Arequipa

Equidad de género, una carrera de largo aliento en el Perú

13 de diciembre de 2020

La lucha por la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en los diversos escenarios diarios, tanto a nivel personal como laboral, es una carrera de largo aliento.

En nuestro país se observan los primeros pasos. Actualmente por primera vez el Perú tiene a mujeres en puestos claves en la función pública, como son la presidenta del Ejecutivo, del Congreso y del Poder Judicial.

Para acelerar cambios, es fundamental que líderes comprometidos participen activamente y promover el intercambio de prácticas exitosas y lecciones aprendidas entre empresas y equipos sobre la equidad de género.

 Este principio actúa de manera transversal, en la medida que toda iniciativa que impulsemos debe apuntar a inspirar para la acción. Es decir, el liderazgo y el compromiso en prácticas que se vienen dando deben inspirar a los demás, así como orientarlos con conocimientos y reflexiones, indicó Miguel Uccelli, presidente de la Comunidad de Líderes por la Equidad de Género en una cita de CADEX 2020.

CIFRAS REVELADORAS

En el Perú el 46 % de organizaciones y entidades ya cuenta con política de igualdad de género, y la mitad tiene plan de acción para concretarlo. Mujeres representan aún minoría en empresas.

A nivel mundial aún hay una brecha de género promedio de 32 % que se estima va a tomar 108 años en cerrarse, según el Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial (2018). Este gap se expresa, por ejemplo, en la baja participación de las mujeres en los cargos directivos y de toma de decisiones, según el diario Gestión.

Esta problemática también se evidencia en Latinoamérica, pues el sexo femenino ocupa solo el 7 % de las posiciones directivas, y solo el 21 % de las empresas cuenta con una mujer en su máximo cargo directivo.

En el contexto peruano, estas brechas se ven expresadas de diferentes formas. Por un lado, según la Encuesta Nacional de Empresas (2015) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las mujeres representan solo el 33 % del personal ocupado en las empresas peruanas. Además, se observa que la participación de las mujeres peruanas en puestos de liderazgo como ejecutivas, y propietarias es muy reducida.

Solo el 28 % de las empresas en el país son conducidas por mujeres, es decir, tres de cada diez líderes de empresas en el Perú son mujeres y estas se concentran principalmente en las mypes. En cambio, las categorías que tienen mayor participación femenina corresponden a familiares no remunerados (53,1 %) y practicantes.

Y es que las principales barreras que tienen las mujeres para acceder a cargos gerenciales en sus empresas se darían por los estereotipos de género y la carga familiar.

Asimismo, las mujeres encuentran mayores obstáculos para acceder a cargos directivos, y tienen menores ingresos que los hombres. Y es que en el Perú la brecha de ingresos no ha tenido mayores variaciones en los últimos 10 años; así, el sexo femenino gana 30 % menos que el género masculino.

A PASO LENTO: TRES MUJERES EMPODERADAS

Pero pese a esta situación, las empresas del país van avanzando paso a paso en el tema de brindar igualdad de oportunidades a ambos géneros. Así, el 46 % de las organizaciones ya cuenta con una política de equidad de género, y  el 48,3 % tienen realmente un plan de acción para lograrlo.

Por primera vez en su historia, el Perú tiene a mujeres empoderadas en puestos claves en la función pública, lo cual genera una profunda satisfacción porque demuestra que el país avanza en igualdad de género, como otras naciones de la región, dijo el presidente Francisco Sagasti, en la XV Cumbre de la Alianza del Pacífico.

Durante su participación virtual, destacó ante sus pares de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Iván Duque; y de México, Manuel López Obrador; que por primera vez nos encontramos con mujeres al frente de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), del Congreso y del Poder Judicial. A ellas se suman  la Fiscal de la Nación y 7 ministras.

Consideró, además, que al juntar el tema de igualdad de género con la transformación digital se puede tener un nuevo camino hacia la mejora sustantiva de las condiciones de vida en nuestras sociedades.

“Esto implica, de una forma u otra, mejorar las habilidades digitales, sobre todo de las mujeres, e incorporarlas plenamente en las actividades vinculadas a la ciencia, la matemática, la ingeniería que hasta hace algún tiempo tenían un énfasis mayor en la presencia de varones que de mujeres”, anotó Sagasti en la cita mundial.

LOS RETOS

Andrea de la Piedra, especialista en el tema dijo que si bien cada vez son más mujeres trabajando y esto ha avanzado en el tiempo en Perú, la mayoría todavía están en el sector informal y hay muy pocas  en puestos de toma de decisión.  Hay países que nos llevan la delantera como Colombia, Brasil y Argentina.

Comentó que “también hay otro frente donde hay un largo camino por recorrer y tiene que ver con dos cosas: el espacio doméstico no remunerado y la violencia de género”.

Es decir, es necesario reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerado mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia.

En el Perú, las mujeres dedican 24 horas a la semana a roles domésticos no delegables mientras que los hombres solo 6. Por otro lado, el sector empresarial no incluye políticas para las mujeres que no solo cumplen un rol laboral, sino también como mamás.

 “Cuando vemos el rol de las empresas en este ámbito, podemos encontrar que sólo el 7 % brinda o subsidia servicios de guarderías y un 60 % no brinda días adicionales a los de ley para licencias de paternidad”, detalló de la Piedra.

El reto pendiente más grande desde el sector privado y público, debido a que se necesita desaprender costumbres con muchos años presentes en la sociedad.

Otro punto que está muy presente en la sociedad tiene que ver con la prevención de violencia contra las mujeres, “este es un punto que también vincula a las empresas porque el hostigamiento sexual laboral se da en este ámbito y porque muchas veces las personas que trabajan en la empresa pueden generar un cambio en la vida de una mujer víctima de violencia doméstica”, añadió.

Por otro lado, enfatizó que desde el sector público también hay retos grandes, como abordar la educación en derechos sexuales y reproductivos a niñas y niños, desaparecer la trata de mujeres, educar en tecnología digital a las mujeres, fomentar que haya más mujeres ejerciendo cargos públicos, difundir prácticas más inclusivas desde la economía informal, etc.

 “Creo que los límites más fuertes son aquellos invisibilizados y arraigados en la propia cultura empresarial. Los límites son del status quo, no de las mujeres. Acá me refiero a que haya puestos que no se dan a mujeres solo por el hecho de serlo muchas veces invisibilizados en motivos ‘justificados’ como pensar que no podrá viajar, por ejemplo, que haya menos ascensos, que  exista discriminación vinculada enteramente a los estereotipos”, aseveró la cofundadora de Aequales,   organización que promueve el empoderamiento laboral de las mujeres.

DATO

El voto femenino en el Perú se aprobó hace 63 años, 52 años después del primer país en el mundo en aprobarlo (Nueva Zelanda) y 26 años después del primer país latinoamericano en hacerlo (Ecuador). En el transcurso del tiempo, la participación política de las mujeres ha ido en aumento, progresivamente.

 

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