni felizmente dinero.
 
Es verdad que la continuidad de la obra pública no debe estar afectada por los cambios de hombres, pero no es menos cierto que resulta dudoso de aceptar que ahora los que no hicieron los suficiente quieran irse soplándole la pluma a las administraciones futuras para descargar conciencias o para hacer creer que los que vendrán pueden cargar con el peso que les deja.
 
Está claro que el país no está viviendo el mejor de los mundos, pues hay retracción en la inversión pública y también en la privada.
Hay asimismo una herencia nociva de gobiernos anteriores que dejaron deudas a las arcas municipales y para colmo de males hay una inestabilidad política que no permite ver el futuro con buenos ojos.
 
Lo que es prudente de hacer es prepararse a conversar con los próximos candidatos para que ellos estén enterados de verdades y consultados con respecto a lo que se propone hacer alguien sobre todo en sectores como educación y salud, por largo tiempo descuidados.
 
Este es el tiempo también de ir preparando cuentas para explicarle al ciudadano en que se usó el dinero confiado y dar oportunidad a los que fueron electos para explicar el por qué no cumplieron las promesas hechas en su momento y contra todas las trabas encontradas.
 
 
Los gobernantes regionales y municipales no deben emprender obra nueva que no podrán cumplir en el corto plazo de vida que les queda, pues no tienen derecho a hipotecar el futuro de quienes sean merecedores de la confianza ciudadana para sucederlos.
 
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