En Hospital Goyeneche operan en una mesa quirúrgica de más de 100 años
7 de julio de 2017

El hospital Goyeneche tiene tantos problemas como años de antigüedad. El centenario “nosocomio de los pobres”, luce viejo y con múltiples carencias. Los médicos que laboran allí coinciden en que se necesita uno nuevo.
Ayer, los especialistas del hospital, en el tercer día de huelga indefinida que acata el gremio a nivel nacional, realizaron una visita guiada en el establecimiento para mostrar la crítica situación en la que atienden a los pacientes.

Una de las áreas con mayores problemas es el centro quirúrgico. Allí, los médicos operan en una mesa quirúrgica de 105 años. No obstante, en el servicio de recuperación postoperatorio, un ambiente donde se llevan a los pacientes recién intervenidos para su recuperación, solo hay una camilla. No hay monitores de control de signos vitales, ni tampoco ventiladores (respiradores).
Esta área tiene cinco salas de operaciones. De estas solo cuatro funcionan por falta de equipos y enfermeras. A la fecha hay 30, pero se requieren al menos de seis más. En el resto del hospital, solo hay una de estas especialistas por servicio.
Adicionalmente, se necesita 8 anestesiólogos. Las lámparas cialíticas, usadas para iluminación durante una operación, ya cumplieron su tiempo de vida útil. Éstas tienen más de 30 años. Además solo una de las cuatro máquinas de anestesiología, que existen, se encuentra en óptimas condiciones. El resto se malogra frecuentemente.
A diario en esta área se realizan 20 operaciones, al menos el 2% son de alta complejidad y no se cuenta con los equipos ideales para afrontarlos. “Hacemos milagros (…) trabajamos bajo presión y riesgo”, admite la jefa del departamento de anestesiología, Alberta Avendaño.
La especialista fue directora del hospital el año pasado. Confiesa que tienen equipos viejos y un presupuesto deficiente para renovarlos. Solo para mejorar el centro quirúrgico, refiere, se necesitaría alrededor de 10 millones de soles. Pide a la ministra de Salud, Patricia García y la gobernadora regional, Yamila Osorio, tomar cartas en el asunto.
Empero, Avendaño remarca que hay aspectos que no requieren dinero, sino “buena voluntad”. “En el hospital hay fallas administrativas que complican la situación”, dice, mientras explica que desde enero pasado, pidieron que se coloque la rejilla para un desagüe que se encuentra a unos metros de la puerta del centro quirúrgico y que hasta ahora sigue abierto. Lo mismo ocurre con el timbre principal de este servicio, inoperativo hace cuatro meses. “Hay cosas tan sencillas de solucionar pero no se hace”, dice.
ÁREAS EN CRISIS
En la actualidad, al menos siete servicios adicionales, pasan por serios aprietos en este hospital. Poseen mala infraestructura, instrumental y lucen hacinados.
Estos son, hospitalización de medicina y cirugía varones y mujeres, Unidad de Cuidados Intensivos, pediatría, “la nueva emergencia”, oncología y la excasa de fuerza.
En el primero, así como ocurre en todas las áreas de hospitalización, las camas no son quirúrgicas, tienen las perillas malogradas que impide que estas se adapten a la condición del paciente. Según el presidente del cuerpo médico, Arnaldo Sánchez, éstas tienen la misma edad del hospital.
En cirugía varones hay 26 camas, que casi siempre están saturadas. En el resto del hospital hay 300, que desde hace algunos meses tienen ocupabilidad del 100%. La falta de espacio, hace que mujeres sean internadas en áreas exclusivas de hombres. Es el caso de Shayra Condori, una joven de 20 años que el lunes fue operada de apendicitis y que por falta de espacio en el área de cirugía de mujeres debe compartir ambiente con varones.
Sánchez, además denuncia que el instrumental médico como pinzas tienen alrededor de 30 años de antigüedad y gran parte de ellas ya no están aptas para ser usadas.
El hospital tampoco cuenta con un área para pacientes con cuadros infectocontagiosos, como tuberculosis y VIH. Estos están instalados en un ambiente acondicionado en medicina interna. Al momento de la visita había tres.
En UCI la situación también es crítica. Solo hay seis camas que siempre están llenas. Cuando no hay espacio, los pacientes son internados a hospitalización simple, lo que pone en riesgo su vida. El área de rehabilitación física atraviesa por similar situación. En oncología los pasadizos lucen saturados. En la nueva emergencia, inaugurada en 2012, el área de trauma shock, donde se llevan a los pacientes más graves, está desactivada y tampoco hay sala de operaciones. Ayer, los baños no contaban con agua.
En pediatría, además de tener veja infraestructura no hay los especialistas suficientes. No hay cirujanos pediátricos. En el resto del nosocomio hacen falta 200 especialistas como cirujanos de tórax, oftalmólogos, traumatólogos, neurocirujanos, etc.
DATO
La excasa de fuerza, el área donde se generaba toda la energía para el hospital, luce sostenida con gruesos puntales hace varios meses. Estos impiden que sus paredes cedan. El paso de los años no solo ha sido cruel con esta zona, en el resto del hospital también los embates del tiempo golpean duro. El hospital se cae de viejo y se ahoga en deficiencias.
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