La crisis de Sedapar
29 de diciembre de 2017

Un sismo de proporciones con varias réplicas se ha producido en Sedapar al aplicarse norma que modifica la constitución de su junta de accionistas, y del directorio, así como el reconocimiento de un incremento de personal por influencias políticas, amenazando con una intervención el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS).
El problema de fondo es que Sedapar, al igual que otras empresas semejantes encargadas de dar agua y desagüe, ha hecho crisis por la injerencia política y por la presencia y poder de concejos provinciales y distritales que utilizaron sus influencias para aumentar el número de empleados y obreros en pago de favores recibidos en campañas.
El presidente del directorio mereció el sitial que ostentaba por lo mismo, y no por sus cualidades técnicas como sería lo ideal de suponer. Es más, el señor Hugo Aguilar, sería ratificado en cargo por la decisión de un funcionario de la Municipalidad Provincial de Arequipa, quien, según el alcalde Zegarra, no estaba autorizado siquiera para proponerlo en funciones.
Todo indica que los decires de Aguilar contra sus funcionarios y de estos contra él, así como la opinión de los trabajadores organizados ha creado un clima de inestabilidad institucional que debe ser rápidamente zanjado, sino se quiere provocar una intervención del OTASS que buscaría equilibrio y mejora de imagen.
Lo cierto es que uno de los compromisos de Gobierno para el 2021, es que todos los pueblos del Perú tengan servicio de agua y desagüe, y en Arequipa estamos lejos de alcanzar ese propósito, por lo que conviene ajustar quehacer a tal afán, satisfaciendo con ello las necesidades y comodidades elementales para todo ser humano deseoso de disfrutar de comodidad y de salud.
En Sedapar hay que hacer lo justo y necesario para devolver bondad a empresa de saneamiento que nació como una de las mejores de América y que ahora evidencia estar en caos.
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