Arequipa

La economía peruana, un año que se va y otro que viene

31 de diciembre de 2024
EL AUTOR.

Por: Patricio Quintanilla Paulet, economista y doctor en Ciencias Sociales.

El año 2023 fue muy malo; estuvimos asumiendo el costo del desastre que nos dejó Pedro Castillo y los conflictos sociales que se derivaron de su intento de cerrar el Congreso.

El Producto Bruto Interno (PBI) decreció, después de muchos años, con excepción del 2020, totalmente atípico por la pandemia; en consecuencia de ello, aumentó la pobreza monetaria al 29.0% y la pobreza extrema fue de 5.7%, casi 2 millones de familias peruanas cuyo ingreso es menor al costo de una canasta básica de alimentos, esto no es suficiente para comer adecuadamente; ambos indicadores son peores que en los años anteriores.

La inflación, entendida como el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor, llegó a niveles de más de 8% anual y el tipo de cambio, esto es el precio del dólar, inicia con casi 4 soles por dólar de los Estados Unidos.

Como consecuencia de la incertidumbre económica y política, la inversión privada se reduce en más de 7%, no solamente en las grandes empresas, sino también en las micro y pequeñas. Fue un año muy malo y por ello todos los indicadores lo fueron.

EL AÑO QUE SE VA

El año que termina ha sido mucho mejor que el anterior, hemos retomado la senda del crecimiento económico, con diferentes estimados de tasas de analistas e instituciones, pero tomo como referencia la proyección del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) que es de 3.2%, según su último Reporte de Inflación de diciembre; todos los sectores económicos, sin excepción, han crecido. La inversión privada ha tenido un crecimiento tímido de 2.3%, pero es importante la mejora, con respecto a la gran caída del año anterior.

La inflación está controlada, desde el mes de abril, se encuentra dentro del rango-meta del BCR, entre 1% y 3% anual; esto es una señal de la excelente gestión del Banco Central y particularmente de su presidente Julio Velarde. Un concepto diferente es la denominada “inflación subyacente”, que no tiene impacto en la producción real ni en el mediano ni en el largo plazo y que no incluye los precios de los alimentos ni energía, y que está en el orden de 2.6%, ligeramente superior a la inflación total, pero igualmente dentro de la mencionada meta.

Un importante instrumento de política monetaria para combatir la inflación, es la tasa de interés de referencia que los bancos centrales establecen, con efecto negativo en el crecimiento económico por lo que se requiere un manejo muy fino de esta variable. En el caso del Perú llegó a un máximo de 7.75% anual a mediados del 2023, reduciéndose de manera que el año 2024 se inicia con una tasa de 6.75% y cierra diciembre con 5.0%.

El sector externo ha mostrado un excelente resultado con un nivel de exportaciones de 75,243 millones de dólares e importaciones por USD 51,555 millones, que nos dan un saldo positivo de la Balanza Comercial, siendo la diferencia entre ambos de 23,688 millones de dólares, que incrementan las Reservas Internacionales Netas (RIN), alcanzando un nivel récord superior a los 83,000 millones de dólares; esto se explica en gran medida por los precios internacionales de los minerales, especialmente oro y cobre, que fueron particularmente altos.

El tipo de cambio se ha mantenido en un rango entre S/ 3.70 y 3.80 por dólar a lo largo del año, con un “hipo” en el mes de febrero por acciones inesperadas del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, que es su banco central. La mencionada estabilidad ha contribuido con el cumplimiento de la meta de inflación, ya que tiene un componente importado en los precios internos.

El Resultado Económico del Sector Público, esto es el Déficit Fiscal, ha sido la principal debilidad del año; inicialmente se estableció una meta fiscal de 2.0% para el 2024, que posteriormente se amplió a 2.8%, ninguna de las cuales se ha cumplido, pues cerraremos con un saldo negativo entre 3.3% del PBI según el Ministro de Economía y Finanzas y 3.7% que es la proyección del Banco Central de Reserva.

EL AÑO QUE VIENE

El 2025 se espera que sea un buen año, con un crecimiento del PBI de 3.0%, impulsado por la inversión privada y pública y recuperación del consumo privado de las familias, lo que es sumamente importante porque estará mejorando la satisfacción de sus necesidades, consecuencia de la reducción de la pobreza.

La situación fiscal debe mejorar, con un déficit estimado de 2.2%, ligeramente superior a la meta anual, a pesar de las posiciones populistas de algunos congresistas en la aprobación del Presupuesto General de la República para el 2025.

La Balanza Comercial se espera tenga un saldo positivo de USD 23,600 millones de dólares, similar al 2024, por un incremento proporcional de las exportaciones e importaciones; continúa el mayor impacto de los productos tradicionales, especialmente minerales.

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