Arequipa

El arte de la guerra del general Vizcarra

9 de mayo de 2018
General de División José Alberto Vizcarra Álvarez dedicó 37 años a la vida militar.

El general de División José Alberto Vizcarra Álvarez, quien es el nuevo Comandante General de la III División del Ejército, es uno de los pocos valientes hombres que en riesgosas operaciones militares ha demostrado cuán grande es su amor por el Perú. Tiene 54 años de edad, de los cuales 37 están dedicados a la vida militar.

Ha participado con mucha valía en la batalla contra el terrorismo y otros conflictos que afectaban la economía y desarrollo regional. Cree en Dios, y considera que los militares y sacerdotes tienen en común ofrendar sus vidas por gente que no conocen. El miedo no lo ahuyenta de cumplir su labor y su actitud lo define del resto.

Este hombre que nació en Lima, y estudio además de la capital, en Tacna, se siente arequipeño de corazón, es un fanático de la gastronomía mistiana y asegura que lo más gratificante de todos sus años de servicio es haber llegado a la ciudad del Misti donde tiene el objetivo de formar los mejores soldados de todo el Perú.

Por: Paola Gómez Ríos

¿Cómo nació su inclinación por la carrera militar?
Un punto de quiebre para escoger la carrera militar fueron mis últimos años de estudios en la ciudad de Tacna. Concluí la secundaria en el año 1979, era muy muchacho, tenía solo 15 años y hasta esa fecha yo tenía la idea de realizar otra carrera, pero ese año se celebraban las Bodas de Oro de la Reincorporación de Tacna al Perú y fue un año de mucho desarrollo cívico patriótico en donde mi colegio participaba, además como hacía deporte conocí a muchos militares que también jugaban básquet y comencé a asistir a los cuarteles, así nació mi vocación por la carrera de las armas.

¿Qué puede destacar de su preparación en el Ejército?
A la Escuela Militar ingreso en el 81. Pertenezco a la promoción Héroes de Concepción. Hice cuatro años de carrera militar. Mi recorrido inicial como alférez fue en el norte, lo que es la zona de Sullana y todas las provincias de Piura, ahí estuve mis cuatro primeros años de oficial, posteriormente parte de mi carrera entre los grados de alférez, teniente y capitán los hice en la zona de emergencia que estaba instaurado en varias zonas del país, como Huallaga, Ayacucho y la Sierra. Cuando fui ya oficial empecé a darle importancia al tema de la preparación académica y tuve la suerte de hacer mis cursos obteniendo primeros puestos, y a razón de ello me fui de profesor a la Escuela de Guerra de Venezuela en un intercambio, fue una experiencia muy agradable. Regresando me orienté tres años como instructor de la Escuela del Ejército y también hice estudios extra castrenses concretando mi maestría y un diplomado. Gracias a Dios me fui desarrollando y alcancé los grados de comandante y coronel sin ningún problema, pero con bastante esfuerzo.

¿Qué cargos ha ocupado antes de llegar a este puesto?
Los primeros años fui Jefe de Pelotón, luego Jefe de Escuadrón tanto en zona de paz como estados de emergencia; también he sido Comandante de Unidad, después profesor de la Escuela de Guerra en el Ejército y en el extranjero. También me he desempeñado en Tacna como Jefe del Estado Mayor y luego cuando ascendí a General he sido director del Hospital Militar Central de Lima. Luego he sido Comandante General de la V Brigada de Montaña en Cusco, donde tenía responsabilidad también en Madre de Dios. Luego retorno como Segundo Comandante General a Lima, y luego tuve la suerte que me designen como Comandante General de la III División del Ejército en Arequipa.

¿Cuántos años en total en la vida militar?
Estoy en mi año 37 de servicio, sin contar los cuatro años de escuela.

¿Qué ha sido lo más difícil en estos 37 años?
Lo más difícil ha sido perder un compañero, un amigo a consecuencia de un combate. Pertenezco a una promoción que hemos vivido esa etapa dura y hemos sido los protagonistas directos de ese proceso de pacificación y lucha. Nos agarró con un grado de teniente y capitán donde uno está en mayor contacto con el tema de patrullas y todo eso. Yo perdí varios amigos, y creo que eso ha sido lo más duro que he podido pasar.

¿Qué ha sido lo más gratificante?
Ha sido llegar a trabajar a un lugar donde toda la vida quise venir y después de 32 años me enviaron, venir aquí a Arequipa.

¿Ha nacido en la ciudad del Misti?
Bueno mi mamá me enseño desde chiquito que el arequipeño nace donde quiere. ¿Por qué? Porque mi papá y toda su familia son arequipeños, al igual que mi madre y todos sus parientes. Por un tema circunstancial yo nací en Lima, pero toda mi familia es de Arequipa.

