El retiro político del alcalde Simón

Simón Balbuena Marroquín está en cuenta regresiva para despedirse de su carrera política. Le pondrá fin a 18 años como alcalde de Hunter e incluso de Arequipa.
Por: Lino Manuel Mamani
Antes de ser el primer día de enero de 2015, Simón Balbuena acudió a la Municipalidad de Hunter para empezar su tercer periodo (2015-2018). La mayoría de sus funcionarios y nuevo Concejo Municipal habían planeado disfrutar el Año Nuevo de diferente modo, pero su llamado alteró la fiesta. Si Simón dice –como en el juego de antaño-, se le obedece.
A pesar que supera los 75 años, mantiene ese ímpetu. Don Simón recorre con frecuencia las obras que realiza en su distrito para conocer la realidad. Por ratos revisa su smartphone y suele compartir videos del avance de sus proyectos en Facebook. Al ver su distrito diferente a lo que era hace 40 años, Simón Balbuena mira a su alrededor y dice: «¡Hemos avanzado mucho!».
En sus recuerdos se evocan aquellas arengas marciales, de soldados trotantes que solían llegar hasta unas pampas al lado de Tingo, donde quedaban exhaustos por la rutina de ejercicios. Esos terrenos, matizados al inicio de chacras, solamente eran usados por los reclutas del cuartel de Tingo. Pocos imaginaron que años después se convertirían en un distrito.
Balbuena fue uno de los dirigentes que consiguieron que legalmente Hunter sea fundado como distrito el 2 de junio de 1990. Pero las acciones empezaron desde 1984, cuando se conformó una asociación que realizaba los trámites y gestiones respectivas. Simón inició su carrera como alcalde en esta jurisdicción y ahora anunció que su labor política también culminará aquí.
-No voy a postular a ningún cargo –dice tajantemente, aunque la medida le costó varias semanas de análisis y conversaciones con su esposa Betzabeth Ayhoniz y gente de confianza-. Tomé esa decisión por cuestiones familiares.
Hace unos meses, don Simón estaba confiado en alcanzar el Consejo Regional de Arequipa. Cinco organizaciones políticas, uno de alcance nacional, lo buscaron para proponerle ir por sus filas. El alcalde les prometió pensarlo y posteriormente darles una respuesta, que finalmente fue negativa para los intereses de las agrupaciones. El alcalde activo más longevo de Arequipa había sorteado la suerte y decidido retirarse de la política. Hay momento en que uno tiene que decir adiós.
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Casi es imposible hallar un pelo negro en su alba cabellera. De joven solía teñirse o pasaba un rato frente al espejo tratando de ubicar esas canas que luego sacaba de un tirón. Aprendió que sería su sello personal. Don Simón se siente orgulloso de haber contribuido a crear Jacobo Hunter, un distrito con más de 70 mil habitantes formado en una zona donde 40 años atrás pocos creían que se podría y donde las necesidades apremiaban.
Estudió Derecho pero no consiguió culminarlo, porque el periodismo lo arrastró a las páginas de los periódicos como El Pueblo. Como periodista se centraba más en cubrir notas sobre las nuevas urbanizaciones populares, donde las poblaciones asentadas pedían servicios básicos, vías y desarrollo.
Militante de la Democracia Cristiana, tuvo su incursión en política a los 22 años, al representar a las organizaciones populares en el directorio de la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa, creada en 1964 por el gobierno del presidente Manuel Prado Ugarteche para la reconstrucción de la Ciudad Blanca tras los terremotos de 1958 y 1960 que afectaron diferentes provincias.
Fue el pintoresco Roger Cáceres quien le ofreció postular por su movimiento Frenatraca a la alcaldía de Hunter. Simón consiguió hacerse de la alcaldía de dicha jurisdicción y desde entonces no paró. Buscó la reelección política una y otra vez. El sillón municipal de Hunter tenía un nombre y ese era el de Simón Balbuena.
-Empezamos de cero. No había pistas, agua y desagüe, ni parques, ni colegios. Hicimos todo eso -recuerda el burgomaestre.
Por la caída de sus cachetes y de la forma de sonrisa, la gente empezó a llamarlo «Conejo». Ese mote fue aprovechado eficazmente por don Simón quien a sus obras mandaba a pintarlas de colores verde y naranja, colores de la zanahoria. El «Conejo» comía en sus obras el mayor alimento de su gestión.
Su buena acción a cargo de Hunter fue el caldo de cultivo para lanzarse a la alcaldía provincial de Arequipa. El hombre de la cabellera blanca consiguió ser burgomaestre provincial de 2007 a 2010. En su gestión tuvo que lidiar con las críticas por peatonalizar la calle Mercaderes. La intervención se hizo a pesar de los oponentes y contrario a lo que se creía fue un acierto que dinamizó los comercios existentes a lo largo de sus cuatro cuadras y volvió a la vía en uno de los paseos más concurridos.
Atrevido, vehemente, franco y por ratos soberbio cree que las gestiones siguientes al suyo solo cosecharon lo que dejó. Si se le pregunta por su mayor logro dirá que fue dejar proyectos encaminados como el Sistema Integrado de Transportes.
La única campaña política que perdió don Simón fue cuando pretendió la reelección de la alcaldía provincial. Alfredo Zegarra le ganó. Aunque no reconoce un resentimiento por ello, Balbuena Marroquín siempre apuntó en contra del burgomaestre.
En su cuenta de Facebook, compartió un video sobre la captura de la banda «Los Malditos de Chumbivilcas», grupo de presuntos traficantes de terrenos que actuaban en complicidad de funcionarios municipales y en cuyas investigaciones también se incluye al alcalde Alfredo Zegarra.
-Eso es una prueba de que mucha gente llega al municipio solo para lucrar, que no tienen una idea de lo que es el desarrollo, que no respetan nuestras tradiciones, no respetan los planes de desarrollo y creen que (la alcaldía) es tierra de nadie –analiza-. Muy bien que intervino la fiscalía y merece también hacerlo en Cono Norte y Cono Sur.
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Simón Balbuena recorre las instalaciones del centro de salud de su jurisdicción que recibió una donación de equipos de una minera. Dice estar abocado a iniciar y concluir sus obras. Camina por los pasillos y reitera que se retirará de la actividad política al culminar su gestión. El 31 de diciembre le dirá adiós a su “carrera” de alcalde.
-Para postular necesitas recursos económicos, tienes que invertir y yo no estoy en condiciones (de hacerlo) –dice el burgomaestre.
La nueva norma electoral prohíbe la reelección. En otras circunstancias, Balbuena habría vuelto a postular por su distrito. Pero el escenario es distinto. Ahora solo está abocado a culminar los 18 años que tuvo como alcalde.
-Voy a dejar todo ordenado, recibimos un municipio desorganizado, tenemos expedientes que estamos recuperando.
-¿Y a qué se va a dedicar? –le pregunto.
-A mi vida privada, pues. Yo estuve trabajando durante cuatro años en una empresa privada en Lima y seguramente seguiré trabajando ahí.
Don Simón anuncia así que cada día que pasa es un día menos en su carrera política que culminará, también el 31 de diciembre, antes del Año Nuevo, como cuando empezó su labor.
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