Arequipa

Editorial: Una sola fuerza

23 de enero de 2018
Editorial: Una sola fuerza

Con la visita del Papa se comprobó que la unidad de los peruanos es real cuando lo merece, igual a lo que ocurrió cuando la naturaleza castigó al norte del país con lluvias y desbordes. Las causas nobles y además grandes son capaces de concitar la unión entre todos y el deseo de superar adversidades o de no perder la esperanza tal cual lo pidió el Papa antes de irse. 

Lo importante es que se entienda el mensaje y la obligación que tenemos todos los que nacimos bajo la protección de la misma bandera para no permitir que el país se detenga en su marcha, que se vayan reduciendo las brechas sociales y económicas y que se deje de lado cualquier interés que no sea el de la patria.
A los jóvenes les ha confiado el Pontífice, la tarea de seguir batallando para que nuestra patria alcance los destinos a los que tienen derecho, por lo que ya han hecho los prohombres de la independencia y de la República y que ahora se encuentran lastimados por el fenómeno de la corrupción.
La respuesta esperada es que todos renuncien, aunque sea un poco nada más, en favor del interés común, permitiendo que se pueda reducir los efectos de los daños de El Niño Costero y dinamizar una economía detenida y trabada por los burócratas y los políticos.
El mensaje pontificio no debe ser desoído porque en el fondo todos sentimos igual: queremos la grandeza del Perú y el recuperar el sitial de honor que nos correspondió en lo económico y en lo democrático en los últimos años. La tarea la deben liderar gentes nuevas, pues los políticos del ayer bien harían en enterrarse para dar paso a generación nueva y con manera distinta de pensar.
 
Los peruanos tenemos todos que recoger la invocación del Pontífice de unirnos en objetivos comunes y básicos lo que significa pensar igual ni dejar de aportar con ideas y acciones en favor de la república.
 
Compartir


Leer comentarios