Editorial: Reacomodo en el Congreso
4 de febrero de 2018

Siguen las dudas respecto a si hubo o no contactos entre el Gobierno y un sector del fujimorismo del Parlamento para resolver el problema de la vacancia presidencial y el indulto y la gracia del jefe de estado para con el detenido ex presidente Alberto Fujimori.
Las evidencias saltan a la vista, la decisión de 10 parlamentarios de Fuerza Popular, liderados por el hijo mejor del expresidente, fueron definitorias, para que el grupo mayoritario del Parlamento no pudiera alcanzar la mayoría necesaria para aprobar la vacancia de PPK.
Lo que vino después, como es el indulto a Fujimori, fue una consecuencia anunciada y aparentemente concertada entre el propio Kuczynski y Kenji Fujimori.
Para muchos la medida era una jugada del menor de los Fujimori para liberar a su padre de la prisión de la Diroes, y para los más inocentes un esfuerzo de buenos peruanos por salvar la gobernabilidad nacional.
El desenlace ocurrido hace apenas días, tras la expulsión de tres miembros de Fuerza Popular que no acataron la orden de votar contra PPK, obliga a un reacomodo de las estrategias y tácticas para el futuro del gobierno o para mejor concertar los entendimientos entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La moderación debe imperar y esto supone encontrar fórmulas eficaces y no vinculadas estrictamente a temas políticos, para mejorar la economía y estabilizar el prestigio que debe tener todo gobierno cuando recién está en sus inicios.
Eso es lo necesario para que no continuemos en el limbo, que han significado los últimos meses de la gestión de Humala y el casi año y medio de la administración de Kuczynski.
Un papel importante debe cumplir el gabinete Aráoz, para conseguir que la oposición se anime a apoyar los esfuerzos que signifiquen destrabar proyectos de inversión y hacer realidad la obra de reconstrucción del norte, así como esclarecer lo que paso ayer en Ica, y hace menos de dos meses en Caylloma.
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