Arequipa

El negocio del pop corn en el cine

4 de marzo de 2018
El negocio del pop corn en el cine

El fallo de Indecopi ha generado todo un debate en redes sociales y en las casas. Hasta se han producido vídeos para demostrar si los cines dejan o no ingresar alimentos a los cines.

 
El domingo 25 de febrero, el excongresista Jaime Delgado anunció que Indecopi, a través de un fallo, demandó a las cadenas de cine Cinemark y Cineplanet dejar ingresar alimentos similares a sus salas de exhibición de películas. 
 
Desde que salió esa sentencia del organismo regulatorio se armó un debate entre aquellos que aplaudían la medida y aquellos que no. Aunque también hay otro grupo, más pequeño, y más cinéfilo, que cree que a los cines no se va a comer. Imagínense pararse a la mitad de una película para pedir más pop corn, y perderse valiosos minutos de la historia. Esta conducta es inaceptable para los amantes del séptimo arte.
 
Cineplanet y Cinemark son las cadenas de cine más grandes del Perú. Cineplanet reunió al 49.78 por ciento de los espectadores del país y recaudó el 53.6 por ciento de la taquilla nacional, según cifras publicadas en Semana Económica, a junio del 2017. Cinemark logró el 16.83 por ciento de espectadores y recaudó 19.26 por ciento de la taquilla. Cineplanet, según estas cifras, tiene 259 salas y Cinemark 93.
 
Las cadenas de cine se sintieron agredidas porque consideran que malogran su modelo de negocios con el fallo de Indecopi. Por ejemplo el CEO de Cineplanet, Fernando Soriano, señaló a RPP que el 40 por ciento de sus ventas provienen de la dulcería. 
 
Según la memoria anual del año 2016 de la empresa Cineplanet, las ganancias por vender dulcería representaba el 40% del total de sus ingresos, mostrando un crecimiento de 27% respecto al año anterior.
 
«No somos abusivos, no es una norma abusiva. Lo que estamos diciendo es que un cliente puede llegar al cine y no necesariamente tiene que comprar en la dulcería. Ellos tienen esa libertad», indicó a la emisora radial.
 
Para Soriano los ingresos por las entradas no significan mucho apenas 4 soles. Así lo explicó al Comercio. «Nosotros, como negocio, no vivimos solo de vender entradas al cine. Si este ticket promedio lo desglosas, le sacas el IGV, que es un 18%, y le sacas el impuesto municipal, que es 10%, ya estás hablando de casi un 30% de impuesto que va al Gobierno Central y Regional. Te quedas con S/ 9 de ingresos; y luego, la mitad de eso va para el distribuidor —el dueño de la película—. Nosotros nos quedamos con ese S/ 4,50 de utilidad bruta. El cine no puede vivir con eso», acotó.
 
UNA SALIDA CARA
Si lo vemos desde esta perspectiva, en términos criollos estarían malográndole el negocio. Sin embargo también está la visión del usuario. Porque pagar hasta 30 soles por gaseosa y pop corn es bastante exagerado. Una salida familia de cuatro integrantes mínimo saldría 100 soles sin contar movilidades y otros gastos.
 
El pop corn fuera del cine, en la misma cantidad y con recarga, podría costar hasta 5 soles (si exageramos) y la gaseosa de medio litro no pasa de dos soles.
En otros países latinos los precios son más altos. Por ejemplo una entrada en Chile podría costar 9.20 dólares en promedio, o sea 29 a 30 soles. Y un combo para un cine de Iquique puede costar 9 mil 500 pesos chilenos que en dólares llega a 15.94 dólares.
 
En Argentina un combo de dos gaseosas más pop corn puede costar 240 pesos o 11.85 dólares, es decir 37 soles.
 
Los precios son similares o superiores a los que se expenden en Perú. Aunque también hay que aclarar que en nuestro país las entradas son más baratas que en otros países. Según la BBC en promedio las tarifas más altas se pagan en Chile (9.2 dólares); Argentina (8.45 dólares); Brasil (7 dólares). Mientras que en Perú se paga 4 dólares como en Colombia y un poco más que en México donde se ofrecen a 3.3 dólares.
 
ALIMENTOS EN OTROS CINES
En Bolivia se permite el ingreso de alimentos a sus cines. Las personas pueden ingresar a las salas de cine llevando golosinas, pipocas (pop corn), gaseosas, chocolates, que hayan sido adquiridas en cualquier lugar”, explicó a sus compatriotas el año pasado Guillermo Mendoza, viceministro de Defensa del Consumidor del Gobierno de Evo Morales.
 
En el país vecino también se dejó en claro que no todos los alimentos estaban permitidos. “No va a llevar usted un sajta de pollo (plato similar al estofado) con mandarinas y un chairo (sopa). Las salas de cine, de acuerdo a sus reglamentos, van a limitar el ingreso de alimentos que puedan molestar al resto de los espectadores y que puedan ensuciar el lugar irremediablemente”, agregó Mendoza.
 
En otros países, como Argentina y España, hay una norma similar a la promulgada por Indecopi, sin embargo igual siguen las restricciones.
 
EN SUSPENSO
Las cadenas lograron que el fallo de Indecopi se suspenda hasta que defina qué productos se pueden ingresar a los cines. No hay plazo para este nuevo fallo.
 
Para Jaime Delgado, abogado de Aspec, el Indecopi debería pronunciarse, a más tardar, la próxima semana. «Lo que deben hacer es establecer los siguientes criterios: (productos que sean pequeños tipo snacks, que no tengan fuertes olores, que no puedan generar accidentes (alimentos calientes) y que no generen basura», precisó.
 
Por lo pronto el espectador está a la espera. La medida podría beneficiarlos.  Mientras que los cines pueden aprovechar las crisis o ir por el camino fácil y subir sus precios.
 
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