El abuso que queda impune
8 de febrero de 2018

La dificultad de diagnóstico y el ocultismo son dos razones por las que el delito de actos contra el pudor o llamado también “tocamientos indebidos” quede impune en nuestro país. Además las leyes peruanas contemplan penas benignas de entre 3 y 5 años, y solo en casos agravantes llegan a 10.
Según el Ministerio de la Mujer de 100 denuncias por actos contra el pudor solo un 20% termina en sentencia. El resto es desestimado en el camino por la dificultad para demostrar el delito.
Entre las prácticas de abuso sexual más comunes encontramos a los tocamientos que no dejan huellas físicas. Por esta razón su difícil diagnóstico, lo que hace que muchos de los casos queden impunes.
Un examen de Medicina Legal no mostrará el delito, sin embargo las huellas quedan impregnadas en la mente de la víctima. Generalmente a partir de los seis años de edad, cuando puede producirse un daño psicológico, que se manifiesta en temor, ansiedad, nerviosismo, miedo e incapacidad de reaccionar ante el abusador.
Incluso un adulto refleja los síntomas descritos si se topa con un exhibicionista o libidinoso que se masturbe en el interior de un bus de transporte público. En este caso la víctima podría gritar y denunciar a su agresor, pero no dudamos que muchos permanecerían callados por vergüenza o temor.
Entonces imagine el trauma producido en un niño o niña indefenso. Sin la capacidad de reaccionar para pedir ayuda, recurriendo al llanto o peor aún al silencio si se trata de un familiar cercano que le pide no contárselo a nadie.
El Código Penal dispone sanciones que van desde los tres a cinco años de pena privativa de la libertad para quien realiza tocamientos indebidos. Sin embargo existen agravantes que incrementan las penas de 7 a 10 años en caso el agresor toque las partes íntimas de un menor o actos libidinosos contrarios al pudor del niño o niña. En su Artículo 176-A considera la edad de la víctima un agravante y el vínculo entre víctima y agresor.
La ley precisa: “El que sin propósito de tener acceso carnal regulado por el Art. 170° realiza sobre un menor de 14 años u obliga a este a efectuar sobre si misma o sobre tercero, tocamientos indebidos en sus partes íntimas o actos libidinosos contrarios al pudor, será reprimido con pena privativa de libertad”.
El Ministerio Público en Arequipa pidió la máxima pena por dicho delito contra el sacerdote José Carranza Chavesta, acusado de tocar indebidamente a un escolar de 12 años al interior de un aula de la Gran Unidad Escolar Mariano Melgar de Arequipa, donde dictaba clases de religión.
El religioso se encuentra prófugo de la justicia desde el 8 de febrero de 2016. Posteriormente el Ministerio del Interior incluyó su nombre en la lista de los más buscados y ofrece 15 mil soles a la persona que informe sobre su ubicación.
Trascendió que a pesar de que la Fiscalía presentó su acusación ante el Poder Judicial el expediente está estancado en la sede judicial de Arequipa, por lo que no se ha programado el inicio del juicio oral.
SENTENCIADOS
Solo en el Penal de Varones de Socabaya unos 63 varones están privados de su libertad acusados de realizar tocamientos indebidos a menores de 14 años de edad. Del total 58 ya están sentenciados.
Al ser las condenas relativamente cortas e incluso muchas terminan en sentencias suspendidas, los autores retornan nuevamente a las calles para seguir asechando.
EL PERFIL
Algunos rasgos generales que describe la psicóloga Ruth Gallegos Esquivias sobre el diagnóstico a abusadores sexuales:
– Son personas que tienen muy poco respeto y consideración por los demás. No han desarrollado habilidades sociales de comunicación, por ello toman a las personas por la fuerza.
– No han llegado a una madurez en el ámbito de sentir su sexualidad en la medida del desarrollo de su físico. No controlan sus impulsos y actúan instintivamente, por ello muchos exhiben sus genitales a cualquier persona y en cualquier lugar, realizan tocamientos indebidos o abusan de ella.
– Son hombres que tienen una idea de odio hacia la mujer. Un concepto de que ella es un objeto y que ha nacido para satisfacer sus necesidades. También sienten que los están provocando, desencadenando en situaciones de abuso sexual.
– Poca capacidad empática y algunos problemas con las normas sociales.
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