Arequipa

Historia y legado de la Fábrica La Unión en Arequipa

3 de junio de 2025

Fue símbolo de progreso para cientos de familias de antaño. Por: Ronal Huanca Chacon. 

La historia de la Fábrica de Tejidos La Unión, ubicada en el distrito de Uchumayo, es una de las más representativas del desarrollo industrial en el sur del Perú. Fue fundada el 30 de agosto de 1897 por el empresario catalán Miguel Forga Barnack, y marcó un momento clave en la reactivación económica del país tras la Guerra con Chile. Atraído por la calidad del algodón de los valles del sur, sobre todo de Camaná, Forga eligió el pueblo de El Huayco para instalar su fábrica.

Aunque en la zona se sembraba algodón, con el tiempo este fue reemplazado por el arroz. Aun así, Forga supo aprovechar los cultivos disponibles y construyó una planta que funcionaba con su propia turbina eléctrica, en una época en la que Arequipa aún no tenía luz eléctrica en la ciudad.

Pensando también en el bienestar de sus trabajadores, el diseño de la fábrica no solo estaba orientado a la producción, sino también a brindar mejores condiciones de vida. Forga mandó construir casas para sus empleados y también servicios como una capilla, una tienda, una panadería, una carnicería, una caja de ahorro y hasta un pequeño teatro donde podían ver películas.

El proceso de producción era complejo, se empezaba con la limpieza del algodón y seguía con su transformación en hilos y telas que incluso se exportaban a países como Rusia y Alemania.

Con los años, La Unión amplió su producción y empezaron a fabricar uniformes militares, camisas de marca y pantalones como Polystel de Universal Textil. Para modernizarse, instaló una estación eléctrica propia y motores que funcionaban con petróleo. Además, logró acuerdos con empresarios del norte del país, como Fortunato Brescia, para asegurarse del abastecimiento de algodón.

La fábrica también fue un espacio de vida social, personas de distintas regiones del país encontraron trabajo, amigos y servicios como posta médica, comedor y clubes deportivos; por ejemplo, el Club Victoria del Huayco, que impulsó el deporte en la zona.

Pero no todo fue crecimiento. En 1950, la empresa sufrió su primera gran crisis al perder un cargamento importante por mar. Años después, durante el primer gobierno de Alan García, se tomaron decisiones equivocadas como la compra de maquinaria usada y el uso de algodón ruso de mala calidad, lo que empeoró la situación. Además, la fuerte competencia con productos chinos y el crecimiento de Gamarra en Lima afectaron duramente a la fábrica.

Después de más de cien años de funcionamiento, La Unión cerró sus puertas en el año 2000, comenzó su proceso de cierre y muchas de sus máquinas fueron retiradas o destruidas. Los trabajadores, que habían sido parte fundamental de la historia de la fábrica, lucharon por sus derechos laborales, mientras que las instalaciones del Huayco fueron desmontadas.

Hoy, el recuerdo de La Unión sigue vivo en la memoria de los arequipeños y en los trabajadores que formaron parte de ella. La fábrica de tejidos es símbolo del esfuerzo de miles de personas que ayudaron a construir la industria en el sur del país.

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