Arequipa

El Papa no tiene cárceles para encerrar a los delincuentes

11 de enero de 2018
El Papa no tiene cárceles para encerrar a los delincuentes
“La intervención que supuestamente hará el Vaticano en el Sodalicio no tiene ninguna importancia, no va a servir de nada porque el Papa no tiene cárceles, solo tiene confesionarios, es solo una cortina de humo por su llegada y están haciendo como que está preocupado por el tema y nada más”, dijo Héctor Guillén Tamayo ante la intervención  del Movimiento Sodalicio de Vida Cristiana que ha ordenado el Vaticano.
Lo que debe pasar si es que quieren de alguna manera resarcir a las víctimas, es entregar a esos tipos al Poder Judicial para que sean juzgados por todos sus delitos y meterlos a la cárcel, no hay otra manera, porque cualquier otra intervención será un saludo a la bandera que no sirve para nada.
“El Papa no tiene cárceles, lo único que les pueden decir es que vayan al confesionario, recen 10 avemarías y se terminó el asunto. El Estado es el que debe intervenir a través de la Fiscalía y el Poder Judicial para que investiguen las cientos de denuncias que hay contra esos sujetos y que los metan a la cárcel de por vida”, añadió  Guillén Tamayo, quien luchó varios años de su vida para recuperar a su hijo Franz que había sido captado por ese movimiento.         
El Vaticano ordenó intervenir la organización católica peruana Sodalicio de Vida Cristiana ante la serie de informaciones que había recibido  sobre su régimen interno, su gestión financiera y la situación judicial de su fundador Luis Fernando Figari, acusado de cometer abusos sexuales contra menores.
En un comunicado difundido, la Santa Sede anunció que ha nombrado un comisario apostólico que estará a cargo de la intervención de la organización religiosa fundada en 1971 por Figari, decisión que se da luego que la Fiscalía pidiera en diciembre último la prisión preventiva para el fundador y otros tres exmiembros del Sodalicio por los delitos de asociación ilícita para delinquir y lesiones psicológicas graves. 
Héctor Guillén llevó casi 17 años luchando para recuperar del Movimiento a su hijo Franz, quien cuando estaba en la secundaria fue captado mediante un retiro espiritual que se dio en el colegio donde estudiaba. Luego lo llevaron a una de las casas de retiro en San Bartolo en Lima para finalmente ser llevado a la ciudad de Sao Paulo en Brasil.
En mucho tiempo no lograron contactarse con su hijo, ni siquiera  por teléfono e inició una ardua lucha en solitario para tratar de recuperarlo, sin que las autoridades le brindaran ningún apoyo. En el  2016 los ruegos del padre y las lágrimas de la madre lograron convencer a Franz para que renuncie al Sodalicio, hecho que le costó mucho tiempo, porque cada vez que daba a conocer su intención  era “amenazado” o coaccionado por los directivos con supuestos castigos que Dios le iba enviar a través de una serie de enfermedades.  
DATO     
“Solo se sabe de algunos delitos que han cometido, seguramente hay muchos más y no solo sobre violaciones sexuales contra los niños y adolescentes, sino también de crimen organizado, de mafias, de invasiones de terrenos y otros, hechos que está en manos del Poder Judicial para dar una sanción ejemplar. No hay otra manera, lo demás es un cuento, solo una cortina de  humo”, añadió  el oftalmólogo arequipeño.       
 
 
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