Arequipa

Hay 169 mil arequipeños que dicen sí a la donación de órganos

24 de febrero de 2018
Hay 169 mil arequipeños que dicen sí a la donación de órganos

Este año más de 4 mil decidieron consignar en su DNI su interés de donar sus órganos cuando dejen este mundo. Hay más de mil pacientes en Arequipa que están lista de espera, aguardando el trasplante que les retorne las esperanzas de vivir.

 
Le dijeron sí, aunque para algunos fue una decisión no sencilla. Tuvieron la voluntad de acercarse al Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) para darle luz verde a sus intenciones de donar órganos, aquellos que podrían devolverles esperanzas de vida a miles de pacientes que aguardan en los nosocomios por una oportunidad, que muchas veces no llega.
En Arequipa, son 169 mil 163 los ciudadanos que al cierre del 2017, especificaron en su Documento Nacional de Identidad (DNI) que sí donarán órganos, oportunidad que llegará cuando las fuerzas los dejen y perezcan. Una parte de ellos (órgano) “vivirá” en cuerpo de otro.
Cada vez son más los arequipeños que son conscientes de la importancia de la donación. Esto se evidencia en el crecimiento de esta voluntad personal. Fueron 4 mil 68 ciudadanos durante el año pasado, quienes registraron dicho interés de ceder sus órganos. En el 2016, la cifra e donantes llegó a 165 mil 95 arequipeños, según información precisada por el Reniec.
Si de números se habla es resaltante la cifra porque ubica a Arequipa como la segunda del país con mayores interesados en dar sus órganos. A nivel nacional, son 3 millones 152 mil los que aceptaron donar, siendo Lima –por la cantidad de población que engloba- la que encabeza la lista con un millón 498 mil 76 que dijeron que sí tienen voluntad de donar. 
No obstante, si se compara con la población existente, el número resulta reduciéndose. Hay un millón 102 mil 237 adultos con DNI en Arequipa, y solamente el 15% registraron que quieren dar sus órganos. Son 817 mil 652 los que dijeron no y 115 mil 422 no especificaron este ítem en su información personal. Esta realidad, es el reflejo de que muchos de los que esperan por un donante, a veces terminan sin conseguirlo.
 
PASAN LOS DÍAS
Que haya potenciales donantes no significa que lo sean. Muchas veces los que consignaron su voluntad de ceder sus órganos están enfermos o fallecen de modos que no les permiten calificar como donantes efectivos. El estado ideal es que fenezcan de muerte encefálica o cardiovascular, donde la mayoría de órganos puedan ser aprovechados. En el caso de los que sí califican, ocurre que las trabas las ponen los familiares. Los deudos se resisten a permitir que los órganos que aún pueden servir para los que están en lista de espera, sean retirados del cadáver que lloran.
Esto lo sabe muy bien el coordinador de Procura en Arequipa, Gustavo Ortega. El médico es el encargado de buscar potenciales donantes de órganos en las diferentes unidades críticas de los nosocomios de la ciudad, tiene que tratar de convencer a los familiares para que den luz verde a dicha intervención para salvar la vida de otros.
Durante varios años, hay pacientes que esperan por la donación de un órgano que les devuelva la esperanza de vida. Actualmente, existen más de mil 100 pacientes que se encuentran en lista de espera en Arequipa por un trasplante de órganos. Algunos requieren de córneas, otros de corazón, páncreas y sobre todo de riñones. 
Las enfermedades renales son las que se están volviendo más frecuentes. Se da generalmente en pacientes adultos, sin embargo adolescentes ya la padecen. Se trata de una enfermedad que afecta a los riñones, impidiendo que las toxinas de la sangre sean desechadas por medio de la orina. Para ayudar este proceso, requieren de realizarse con frecuencia la denominada hemodiálisis, una limpieza que se efectúan con un equipo que “reemplaza” a sus riñones.
La concientización a la población, sostuvo el galeno, es una de las bases para que más personas decidan donar. La ciudadanía debe ser consciente de que los órganos de las personas fallecidas pueden ser aprovechados en lugar de que sean depositados en un ataúd para descomponerse.
 
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