Arequipa

El gimnasio es una herramienta para mejorar el físico y la salud

1 de octubre de 2017
El gimnasio es una herramienta  para mejorar el físico y la salud

En el gimnasio jamás sonará la canción de Palito Ortega, “La pinta es lo de menos”. La balada de 1960 no ingresará en los oídos de aquellos que fueron gordos y que cambiaron su vida por músculos, una dieta balanceada y una vida sana. Definitivamente en el “gym”, no existe eso de “la pinta es los de menos, vos sos un gordo bueno, alegre y divertido, sos un gordito simpaticón”, como dice el estribillo de la canción de Palito. 

 

Por: Roy Cobarrubia V.

 
Gerardo Rojas, un hombre de 36 años de edad, conoce eso de tener un índice de masa corporal superior al de sus características físicas. 
 
“Como te digo, hummm tenía problemas para respirar, para caminar, para salir con chicas. Era gordo”, cuenta Rojas que llegó a tener 111 kilos, un problema en las rodillas y una vida desordenada. Hoy se ha convertido en una especie de espartano arequipeño, cara de pocos amigos, un “machazo”, como dirían algunas mujeres al verlo musculoso y con  brazos marcados y abdomen como para lavar ropa. 
 
Si uno lo ve a primera vista puede decir: “Es un tipo que solo se dedica a levantar pesas”. Sin embargo, Gerardo es docente de educación primaria y a la vez trabaja en el municipio de Miraflores en el área de Logística. 
 
Pero, ¿Cómo se logra marcar el músculo?, ¿Cómo se logra cambiar la figura?, ¿Cómo se puede bajar de peso y conseguir esa fuerza de voluntad? Los que se parecen a los actores de la Película estadounidense “300”, dicen que con pura constancia y amor propio. 
 
Seguro es así, porque eso de levantarse temprano, establecer horarios para hacer ejercicio y  alimentarse sano, para muchos resulta un reto, en una ciudad en donde el trabajo, los hijos, el dinero y etcétera, etcétera, se convierten en excusas perfectas para subir de peso o ser sedentario. 
 
“La gente viene al gimnasio por tres cosas: aumentar masa muscular, bajar de peso y por salud”, dice Fabricio Carpio, gerente de un gimnasio local. En la actualidad la empresa que gerencia tiene un total de tres mil socios activos y cerca de 14 mil que alguna vez fueron o que vuelven cada cierto tiempo. 
 
Encontrar un gimnasio no es difícil, solo hay que ingresar al Google Maps para darse cuenta que en la ciudad existen más de 18 gimnasios registrados, según el mapa, cerca al Centro Histórico, en su periferia o cercanos a urbanizaciones o lugares de alto tránsito de personas, todos parecen estar colocados de manera estratégica. 
 
Un gimnasio ya no es un lugar donde solo se va  a levantar pesas porque sí. Hoy el gimnasio es una especie de consultorio en donde la salud está primero, es un lugar donde muchos entran con problemas cardíacos, obesidad, y diferentes enfermedades no transmisibles  y salen después de tres, cuatro meses, un año, dos o tres con una nueva vida. 
 
“Hoy se ha cambiado la modalidad de otorgar un servicio. Primero se hace una evaluación nutricional, medir según su masa muscular, qué ejercicios realizará o qué tipo de ejercicios ejecutará. Además, los gimnasios te otorgan todas las facilidades. Hay guardería, duchas, sauna, tienes todo lo necesario para no excusarte”, dice Carpio. 
 
La edad de las personas que asisten al gimnasio, oscila de los 18 a 32 años. Dentro de ese grupo se encuentran Luis Paredes Guerrero de 23 años de edad y Luis Failoc Miranda de 19. “Fui flaco, un tallarín con tabas, y no me da vergüenza decirlo, porque así se empieza; o somos gorditos o flacos, pero con dedicación se puede mejorar, obtener la salud o el cuerpo deseado”, dice Paredes. Su constancia le ha permitido ser catalogado como el segundo con mejor cuerpo en la provincia de Arequipa en el 2015 obtuvo el segundo lugar en el certamen Míster Arequipa, categoría “Physique” o mejor físico en castellano. Procedente de Ilo, Guerrero cuenta que siempre fue de contextura delgada, tímido en la etapa escolar, y con poca autoestima.
 
“Era tímido, mi contextura no ayudaba mucho. Hace dos años inicie con el ejercicio, dejé el salchipollo, las amanecidas y el sedentarismo. 
 
Yo solo, sin compañía alguna vine al gimnasio. El primer día de entrenamiento fue difícil, pero después cuando ves los resultados te das cuenta que eres otro y la gente te ve distinto. Con mayor masa muscular uno tiene más jale, además te sientes bien contigo mismo, tu cuerpo funciona de otra forma”, narra. 
 
Y es cierto, los atletas cuentan que el primer día de gimnasio es doloroso, es la prueba. “Después del primer día de gimnasio es horrible, no te puedes mover, las articulaciones te duelen, como si te hubieran jalado como Túpac Amaru”, dice Luis Failoc, un jovencito que desde hace cinco años ha tenido que cambiar su dieta y su forma de vida. 
 
“La gente piensa que haciendo ejercicio dos, tres, cuatro horas va a bajar de peso y eso no es cierto. Con una hora basta, después trabajo, estudios, lo que tú quieras, alimentarte sano y luego dormir de seis a ocho horas. Y esto último es básico, si no duermes, olvídate, no logras lo que quieres”, dice Failoc. 
 
Definitivamente en el mundo de la salud, de los ejercicios, ya no hay espacio ni intención de cantar “la pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno”. El Ministerio de Salud (Minsa) señala que la enfermedad de la obesidad ocupa el primer lugar como causa de muerte con un 58.5 por ciento en el país. De tal manera que si la pinta no es lo de menos, lo que si no debe ser de menos es la salud.
 
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