Editorial: Una mala costumbre
18 de noviembre de 2017

Quienes realmente deseamos la descentralización nacional debemos lamentar que las autoridades de regiones y municipios anuncien proyectos de obras públicas que no incluyen el financiamiento de los mismos y procuren como solución para concretarlos el estirar la mano a Lima.
Acaba de anunciarse que el Ministerio de Cultura, incluso rectificando una opinión desfavorable de la Oficina Desconcentrada de Arequipa, a favor de un proyecto de reforma de la Plaza Mayor, y de las calles adyacentes a ella.
El gerente del Centro Histórico, Víctor Dibán, al hacer el anuncio de la aprobación de la idea, que significa una inversión de 5 millones y medio de soles y que proponen la colocación a un solo nivel de portales, calles, veredas y jardines de la Plaza Mayor, así como la continuación de las obras de peatonalización de San Francisco hasta la plaza del mismo nombre, admite que no existe recurso presupuesto para realizarlo.
Tanto la gobernación regional como la alcaldía provincial, y a su turno también las alcaldías distritales, están pretendiendo mostrar como obra solo lo que les encarga de ejecutar el gobierno central y en tal circunstancia y caso se ratifica al contrario del descentralismo pregonado que siempre requerimos de la mano generosa de los que percibiendo los impuestos de todo el Perú, alcanzan a las regiones y provincias lo que les parece por conveniente.
También es verdad, que muchas veces lo que se propone no tiene sustento técnico suficiente y que representa solo la opinión personal del gobernador o del alcalde o de sus técnicos y no necesariamente, como sería deseable, coincidencia que con las ideas tengan universidades, colegios profesionales o instituciones representativas del empresariado y de los trabajadores.
Los proyectos regionales y municipales deben ser producto de una evaluación y respaldo de los organismos técnicos privados y no solamente la consecuencia de una continuación de obra o de una idea que no tenga el respaldo de instituciones como las universidades y los colegios profesionales.
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