Hermanan escuela de Arequipa con colegio de EE.UU.
26 de marzo de 2017

Por: Elizabeth Huanca U
Foto: Jorge Esquivel Z.
Quentin y Lizeth tienen 11 años, son amigos y “hermanos”, pero nunca se han visto. Él vive en Frankfort (Estados Unidos), ella en la zona de Héroes del Cenepa en Mariano Melgar (Arequipa).
Frankfort es una ciudad ubicada entre lagos y ríos con una población económicamente estable y que no sobrepasa los 6.000 habitantes. Héroes del Cenepa está asentado en la parte más alta de un cerro del distrito melgariano, a 40 minutos del centro de la ciudad. En el lugar, no hay agua las 24 horas del día, ni pistas. Hay pobreza y múltiples necesidades
Quentin estudia en la escuela Elemental de Michigan. Lizeth en la escuela de bienestar social Elohim. Ambas instituciones desde hace dos meses fueron declaradas “hermanas”. El lazo próximo ha unido amicalmente a estos niños, así como a otros 40 del sexto año de primaria de cada colegio, que hoy son parientes a la distancia. Ellos empiezan a descubrir el mundo, conocer culturas y realidades distintas a través de la amistad.
En la escuela de Michigan, por ejemplo, los niños del sexto año, han empezado a conocer el Perú y Arequipa. Ahora practican un poco de español y saben que las vicuñas, llamas y alpacas provienen del ande. También han aprendido a escuchar al país por medio de quenas y zampoñas y han quedado maravillados. Además, saben de la necesidad en la que viven sus amigos en Héroes del Cenepa, por eso durante dos meses han juntado sus propinas para comprar útiles necesarios para ellos.
En Arequipa, los pequeños empiezan a descubrir sobre grandes metrópolis y afluentes inmensos más allá del Perú. Ellos comienzan a dar sus “pininos” en inglés.
MISIÓN EDUCATIVA
“Hermanar” a los 80 niños de las dos instituciones educativas es una labor que empezó a construir, Anita Pepper, una ciudadana estadounidense, enamorada del Perú y casada con el médico cirujano arequipeño Aníbal Pepper, residente desde hace 50 años en la tierra del Tío Sam.
El galeno ha impulsado desde hace varios años, el arribo de diversas misiones de la Sociedad Peruano Americana de Médicos (PAMS), a la Ciudad Blanca. Este grupo de especialistas opera y reconstruye la vida de personas con secuelas de quemaduras.
La semana pasada, los Pepper llegaron a la ciudad con especialistas de Pams para realizar 15 intervenciones de elevada complicación. Sin embargo, en esta ocasión, además de traer salud, estos ciudadanos, quisieron dar el primer paso para ayudar a los pequeños estudiantes mistianos en estado de riesgo y con grandes limitaciones educativas.
“La única manera de superar la pobreza es a través de la educación”, dice segura Anita, con un español envidiable, pero sin poder ocultar el dejo extranjero, mientras muestra un enorme collage que han elaborado los 40 niños de la Escuela de Frankfort. Allí han pegado sus fotos e impreso sus nombres, para que sus hermanos de Mariano Melgar, los conozcan. En medio del papelote, las banderas de Estados Unidos y Perú evidencian que los niños quieren la unión de sus naciones.
ELOHIM
Elohim proviene de una palabra hebrea que significa “Dios poderoso”. Esta escuela nació hace más de 15 años, en un pequeño cuarto de bloqueta y calamina de la mano de Rosa Gil Huamán, la actual directora del centro educativo y principal impulsora de esta institución. La mujer tiene más de 30 años al servicio de la educación.
Rosa cuenta que inicialmente, solo había 15 niños, por eso en algún momento, tuvo que ir a buscar casa por casa a los menores para que vayan a estudiar. Hoy, Elohim cuenta con 243 estudiantes, la mayoría migrantes de Cusco y Puno, que han encontrado en el distrito melgariano, la enseñanza de Rosa, su equipo de docentes, el apoyo de los Pepper y otras organizaciones internacionales, una motivación para estudiar.
Este plantel, al principio funcionó como una escuela bíblica y de reforzamiento, además de ser un comedor, pero con el tiempo y con el apoyo extranjero y visitantes que a título personal hicieron donaciones, la institución creció. Hoy es una majestuosa infraestructura de tres pisos con todas las instalaciones y comodidades que cualquier colegio envidiaría.
Susan Prescott, ciudadana australiana y una de sus máximas colaboradoras, hizo realidad la construcción y precisamente fue ella quien llevó a los Pepper hasta allí, hace cuatro años. Desde entonces, estos esposos con ayuda de rotarios americanos, llevan o envían donaciones económicas cada año.
Una de sus obras más importantes, fue la implementación de la biblioteca escolar con más de 300 libros. Hoy, quieren levantar talleres para los estudiantes que concluyen sus estudios secundarios y que por problemas económicos no pueden continuar una carrera.
Anita y Aníbal han dado los primeros pasos para la creación de programas de corte y confección y cosmetología para las jóvenes de la zona y gasfitería y carpintería para los varones. Por el momento, han donado tres máquinas de coser y a lo largo del año, piensan implementar los otros talleres. Anita se ha comprometido a asumir el sueldo de una de las maestras al menos durante un año, mientras el centro de capacitación puede sostenerse por sí solo.
DÍA DEL ENCUENTRO
Es miércoles 22 de marzo. Anita y damas extranjeras y algunas arequipeñas, han ido a saludar a los niños que ayudan continuamente, pero que no conocen personalmente.
El encuentro es emotivo. La misión ingresa al salón de niños de cuatro años y estos se lanzan a los brazos de las benefactoras en señal de agradecimiento. Cantan en español y con ayuda de la maestra de aula, lanzan pequeños saludos en inglés.
Anita, lleva consigo las 40 cartas de los estudiantes del sexto grado de Estados Unidos. Cuando llega al salón de los niños del último año de primaria, entrega las misivas que llevan las firmas y fotos de los remitentes. Este es el primer contacto que los niños de Héroes de Cenepa tienen con los de Frankfort. Varios de los niños se emocionan al ver las fotos de sus nuevos amigos y hermanos.
Lizeth lee atentamente lo que Quentin ha escrito. El niño le habla sobre los animales que tiene en su tierra, su deporte favorito y le pregunta cuál es el suyo. Esta respuesta llegará en los próximos meses, a manos del niño por medio de una carta. Y es que, el compromiso de los estudiantes arequipeños es mantener viva la comunicación con sus nuevos amigos y hermanos. “Ahora ya tengo un amigo, en Estados Unidos”, dice sonrojada y alegre Lizeth mientras cierra la misiva.
DATO
Los esposos Pepper y el club de rotarios empezaron obras benéficas educativas hace 15 años. Hasta hace algunos meses atrás, económicamente y mediante la construcción de diversos ambientes y baños a la escuela Olivia Bernal de Baltazar en Cayma. Hoy la institución, camina sola.
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