Arequipa

“El poder no se hereda, se construye”

5 de junio de 2018

En 1993 el periodista Luis Jochamowitz publicó el libro Ciudadano Fujimori, la biografía sobre Alberto Fujimori Fujimori, un hombre “común” que llegó a ser presidente del Perú y cuya historia aún trasciende en la política nacional.

Frente a un grupo de estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional de San Agustín, el escritor da claves del alcance que tuvo y tiene Fujimori en la política peruana. Describiéndolo como uno de los tres presidentes más importantes del siglo XX, junto a Velazco y Leguía, sin encasillarlo entre el mejor o peor de nuestra historia democrática.

Después de 24 años la coyuntura del libro Ciudadano Fujimori encaja en la política nacional, pues a decir del autor, el mandatario solo es reflejo de lo que quieren los peruanos, como el político que astutamente da a la gente lo que quiere ver o escuchar, para llegar al poder.

Por: Mariela Zuni
-¿Qué refleja la historia de Ciudadano Fujimori y cómo se asocia a la coyuntura actual?
Fue un libro que hice en dos años. Lo escribí porque hasta cierto punto lo necesitaba. Me llamó mucho la atención las elecciones de 1990. Fue una revuelta, el electorado se sublevó y votó por Alberto Fujimori y le dijo no a Vargas Llosa, el símbolo de la preparación, y no solo a él, también a todo el aparato oficial del Perú, con cultura, dinero y prestigio. Veníamos del gobierno de Alan García.
Como ahora, repetimos nuestro hartazgo y quebranto cada cierto tiempo y hay veces en que es más agudo. Ese fue el momento de las elecciones del 90. Con Fujimori que avanzaba casi sin publicidad. Con una popularidad que se propaga con gran rapidez.
Yo tenía esa curiosidad de saber quién era ese presidente, cómo lo habíamos elegido. Yo creo que si algún mérito tiene el libro es eso, esa sinceridad del inicio, de origen, esa necesidad verdadera que produce una respuesta.

-¿Qué marcó la personalidad de Alberto Fujimori para pasar de un profesor de universidad a político?
Se va a haciendo lentamente con contradicciones, fracasos y aciertos. No es una vida excepcional la que tuvo, es una persona inteligente, disciplinada que tiene una serie de características, no es un genio, ni un monstruo y ni un santo.
Tiene eso que tiene que tener un político, una enorme ambición. Capaz de cualquier sacrificio con tal de obtener algo. Las mejores personas no tienen esa ambición. Es una tragedia. No se reparten bien los dones.

-¿Fujimori fue moldeado por Montesinos?
Él siempre ha dicho que nunca tuvo asesores para la campaña. Montesinos es un asesor para acciones policiaco políticas. Él se hizo solo, nadie lo aconsejó. Probablemente los consejos lo iban a hundir si les hacía caso.
Él ha ido descubriendo, que somos nosotros los peruanos, los votantes, los que lo hemos formado. Es lo que hemos hecho de él, nuestro espejo.
Descubrí que es intuitivo. Se dio cuenta que la gente quiere esto y lo otro, y lo adopta. En el fondo manifestó eso. Cómo hacer que su lado japonés y el lado peruano se entrelacen y funcionen para provecho suyo. Su ambición política.

-¿Es un aspecto que los políticos adoptan y aprovechan, como Toledo el provinciano exitoso?
En el caso de Fujimori de una manera más original, más oscura, más difícil. Porque finalmente él era miembro de una minoría (migrantes japoneses) y Toledo de una mayoría sin mayor protagonismo.

-¿Cuál es la trascendencia del fujimorismo en la política? Lo hemos arrastrado por largos años.
El fujimorismo por supuesto es muy importante, pero como cuerpo doctrinario no tiene mayor cosa que decir.
El fujimorismo que sí existe es otra cosa. Se nutre de los miedos, de lo que queremos y de nuestras debilidades. En cierta forma, ya en un sentido práctico, en la política del Congreso se nota que el fujimorismo es una alianza de poderes semiilegales, desde la tala de madera, el contrabando, la universidad como negocio, en fin son 20 a 30 posibilidades. El fujimorismo ha sabido encarnar todo eso.
Somos los peruanos los que hemos creado el fujimorismo, para que sea un país desordenado, caótico, injusto.

-Tenemos a Keiko y Kenji en una lucha frontal dentro del fujimorismo. ¿Es una herencia que ha dejado Fujimori a sus hijos la ambición de poder?
Ese es el propósito. Lo veo bien complicado. No creo que sea tan sencillo. Nadie ha llegado en el Perú a heredar el poder. El poder se toma, se construye, se lucha, pero, no se hereda en sociedades democráticas.
No es que no crea que Keiko no pueda llegar a la presidencia, pero es más difícil de lo que parece. El fujimorismo es mayoría en el Congreso, pero no ha llegado al poder, no ha ganado, y eso puede replicarse una y otra vez.

-¿Logró entrevistarse con Fujimori antes y ahora?
No. En el fondo no me agradaba que me llamaran el biógrafo de Alberto Fujimori y en algún momento dije: “No voy a escribir más de él”. Cuando lo metieron preso dejé de escribir, antes sí lo hacía, en los años horribles del montesinismo.

-¿Habrá una secuela del libro?
No. Creo que no. El único libro que me gustaría escribir es la relación Fujimori – Montesinos. Me encantaría saber cómo era el uno con el otro de una forma más íntima. Se han visto durante 11 años y trabajando juntos las 24 horas del día, y ninguno de los dos ha dicho nada porque sería más incriminador para ambos.

-¿Qué opina de la coyuntura política actual?
Estamos en una época muy mala en un momento de presión colectiva, de mucha confusión, de bancarrota política, de un liderazgo político e intelectual muy deficiente. Probablemente, no sé si compararlo con los 90. Pocas veces las élites peruanas han estado tan tejos de sus obligaciones, tan lejos de la atura que se requeriría de ellos como ahora. Pero todo eso cambia.
Habría que cambiar de página y renovarnos. Estamos estancados en 1990. Parece que seguimos con Sendero Luminoso y el montesinismo. Tenemos que renovarnos y hacerlo bien, enterrarlo. Si seguimos, eso es subdesarrollo del peor, del que no renueva el tiempo y seguimos con el aire rancio y guardado desde hace décadas.
Fujimori fue un presidente de los más importantes junto con Velazco y Leguía. Todos tienen luces y sombras. No lo pondría como el mejor ni el peor.

-Se reunió con universitarios y la lectura de su sentir es que los políticos son corruptos.
Se asocia la política con la corrupción. Esa persona, ese universitario que vio a Fujimori que hizo trampa, mintió y escapó del país, a Alan García que despilfarró el dinero, a Toledo que pidió coima. Es trágico, si no hay modelos a quién respetar o seguir, cómo te formas.

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