¿Se siente arequipeño?
Lógico, yo todos los años de mi vida hasta que ingresé a la Escuela Militar tenía que venir a Arequipa porque si no, no eran vacaciones. Venía por mi familia con la cual tengo una identidad muy fuerte.

¿Cuándo se iba que es lo que más extrañaba?
En Arequipa hay muchas cosas por extrañar. Sin haber nacido acá, lo voy a decir en primera persona: “Tenemos la suerte de sentirnos orgullosos de muchas cosas, empezando por la comida, de nuestra cultura, tenemos innumerables sitios por visitar con una riqueza tremenda, su clima es espectacular y el ejemplo, por eso buscamos que los soldados de Arequipa sean ejemplo para todo el país”.

¿Qué metas tiene trazadas para este cargo?
Nosotros nos regimos en función a los lineamientos que nos da el Comandante General del Ejército y que implica metas y objetivos a mediano y largo plazo. El principal objetivo de este año es lograr que tanto las autoridades como la población civil se sientan orgullosos y seguros de que en estos cuarteles se forman los mejores soldados del Perú. O sea así como tenemos la mejor comida, se busca que el personal militar saque cara por Arequipa, es una competencia sana que tenemos con el resto de regiones del país.

¿Cómo va lograr este propósito?
Tenemos varios campos. Primero, el de instrucción y entrenamiento que precisamente los estamos optimizando de tal manera que el personal a pesar de tener otras responsabilidades, además de la seguridad, tenemos participación en el desarrollo, en riesgos y desastres, en conflictos apoyando a la Policía, nos preocupamos por no descuidar nuestra preparación física y de combate, por ello nos capacitamos en otros ámbitos como es la parte administrativa.

¿A los 54 años de su vida cree que la carrera militar fue lo mejor que le pudo pasar?
Yo diría que los 37 años que tengo entre cadete y oficial jamás he vacilado en que es lo mejor que me pudo haber pasado.

¿No ha tenido temor a la muerte?
No, en los centros de formación militar le enseñan a uno a vencer el temor, el miedo y pánico, una de las cosas que ayudan a vencerlo es el cultivo de valores además de la responsabilidad de estar al mando de varios muchachos que dependen de ti. Además está el hecho de querer regresar a casa a ver a sus hijos y familia.

¿Cree en Dios?
Sí, creo que sin Él nunca hubiera logrado lo que soy. Para mí el fortalecimiento espiritual es importante. Muchas veces dicen que el militar es una carrera opuesta o antagónica a lo que podría ser un sacerdote, pero yo creo que tenemos muchas cosas en común porque son pocas las carreras donde a uno lo preparan para ofrendar su vida por gente que no conoce y nosotros nos preparamos para eso.

¿A quién admira?
A Francisco Bolognesi, porque ofreció su vida por la Patria. Luchó en un momento que podía rendirse y fue un verdadero líder frente a sus compañeros.

¿Cuénteme una anécdota que recuerde de estos 37 años?
Tengo 50 mil anécdotas. Pero ahora voy a hacer mención a una que tiene que ver con mi familia. Yo estaba en la zona de emergencia en Huánuco y como ya tenía que salir cambiado a Lima donde me ascendieron a Mayor insistía a mi comandante de Unidad para que autorice mi salida. Era enero del 95 y justo se desata el conflicto del Cenepa, pero como nadie sabía nada yo retorno a Lima y al llegar habían dado la orden que mi Unidad también viaje al norte. La anécdota es que yo llegaba de la zona de emergencia después de un año de estar alejado de mi familia y todos los días nos daban permiso para despedirnos porque se supone que cualquier día nos íbamos a ir. De tanta despedida salió mi segunda hija a la que casi le pongo Cenepa, pero reaccione a tiempo y le puse otro nombre.

¿Cómo se llaman sus hijas?
Mis dos hijas son los pilares de mi familia. La mayor es Emily Isabel Vizcarra Rengifo y la menor Leslie Antuanet Vizcarra Rengifo. La primera estudió Literatura y está haciendo una maestría en Psicología Educativa, actualmente es docente en la Universidad Católica de Lima. En tanto, Leslie estudia su último año de Psicología.

¿Ellas han comprendido su carrera que les ha impedido estar juntos?
Realmente me han tenido cerca siempre, solo hemos estado alejados desde que asumí el grado de General. Hemos ido juntos a todo lado, excepto a la zona de emergencia. Ahora que están grandes vienen constantemente a visitarme.

Un mensaje para ellas…
La carrera que hayan escogido la vivan con pasión, que siempre tengan en cuenta que la tranquilidad que ahora tienen para estudiar y trabajar se debió al esfuerzo de muchas personas que en las épocas de convulsión dieron su vida.

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