En el Sur 16 volcanes “activos” amenazan a un millón de habitantes
4 de marzo de 2018

Investigación y monitoreo de volcanes activos en el Sur del Perú realizado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha identificado a cuatro macizos de muy alto riesgo; Sabancaya, Ubinas, Misti y Coropuna, tres de ellos se encuentran en Arequipa. Mientras que entre los considerados de “Alto riesgo”, también figura el Chachani.
La zona sur del Perú alberga a 16 volcanes considerados activos o potencialmente activos. De estos cuatro se encuentran ubicados en la región Arequipa.
A través de un reciente estudio de evaluación de riesgo volcánico en el país hecho por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se ha identificado cuatro grupos de macizos, los de “Muy alto riesgo”, “Alto riesgo”, “Riesgo moderado” y “Bajo riesgo”.
En el primer grupo se encuentran cuatro volcanes: tres de ellos se ubican en la región arequipeña, Sabancaya, Misti y Coropuna, además de Ubinas (Moquegua), considerado el más activo del Perú.
En el segundo grupo se ubican el Yucamane y Tutupaca (Tacna), Huaynaputina y Ticsani (Moquegua) y Chachani (Arequipa).
Los de riesgo moderado son: Sara Sara (Ayacucho), Casiri (Tacna) y Quimsachata (Cusco) y de bajo riesgo, Purupuruni (Tacna), Andahua (Arequipa), Huambo (Arequipa) y Auquihuato (Ayacucho).
El investigador del Observatorio Vulcanológico del Sur del IGP, Orlando Macedo anota “que en caso de erupción importante, tanto las personas, así como la flora y fauna de la región (involucrada) se verían muy afectadas, sin mencionar los daños probables a las importantes obras de infraestructura, las propiedades diversas, así como a los servicios (especialmente el tráfico aéreo)”.
La evaluación hecha por los científicos del IGP, revela además que la actividad de estos colosos, a la fecha, ponen en riesgo a 127 distritos del sur, que involucran a una población total de un millón 342 mil 714 habitantes.
Viendo este escenario, el IGP ha determinado el nivel de riesgo volcánico o Riesgo Volcánico Relativo (RVR) que implica la actividad de al menos 8 colosos. De estos, el Sabancaya, en la actualidad representa el de mayor riesgo, seguido del Ubinas, Misti, Coropuna, Yucamane, Tutupaca, Huaynaputina y el Ticsani.
SABANCAYA
El coloso arequipeño empezó su proceso eruptivo el 6 de noviembre de 2016 y ha mantenido niveles moderados de actividad hasta finales de 2017.
Los reportes del Observatorio señalan que ha llegado a alcanzar 110 explosiones en enero de 2017. A diciembre del año pasado, se reportaban al menos 62 explosiones diarias. Su monitoreo es permanente.
MISTI
El Misti, por su parte, “continúa siendo una amenaza volcánica latente para una población superior al millón de habitantes”, así como importante infraestructura que involucra represas, hidroeléctricas, un aeropuerto, campos agrícolas, centros mineros, etc.
La última erupción violenta de este coloso ocurrió hace 2050 años. La data histórica señala que esta alcanzó parte de la actual ciudad de Arequipa.
El informe del IGP textualmente señala que “actualmente el Misti solo muestra una esporádica actividad fumarólica y una actividad microsísmica permanente, esta última evidenciada por primera vez en noviembre de 1998”.
En ese sentido, al ser considerado de “Muy alto riesgo” viene siendo vigilado desde hace 12 años por el Observatorio Vulcanológico del Sur del Instituto Geofísico del Perú.
El reporte del IGP señala que durante el segundo semestre del año pasado, el Misti “muestra que no hubo variación importante en cuanto a su nivel de actividad considerado como “normal”; la actividad continúa siendo superficial y no hay evidencia o signos de ascenso de magma.”
Del monitoreo hecho se desprende una tasa de ocurrencia diaria de 44 sismos por día.
El mayor registro de estos eventos ocurrió el 25 de junio del 2017, fecha en la que se produjo un máximo de 252 eventos.
En el segundo semestre del año, la tasa de ocurrencia diaria fue de 45 sismos por días. El mayor evento ocurrió el 5 de diciembre con 139 eventos.
UBINAS
El macizo moqueguano es considerado el volcán más activo del Perú. Inició su proceso eruptivo en 2013. Su gran actividad explosiva se desarrolló básicamente en el 2014. Sin embargo, durante el 2017, ha mostrado una drástica reducción de actividad.
No obstante, en el transcurso del año pasado, el IGP evidenció el inicio de dos nuevas etapas eruptivas. “La primera registrada entre abril y junio y la segunda entre junio y agosto, ambos episodios no desarrollaron fase explosiva, debido a la baja energía de los aportes de magma en profundidad”.
La conclusión a la que llega el informe del IGP señala que “las características analizadas a lo largo del año pasado hacen presumir que el último proceso eruptivo, iniciado en 2013, ha llegado a su fin”. Al primer semestre del año pasado reportaba entre 7 a 26 sismos por día.
Bajo ese criterio, el comité científico de Monitoreo permanente del Volcán Ubinas disminuyó el nivel de alerta de amarillo a verde.
VIGILANCIA
De acuerdo a Macedo, en los últimos años la vigilancia a los macizos se realiza por medio de redes sísmicas, establecidas para cada volcán.
Sin embargo, es en el Ubinas donde se ha aplicado un nuevo método geofísico, denominado «Potencial Espontáneo» para seguir de cerca y forma más efectiva la evolución del volcán. Esta metodología, que incluye observaciones en el campo, ha generado condiciones para que el IGP dé pronósticos del comportamiento (eventualmente de erupción) de los volcanes en el Perú.
De acuerdo a la publicación del IGP, a la fecha ya se dispone de redes sísmicas permanentes y en tiempo real para cuatro volcanes: Misti, Sabancaya, Ubicas y Ticsani. Sin embargo, son insuficientes y limitadas.
Los cuatro volcanes catalogados de muy alto riesgo registran vacíos de instrumental en su sistema de vigilancia. La publicación del propio IGP, señala que «todos ellos deberían tener un monitoreo máximo, es decir nivel 4». Sin embargo, el caso del Ubinas solo se llega a un nivel comparable con el Nº 3.
En el caso del Misti y Sabancaya, se llega a Nº 2, mientras que en el caso del Coropuna «no se cuenta con ningún tipo de vigilancia».
La realidad es más complicada en el caso de los 12 volcanes activos restantes. «La situación es más álgida pues ellos no tienen ningún tipo de instrumentación en tiempo real». Bajo ese criterio, «la vigilancia volcánica en Perú presenta serias deficiencias.
En este escenario, para este año, se ha proyecta una importante inversión económica para dotar de importantes instrumentos y suficientes redes de vigilancia a cada Volcán, además de la construcción de un nuevo local para el Observatorio Vulcanológico del Sur en Arequipa. Todo ello, es vital para aminorar riesgos en caso de posibles erupciones.
Leer comentarios