Editorial: los cambios tras la visita de Francisco
22 de enero de 2018

La visita del Papa Francisco resulta afortunada para los peruanos confrontados en desencuentros con respecto al desarrollo y a un gobierno estable que solo será posible si se escucha la palabra reflexiva del Pontífice que pidió no perder la esperanza y la fe en nuestra propia capacidad de entendernos y de caminar sobre seguro en favor de la justicia, la verdad y nuestro pasado.
El gesto presidencial de invitar a la sede de Palacio de Gobierno, a líderes políticos de distintas tendencias, para que participaran de la visita de cortesía que Francisco hizo al presidente Kuczynski, reabre las puertas de un diálogo esperado para que nos pongamos a trabajar unidos para alcanzar el bicentenario de la independencia de una manera distinta al ruido político del presente.
Ese es el mensaje real que deja Francisco, para que superando desentendimientos nos unamos, no para renunciar a principios y puntos de vista diferentes, sino para buscar las concordancias que por pequeñas que sean, nos permitan dejar de obstruir la acción de los buenos o de permitir perfeccionarla, en procura del bien común.
La palabra del Pontífice ha sido clara y en favor de Dios también. Francisco vino como un enviado del cielo a poner paz entre los que habíamos llegado a extremos que nos condujeron a la vacancia presidencial y la desinstitucionalización de otros poderes, creando alarma en los inversionistas y permitiendo parálisis en muchos rubros de la vida nacional.
Recojamos el mensaje del enviado de Dios, el Papa Francisco, procurando acuerdos mínimos para construir juntos un Perú mejor, buscando las mínimas concordancias y desestimando pasiones y bajos intereses.
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