Arequipa

Granda campeón mundial a los 13 años y otra vez a los 50

12 de diciembre de 2017
Granda campeón mundial a los 13 años y otra vez a los 50
Cada vez que Julio Ernesto Granda Zúñiga mira un tablero de ajedrez, le es inevitable pensar en su padre. Don Daniel Granda aparece en sus recuerdos. Lo ve en los campos verdosos del valle de Camaná, llegando con su impecable uniforme de policía o con ropa de agricultor. Lo ve en casa, moviendo los alfiles, los caballos, las torres, los peones y cuidando de los reyes, mientras explica las jugadas a sus siete hijos. Lo ve leyendo libros y recortes para, en las siguientes partidas, demostrarles nuevas técnicas, en especial a él, el niño de ojos achinados que luego le daría las mejores de las alegrías. 
Es cierto, los dos títulos mundiales de Julio Ernesto Granda llevan su nombre, pero se refleja también en el de don Daniel, el hombre que le transmitió las primeras enseñanzas en torno al deporte de las fichas, el padre que en 1972 retomó con entusiasmo la práctica de este deporte cuando Bobby Fischer ganaba el título mundial de este deporte durante la Guerra Fría.
“El ajedrez es una lucha muy dura de dos pensamientos enfrentados en una especie de diálogo de la razón, por lo que la victoria puede desbordar la vanidad y la derrota sumirte en frustración; sin embargo, desde muy pequeño me ejercitaste en: ganar con sencillez y perder con elegancia”, escribió Julio Ernesto a su padre, luego de campeonar en el Abierto Mundial de Veteranos en Acqui Terme, Italia.
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El ajedrecista arequipeño sabe qué es ganar temprana y tardíamente. El Mundial Infantil en Mazatlán (México) lo levantó a los 13 años y en noviembre de este año, el abierto en la ciudad italiana de Piedemonte, lo logró a los 50 años.
Su humildad y el poco interés que muestran los peruanos, hace que el maestro, el dos veces campeón mundial, uno de los peruanos más exitosos, pase desapercibido para la mayoría. El día que retornó de su último triunfo, solamente seis primos lo recibieron en el aeropuerto Jorge Chávez, ante la mirada del resto de pasajeros.
Granda es grande. Durante 30 años fue el número uno del ajedrez peruano. Desde 1986, a los 19 años (luego de lograr la norma de Gran Maestro Internacional), hasta inclusive cuando pretendía su retiro entre 1998 y 2002. El año pasado, el podio pasó  a manos del ajedrecista Emilio Córdova. Su familia siempre le había recomendado que se retirase el día que esto ocurriese, pero él persistió porque tenía la convicción de que todavía podía conseguir más logros.
Granda tiene un ELO (sistema de puntaje de los ajedrecistas) de 2 mil 657, cerca del ELO 2 mil 700, que ubicaría entre la élite de este deporte. Pero esto a pocos les importa y aquel día en el aeropuerto lo demostraron. El desinterés también proviene de la Federación Deportiva Peruana de Ajedrez (FDPA) que en el 2012, lo desconvocó de la selección que iba a participar del mundial de Turquía en el 2012.
El golpe fue como si alguien le habría pateado el tablero, cuando estaba a punto de dar jaque mate a su rival. El maestro solamente había solicitado requerimientos económicos adicionales a los que otorgaba el programa de apoyo al deporte, para que se dediquen a entrenar. La revancha de Granda, se dio el año pasado, cuando renunció a la ayuda económica de la FDPA. Pero esa es otra historia. Ahora importa el ajedrez, ese deporte que siempre dignificó.
“El ajedrez es como una alegoría de la vida. En ese intento de ganar tienes que tratar de pulir tu pensamiento. En una búsqueda, ya sabemos que el ser humano no puede alcanzar la verdad, pero buscando la verdad. El ajedrez de alguna manera te cultiva un pensamiento lógico y coherente”, refirió el crédito nacional.
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Desde que logró su último título, Granda es condecorado por diferentes instituciones. El Congreso de la República, los municipios. Precisamente ayer, en impecable terno, asistió a uno más de estos reconocimientos. La gobernadora regional de Arequipa, Yamila Osorio, le otorgó el diploma y medalla de oro del GRA.
Al finalizar la ceremonia, en compañía de sus familiares, reconoció que a su edad un deportista ya piensa en el retiro debido a que baja su rendimiento, aunque él seguirá compitiendo. Su próximo reto es en enero en Brasil.
“Por más impacto que tenga el título mundial creo que mi mejor etapa ya pasó, por eso es que he ganado el mundial senior, pero creo que todavía pueda jugar algunos años con relativa eficiencia, aunque ya dada mi edad lo normal sería cierto declive. Pero al margen de mi nivel, hay que resaltar el nivel del ajedrez peruano”, precisó con cierto tufillo nostálgico.
Julio Ernesto Granda radica en España, desde ahí se informa sobre la situación del país. Enseña todo lo aprendido a cinco alumnos, donde guarda la esperanza en este deporte. El gran maestro es difusor del ajedrez, un deporte que irónicamente coloca al país en una potencia, pero que tiene bajo respaldo.
“Estoy convencido de que es una actividad que puede ser muy útil, sobre todo en estos tiempos donde niños y jóvenes tienen una tendencia a hacer uso y abuso de las redes sociales de juegos automáticos, en cambio en ajedrez es una pausa, tienes que pensar, que razonar. De ahí mi compromiso con el ajedrez”, apuntó.
El ajedrecista no le cierra la puerta a nada, ni a volver a participar en política. Una vez, lo hizo en 1998 cuando tentó la alcaldía de Camaná. Se toma su tiempo para responder, como si estuviera pensando en la próxima jugada ante el rival y dice:
-¿El problema sabes cuál era? –pregunta y antes de que alguien responda da jaque mate- que podía ganar,  yo dije ¿cómo voy a ganar? ¿Qué voy a hacer?
 
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