Fallece impulsora del adobo caymeño
22 de junio de 2017

Por: Roxana Ortiz A.
Le apasionaba tanto la cocina arequipeña, que mientras estaba hospitalizada, seguía dando indicaciones a su nieta sobre cuántos platos iba a preparar cada día, recomendando el trato personal para cada cliente. Así dejó este mundo, la señora Elsa Díaz Sanz, conocida como la “Elsita”, cuyos restos fueron sepultados ayer en el cementerio de Cayma.
Heredó la buena sazón de su madre Agustina Sanz, a quien le dejó la casona ubicada frente a la plaza de Cayma, donde desde hace unos diez años decidió que el sabroso adobo arequipeño, tenían que probarlo todos aquellos que decidieran llegar a la ciudad cualquier día de la semana, y no solo los días domingo, como tradicionalmente ocurría.

“Había muchos turistas que llegaban a la ciudad y preguntaban sobre el famoso plato y solo se tenían que llevar una descripción, porque nadie en Arequipa lo hacía, así que decidió darle gusto a todos y comenzó a preparar adobo todos los días de la semana”, cuenta su hija Amparo.
Dice que al principio, la gente conocía la tradicional picantería como “la de las basquetbolistas”, debido a que la hermana de doña Elsa, llamada Nelly, era basquetbolista y había conseguido muchos títulos a nivel nacional, aunque las confundían porque Elsa era más alta.
Allí han consumido sus potajes diversas personalidades, presidentes del país, como Fernando Belaúnde, Alan García, Ollanta Humala, entre otros; además de extranjeros. Algo que la caracterizaban, era la atención personal para con cada uno de ellos. Los que eran asiduos comensales pedían que la propia dueña fuera quien les sirviera el plato y era porque seguramente la ración era muy contundente.
Pero no solo por ello era muy conocida y querida en el distrito, sino por su labor social, el hecho de vivir a pocas casas de la iglesia, cerca al local municipal y frente a la plaza, hacían que constantemente estuviera haciendo actividades para mejorar el distrito. Ayudó a crear dos escuelas, recolectando fondos entre los vecinos y cuando se fundó la institución Mayta Cápac, fue la encargada de buscar el padrinazgo de los vecinos para la adquisición de una carpeta, pero el convencimiento era tal, que la mayoría donaba dos carpetas.
Ayudaba fervientemente a organizar las festividades de la Virgen de la Candelaria y no pocos eran los sacerdotes que también habían caído en el encanto de sus comidas, a los que ofrecía alimentos sin esperar retribución alguna.
Desde hace algunos años comenzó a participar activamente en los festivales de gastronomía, y hace algunos meses preparó el famoso ají de calabaza. Varias picanteras de la ciudad se dieron cita para despedir a su compañera culinaria.
DATO
El local de Adobos Elsita no cerrará sus puertas, por el contrario seguirá atendiendo a la clientela, ya que desde hace unos 6 años aproximadamente, su nieta Vanessa decidió apoyarla en la administración del local y aprendió los secretos de la abuela. Sus dos hijos varones viven en el extranjero y Amparo en Lima.
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