Editorial: Planificación y crisis de la agricultura
14 de enero de 2018

Desde los tiempos en que llegó al poder Alberto Fujimori, después del gobierno de Alan García, se produjo en el país un movimiento de rechazo a todo lo que signifique planificación y una de las víctimas preferidas de semejante afán fue la agricultura.
Virtualmente se desactivaron todas las dependencias de ministerios correspondientes, que antes realizaban estudios y daban consejos a los sembradores para que no se produjeran sobreofertas que terminan por reducir los precios, y hacerlos más víctimas de los intermediarios.
Esta actitud, contrastante con otros tiempos, ha determinado la crisis que hoy se evidencia, mostrando como arruinada a la producción de artículos de panllevar elementales para el abastecimiento de los mercados y consecuentemente de los hogares.
Hoy, hay papa que se compra en chacra a valores equivalentes a 20 centavos por kilo, cebollas que se venden a 30 céntimos, e igual ocurre con todos los productos propios de las mesas de arequipeños y de peruanos, y que han puesto al borde de la quiebra a todos los que se dedican al cultivo de lo que también viene siendo agredido por la importación.
En el caso de la papa, la situación es más dramática, pues los agricultores no tienen alternativa, sino de recibir lo que les ofrecen antes de tener que enterrar sus cultivos y lo que es peor, que las tierras queden inutilizadas para los siguientes sembríos, por lo menos temporalmente.
Lo que tiene que decirse hacer el Gobierno es reestructurar y dar vigencia a los pronósticos de mercado de consumo y el estado a la protección de lo que sea indispensable para evitar el desabastecimiento de los centros de abasto sin perjudicar al productos nacional.
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