Arequipa

Josef Schmidpeter Bauman: Sembrador de esperanza

2 de febrero de 2026

“El señor me señaló un camino: servir a los enfermos y a los necesitados”.

En el corazón de Baviera, nació Josef Schmidpeter Bauman un 14 de febrero de 1936, en la pequeña Laibstadt. Ordenado sacerdote un 29 de junio de 1963, dedicó dieciséis años a formar jóvenes misioneros en su tierra natal.

En 1981, el destino lo trajo al Perú. Ese mismo año, fue nombrado subdirector del Seminario Arquidiocesano “San Jerónimo”, donde promovió incansablemente las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Más tarde, en la Parroquia del Espíritu Santo, guiado por la doctrina social católica y la estela de Adolfo Kolping, el padre Josef se propuso rescatar la dignidad de los relegados al silencio de la desposesión. Así, entre 1981 y 1982, codo a codo con su hermano de ideales Erich Hagenmaier, inició una obra inmensa nacida del sacrificio: un primer centro médico, una luz que desafiaba el abandono estatal.

«Sentía que el Señor me había enviado para curar a los enfermos y evangelizar», solía recordar con esa humildad que solo tienen los que han visto mucho dolor. Su fe no era abstracta; se traducía en gestos concretos: Ayudó en la edificación de la Casa del Adulto Mayor «Espíritu Santo». 

A través de la Asociación Pro Espíritu Santo ayudó a brindar desayuno diario para cinco albergues de huérfanos y sostenimiento económico a familias. Apoyó en la construcción de templos y capillas en asentamientos de Alto Selva Alegre e Independencia. Su gestión permitió que el milagro del agua y el desagüe llegara a los hogares. 

Durante la crudeza económica de los años 90, su misión se volcó a las calles de los pueblos jóvenes, y allí, junto a otros pobladores organizó un comedor popular que permitió a miles de familias resistir el hambre.

Tras un paréntesis en Europa por mandatos de su congregación, su corazón nunca abandonó Alto Selva Alegre. En 2001, tras obtener la venia de Roma, regresó para seguir dando forma definitiva a su gran anhelo. En esta etapa, su voluntad se unió a la de aliados fundamentales como el Q.F. Víctor Bernal Szkuta, la Lic. Eloísa Tupia Salazar y el Dr. Edgar Salinas Valencia. Juntos, y bajo el amparo de la generosidad de benefactores alemanes, hicieron posible la fundación de los Policlínicos Espíritu Santo en 2007.

Lo que nació como un sueño de justicia social es hoy un faro de esperanza para quienes enfrentan la enfermedad en la desprotección. Bajo la custodia de la Asociación Pro-Espíritu Santo, este legado se renueva día a día. Asimismo, el vínculo con su patria permanece vivo con los benefactores alemanes que formaron la Freundes und Förderkreis des Vereins Asociación Pro Espíritu Santo e.V Ellwangen, presidida por el Sr. Bernhard Kuhn que continúa trabajando en bien de las obras sociales y los Policlínicos Espíritu Santo.

La vida del Padre Josef queda como evidencia de una vocación inquebrantable: una misión que se hizo presencia viva en el enfermo, en el niño y en el anciano. Su legado no es un recuerdo estático, sino una promesa que seguirá revistiéndose de esperanza y robusteciéndose más allá del tiempo.

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