Exponen valiosos grabados en Monasterio de Santa Teresa
24 de julio de 2017

Estos trabajos se habrían realizado en los años 1400 y solo habría 50.
Por: Roxana Ortiz A.
Es probable que no se haya hecho esta exposición de grabados de papel y tela en otra parte del país. En el Museo de Santa Teresa, y hasta que termine julio, los ciudadanos apreciarán la exposición de 12 imágenes rescatadas y restauradas, conservadas por las madres de clausura de Santa Teresa y que fueron descubiertas en un inventario del 2001, algunas en regular estado de conservación y otras no, por lo que tuvieron que ser restauradas por el director del museo, Franz Grupp Castelo.
Explicó que se trata de grabados sobre papel y tela. Muchos conservan aún la firma del grabador y el impresor, y se habrían hecho en Europa después de los años de 1400. De cada uno de ellos no se habría elaborado más de 50.

Indicó que para su ejecución se tenía una plancha de cobre y con herramienta de acero de punta muy aguda, se comenzaba a dibujar encima, raspando el cobre, haciendo líneas, más finas o gruesas, dependiendo de la tonalidad que querían darle a la imagen, para dar las luces o sombras.
A ello, se suma que el trabajo se hacía a la inversa, al revés, como escritura china, para que, al momento de imprimir, se tuviera la figura de frente. “Me imagino que era un trabajo muy cuidadoso, detallista, porque en el momento que se les iba la mano, esa plancha quedaba inutilizada y había que comenzar de nuevo”, señaló el restaurador.
Una vez que se terminaba de hacer el dibujo en la plancha, se le echaba la tinta que ingresaba por las ranuras de las líneas, se limpiaba el exceso y luego se llevaba a una prensa, donde se colocaba papel hecho a mano y con una fuerte presión, se obtenía finalmente la imagen.
También en la valiosa colección de impresiones, se puede observar algunas de colores y para este caso, dice, se tuvo que hacer primero la impresión en blanco y negro y los colores los colocaban después a mano.
Estas impresiones sirvieron por muchos años, como fuente de inspiración de muchos artistas del mundo, así como de la Escuela Cusqueña, quienes cuando les encargaban un trabajo, las usaban como un referente, como un modelo.
La exposición estará abierta al público hasta fines de julio, porque en setiembre, los grabados serán llevados al Cusco, a la Casa Garcilazo, donde se realizará el Festival Barroco, similar al que se realizó en Arequipa y posteriormente regresarán para tenerlos en una sala de exhibición permanente.
NOVEDADES EN EL MUSEO
Pero no es la única novedad que se tendrá en el museo de Santa Teresa, sino que para celebrar el 12º aniversario de su apertura, en la tienda que está abierta al público, se pondrá a disposición una serie de suvenir.
Si pasaron frente al museo, observaron a un pequeño perro peruano tomando sol, al que las monjitas de clausura le dieron el nombre de Misti y que se convirtió en la mascota del convento, aunque también tienen a otros animalitos que las acompañan y que de tiempo en tiempo, se los puede observar curioseando por los techos.
Este cachorro fue inmortalizado en un pequeño muñeco de tela que los niños podrán llevarse como recuerdo. La mayoría de ambientes del museo están adornados con cuadros antiguos, que llevan marcos del famoso pan de oro, técnica muy utilizada por los artistas.
Se ha preparado unos kits que contienen pequeños marcos y todos los materiales necesarios para que en casa puedan hacer sus propios trabajos; lo mismo que materiales para armar, confeccionar y pintar sus propias imágenes religiosas en maguey y tela encolada, al igual que las que existen en las iglesias o museos de la ciudad.
Entre los recuerdos que se podrán llevar de la visita a este lugar, también podrán adquirir pequeñas libretas de cuero que han sido confeccionadas a mano, cosidas a mano y con papel hecha a mano, algunas llevan el sello del convento, también como se hacía décadas atrás, que se imprimían en el cuero con un sello a fuego vivo. Santa Teresa escribía muchos versos y oraciones, plasmadas en papel hecho a mano y a pulso, imitando la caligrafía de la santa.
En el lugar hay muchos cuadros valiosos y muchas piezas rescatadas y conservadas, que han servido como fondo para relojes de pared que se pueden comprar, igualmente bolsas de tela, entre muchas otras novedades que podrán adquirir y cuyo dinero servirá para seguir manteniendo las instalaciones de este museo. Allí también se vende los productos que las monjas de clausura elaboran, como tradicionales pasteles y galletas, el jabón de rosas, vino, yogurt natural, miel que recolectan de los panales que tiene en su huerto, entre otros.
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