Arequipa

El ataque musical de Los Chapillacs

25 de junio de 2017
El ataque musical de Los Chapillacs

La banda de cumbia psicodélica arequipeña está consiguiendo éxitos a punta de su contagiante ritmo. Ocho músicos que comparten un gusto por la chicha que están colocando su nombre en la escena musical.

Por: Lino Mamani A.
Fotos: Adrián Quicaño P.
 
Ni siquiera una huelga pudo detener su tocada. Viajaban en bus rumbo a Argentina y en el camino, saliendo de Tacna hacia Arica, una manifestación detuvo al vehículo en el que se desplazaba la banda. La vía estaba trancada con piedras. Solo les quedaba cargar los instrumentos y avanzar caminando hasta cierto tramo.
 
En el camino, los protestantes, con piedra en mano, se burlaban de ellos. Les pedían tocar o sino los apedreaban. Así pudieron avanzar y llegar a su destino, para tocar en el país de Gardel y Messi, demostraron su arte, el estilo musical de la cumbia psicodélica de Los Chapillacs. 
 
Son 11 años desde que en el barrio Del Solar, zona de casonas de sillar en pleno Centro Histórico, un grupo de jóvenes con diferentes gustos musicales se reunió para hablar en serio. Les gustaba el rock, el soul, el blues, pero también se sinceraron reconociendo que también les agradaba la cumbia peruana. Destellos, Chacalón, Los Ovnis, Pintura Roja, figuraban en sus agrados. 
 
Así nacieron Los Chapillacs, banda que toma su nombre divino de la Virgen de Chapi, patrona de Arequipa y de la marca de vehículos Cadillac –también tienen influencia de los argentinos Fabulosos Cadillacs-. Así, estaban ya en el escenario, haciendo música, tocando cumbia por diferentes escenas, ascendiendo como la espuma de las cervezas con cada concierto.
 
La cumbia psicodélica peruana es precursora de la chicha. Se nutre del rock psicodélico de los sesenta, con el uso de guitarras eléctricas,  órgano musical, bongós, timbales  y en el caso de esta agrupación peruana, hasta de una batería. El resultado, es una melodía contagiosa que te reta a no aguantar cinco segundos sin moverte.
 
“Es el poder chichero de la cumbia y cuando viajas te das cuenta que tienes un legado exquisito y se trata de rescatar, todo eso es una música que te dieron tus ancestros, hay que apreciar el valor que tienen. Hay gente que reniega de eso”, dice Yawar Mestas, uno de aquellos jovencitos con gustos diversos que creó el grupo. 
 
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Los Chapillacs miran hacia el pasado y notan que crecieron mucho a pesar de remar contra la corriente. La chicha es marginada por muchos. Un género musical que otrora representaba a ese provinciano que llegaba a la capital, al trabajador de mercado, al obrero. Que es la voz de su desamor, de su surgimiento, de sus penas y alegrías, del amor a su tierra. Con la chicha se bailan las penas. Ahora se asocia a la delincuencia, aunque la cultura no roba nada, al contrario, otorga.
 
Traviesos, jugaron con ese cliché para burlarse de ello. Así salió la “La cumbia delincuencial”, una melodía que acompañada de la letra “te roba” solamente unos pasos y algo de diversión. 
 
“Es el baile de la cumbia delincuencial / afilando los cuchillos en el penal/. Hoy es domingo y no tengo plata / y una familia que alimentar / en el mercado no queda nada / me voy al centro a recursear. En eso veo un par de gringas / con camarita y celular / pero qué importa, si tienen plata / esas cositas les sobrarán”, relata la letra creada por todos los integrantes, que como promocionan, “ha sido vetada”.
 
Los temas de Los Chapillacs hablan de sus experiencias en la selva, en Arequipa, en sus tocadas, en su vida personal. Recordaron a Marión, es una canción en homenaje a la exenamorada de uno de los músicos, a quien no le gustaba la cumbia.
 
Su música es híbrida, una mezcla que tiene de todo hasta de punk. Poco a poco empezaron a hacerse de un nombre, a recorrer el país, hacer giras por Chile y Argentina, llevando su música psicodélica. Poco a poco, también, empezaron a tocar con sus ídolos musicales. 
 
Grabaron canciones con Pascualillo, conocido cantante de chicha, tocaron con el conjunto de huayno Condemayta de Acomayo, así como también grabaron una canción con el rockero Daniel F, líder de la famosa banda subterránea Leuzemia. Hasta los Fabulosos Cadillacs, considerada una de las mejores bandas de América, los felicitó por dar un buen concierto como teloneros a su concierto en Arequipa. La cumbia psicodélica une a todos.
 
-Cuando tocamos somos honestos. Nos divertimos tocando y así transmitimos ese vacilón –dice Yawar horas antes de un concierto.
 
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Los hermanos Jorge, Gabriel y Marco Antonio Infantas, Yawar Mestas, Renato Rodríguez, Jean Paúl Quezada, Miguel Roque y Diana Llerena son Los Chapillacs. Jóvenes con ganas de trascender a punta de cumbia. Aunque el centralismo todavía queda perenne. “En Lima creen que tienes que estar ahí para lograr algo, si estás en provincia estás en pérdida”, critican.
 
Pero la persistencia de la banda apunta a rendir homenaje a la chicha, a esa música que pocos aprecian, pero que representa al Perú.  Un concepto que es más que un ritmo. Cultura.
 
Al fiel estilo chicha, los Chapillacs recientemente cumplieron 11 años pero decidieron celebrar un decenio. Trayectoria en que  publicaron un disco (Cumbia 3000), pero que ya ultiman el lanzamiento de la segunda producción –están decidiendo el formato-. Hace siete años  fueron considerados en el disco Beginner’s Guide to Cumbia, una compilación de referentes de la cumbia realizado en Inglaterra.
 
Los músicos arequipeños quieren seguir recorriendo el mundo. Buscan hacer una gira en Europa,  quieren poner a gozar a los frívolos europeos  con un ataque de chicha, un ataque musical al estilo de Los Chapillacs.
 
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