En solo un año en Arequipa aumentaron 32 mil 500 pobres

Pobreza monetaria en región, según data de INEI, creció a rangos de entre 12,1% a 14,6%, lo que significa que en Arequipa habría 157 mil 989 pobres que viven con S/ 338, mientras que al menos 5 205 vivirían en extrema pobreza.
El año pasado, al menos 32 mil 532 arequipeños dejaron de pertenecer a la clase media y se convirtieron en pobres, según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), realizada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei).
En la víspera este mismo estudio, reveló que la pobreza monetaria en el país, creció entre el 2016 y 2017 en 1%, lo que significa que en el Perú los pobres incrementaron en 375 mil. La encuesta advierte que en la nación existen más de 6 millones de personas en situación de pobreza.
El panorama se repite en la región. Las cifras del Inei señalan que en 2016 el rango de pobreza en Arequipa oscilaba entre 9,6% y 12%, sin embargo para el 2017, esta creció en el rango de 12,1% a 14,6%. En cifras generales se tiene que en la actualidad habrían 157 mil 457 arequipeños pobres, que viven con S/. 338 al mes.
Un panorama similar se observa en torno a la pobreza extrema, la data de la Enaho grafica que en solo un año por lo menos 3 904 pasaron a condición de pobres extremos, es decir personas que viven con S/. 183 al mes.
POBREZA REAL
La pobreza monetaria no es más que la cantidad de dinero con el que cuenta una persona para sus gastos de alimentación, vestido y vivienda al mes.
La coordinadora de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (MCLCP) en Arequipa, Miriam Quiñónez, explica que el incremento de este indicador es producto de la desaceleración económica que vive el país y que ha originado el incremento de desempleo y la inestabilidad laboral.
En ese sentido, la especialista reconoce que el incremento de la pobreza monetaria en todo el Perú, incluida la región, es grave y obliga a las autoridades a replantear sus políticas gubernamentales. Sin embargo, recuerda que este aspecto solo es uno de varios indicadores que mide la pobreza, un tema que debe ser abordado de manera integral para tener una visión más exacta de lo que ocurre y mejorar las condiciones de vida de los grupos menos favorecidos. “Solo considerando la pobreza monetaria no tenemos un medición completa de la pobreza en sí”, incide.
Señala que hay otros indicadores “sociales” que deben ser tomados en cuenta para analizar la realidad de los pobres en el país. Dos de ellos, la anemia y la desnutrición crónica.
La prevalencia de ambas enfermedades crea limitaciones en el desarrollo intelectual del niño y por lo tanto anulan su desempeño en la escuela y posibilidades de desarrollo futuro. “El dinero no define todo el tema de la pobreza. En cambio si un niño no acude al colegio o tiene anemia se condena a la pobreza”, remarca.
En ese aspecto, refiere que Arequipa atraviesa un panorama “curioso”. Y es que, si bien la pobreza monetaria ha crecido, los indicadores de anemia y Desnutrición han bajado significativamente. La primera entre el 2016 y 2017, redujo en 10% y la segunda 4,9%. Con esa data Arequipa, después del Callao, es la segunda región con indicadores muy positivos.
“De que valdría que los padres tengan dinero y los hijos tengan anemia. Hay que ver el tema de forma integral. Al eliminar estas enfermedades se tiene una mejor expectativa para el niño. Puede que el padre y la madre sean pobres y permanezcan en esa condición, pero sí al hijo se le da condiciones para desarrollarse como no tener anemia y acceder al estudio, hay más probabilidades que siendo mayor rompa el círculo de la pobreza”, comenta.
PROGRAMAS SOCIALES
Quiñones explica que el panorama paradójico que se vive en Arequipa tiene fundamento en el efecto de los programas sociales del Estado, que están presentes en la Región, como Qali Warma, Juntos, Cuna Más y Pensión 65. Los dos primeros habrían sido vitales para la reducción abismal de la anemia y desnutrición crónica.
La Mesa de Concertación de Lucha contra la pobreza evaluó cómo la región logró reducir el porcentaje de ambos males, meses atrás y halló la relación con la implementación del programa Social Juntos. Este se aplica en Arequipa desde el 2016 y da un incentivo monetario a familias pobres bajo la condición de que sus niños cumplan con todos sus controles de salud, incluyendo vacunas y accedan a educación.
“Un Estado mal económicamente sin duda va afectar a su población y debe preocuparse en analizar qué pasó e idear políticas adecuadas. Ahora, viendo el panorama todos los sectores debemos estar atentos para que el Estado no baje el gasto social de lo contrario, el panorama en la pobreza será más preocupante”, dice.
Quiñones además, señala que aprovechando la presencia de los programas sociales en la región, se debe articular los resultados de estos con políticas a nivel laboral a través de la gerencia de Trabajo, de manera de generar empleo y eliminar la informalidad.
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