En Santa Teresa está la única imagen de la Virgen María muerta
1 de septiembre de 2017

Cada 15 de agosto se celebra en el mundo católico la Asunción de la Virgen María al cielo y por este motivo es que, al momento de la fundación de Arequipa, la imagen de la Virgen de la Asunción estaba presente y se le encomendó su protección, por lo tanto la declararon como Patrona de Arequipa, por eso en la actualidad, en cada aniversario, a sus pies se coloca el estandarte de la ciudad en la Basílica Catedral.
Por: Roxana Ortiz A.
Pero la asunción de la Virgen no solo está representada en esta imagen, en la que se observa a la madre de Jesús elevando los brazos al cielo, sino que anteriormente era representada como la “Dormición de la Virgen”, momento antes que sea elevada al cielo.
Algunos escritores sagrados, sobre todo a partir de los siglos IV y V, en donde refieren detalles sobre la Dormición y la Asunción de la Virgen, basados en algunos relatos que se remontan al siglo II, cuando María estaba a punto de abandonar este mundo, todos los apóstoles, a excepción de Santiago el Mayor, quien había sufrido torturas y martirio, además de Tomás, que se hallaba en la India; se congregaron en Jerusalén para acompañar a María en sus últimos momentos.
Narran que una tarde serena y blanca cerraron sus ojos y depositaron el cuerpo en un sepulcro. A los pocos días, cuando Tomás, quien llegó de su largo viaje, insistió en ver el cuerpo de la Virgen, encontraron la tumba vacía, mientras se escuchaban cantos celestiales.
De ese pasaje, que es uno de los pocos que describen las escrituras, ya que sobre la vida de María no se habla después de la muerte de Jesús, hay cuadros en algunas iglesias de la ciudad, como el de la Tercera Orden de San Francisco o de la iglesia de la Compañía. Este último se encuentra ingresando al recinto, en la primera columna de la derecha, de gran dimensión, en el que seguramente muchos habían observado, pero del cual no tenían explicación.
Según Franz Grupp Castelo, director del Museo de Santa Teresa, el nombre correcto de este pasaje es “Tránsito de la Virgen” y en el museo se encuentra, quizá la única escultura en el país que así lo representa.
Se trata de una imagen de tamaño real, tallada completamente en madera y policromada, que data de unos 350 años aproximadamente, cuyo autor no se conoce, pero se cree que es peruano, ya que anteriormente había muy buenos escultores.

La característica principal es que a pesar de estar en una urna, un cajón de muerto, es que tiene los ojos abiertos, como para demostrar que realmente no murió. Otro hecho que la caracteriza, es que en los codos y las muñecas, tiene una especie de bisagras de madera, que les permite movilizar los brazos para poder cambiarle de ropa, aunque se hace muy esporádicamente. Lleva los brazos cruzados reposando en su pecho, como se colocan a los difuntos en su cajón.
La prenda que lleva puesta por ejemplo es un hermoso vestido bordado con hilos de oro y plata que hicieron las monjas del monasterio entre los siglos XVIII y XVIX, además de llevar unas curiosas rosas bordadas en alto relieve.
Como parte de la iconografía, a un costado de la imagen se encuentran dos pequeños angelitos de unos 30 a 40 centímetros, también hechos en madera, con los brazos abiertos y con la mirada hacia el cielo, como guiando el camino de la Virgen en su asunción. Sus trajes son del mismo color y material que el de la imagen mayor.
Esta representación de la “Dormición” se encuentra como parte de la colección permanente del museo, en la parte del Coro Alto, la cual pueden observar quienes vayan a visitarlo.
DATO
En el monasterio de Santa Teresa existe una imagen que tiene más de 3 siglos de la Virgen María recién fallecida. Ha permanecido la mayor parte del tiempo, solo admirada por las monjas de clausura carmelitas en el Coro Alto de la iglesia y precedió, lo que se conoce como la Dormición de María a su subida a los cielos, llevada por ángeles.
Es de anotar que hay diferencia entre la Ascensión del Señor y a Asunción de su Madre, pues Jesús se elevó a los cielos impulsado por sí mismo y no llevado por nadie.
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