“La elección de Trump es el segundo mayor desastre que he vivido»
13 de noviembre de 2017

Uno de los mejores representantes de la literatura de no ficción del Reino Unido, Geoff Dyer, llegó por primera vez al Perú en el marco del Hay Festival. Dyer además es colaborador de medios como The New York Times, The Guardian, Esquire. En esta entrevista, Dyer saca a flote su buen sentido del humor, típico de los ingleses.
Por: Elizabeth Huanca U.
En esta entrevista que requirió de la colaboración en la traducción de Carlo Trivelli, el novelista habla de todo un poco. Confiesa que en algún momento idealizó Latinoamérica como el “Macondo” que describió Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad, e incluso comenta la sorpresa y desazón que siente por la elección de Donald Trump en Estados Unidos, una nación que desde hace algunos años se ha convertido en su lugar de residencia.
– Es la primera vez que viene al Perú…
Sí y en realidad es un honor estar rodeado de gente tan talentosa. La conexión se da porque también me invitaron a la feria del libro de Cartagena. Esto es fantástico.
– ¿Cómo uno de los escritores más importantes de la literatura anglosajona cómo ve la literatura en Latinoamérica?
Para alguien de mi edad, la literatura latinoamericana significaba principalmente dos nombres, Jorge Luis Borges Borges y Gabriel García Márquez. Llegué a identificar la literatura latinoamericana con su manera de escribir, que era el realismo mágico. A un inicio tenía la idea loca de que toda América Latina era como Macondo. Sin embargo, con el tiempo encontré la diferencia (risas). Tuve una idea más clara de América Latina, no precisamente por autores latinoamericanos sino por otros autores occidentales como Graham Bell y Roberts Stone que retrataban la región.
– ¿Ha llegado a conocer otros autores como Mario Vargas Llosa?
Claro que lo conozco. A partir de él he encontrado a otros autores, un libro que me dejó una impresión fantástica fue el Sargento Getúlio de João Ubaldo Ribeiro. Pero también conozco América a través de grandes fotógrafos latinoamericanos…
– ¿Ha encontrado cosas en común en esos dos mundos literarios?
Son dos mundos completamente distintos. No podría responder una pregunta así. Pero soy muy consciente que la literatura latinoamericana suele distorsionar la realidad, es una literatura mágica.
– Bueno ello debe contraponerse de alguna forma a usted que es uno de los autores más importantes de la literatura de no ficción
En realidad la literatura de ficción y no ficción es buena. También escribo cosas de ficción (sonríe). Sin embargo, hay una gran diferencia por ejemplo con lo que yo hago y Gabriel García Márquez, debido a su gran capacidad imaginativa. En mis trabajos de ficción incluso sería muy difícil llegar a ello. Son estilos diferentes. A mí me gusta más escribir de cosas más cercanas a mi realidad.
– Sus obras y textos son en ocasiones irónicos y llenos de humor ¿es un hombre gracioso?
(Sonríe) Sí lo soy. La ironía y el sentido del humor son característicos de mi personalidad. Si se seguirían publicando avisos de corazones solitarios en diarios, créame que yo lo haría, allí saltaría mi sentido de humor.
– ¿Y de dónde hereda ello?
De Inglaterra. No puedes sobrevivir en Inglaterra más de dos días sin tener sentido del humor. Como los animales desarrollan instinto evolutivamente para sobrevivir, igual en Inglaterra tienes que desarrollar un buen sentido del humor para ello. En cambio en Los Ángeles, donde vivo, donde se come bien y la gente es hermosa, las habilidades que necesitas es más un cuerpo hermoso que un buen sentido del humor.
– ¿Y no se aburre allí?
Si encuentras alguien divertido no. Aunque eso no es tan frecuente como en Inglaterra. La vida sería terrible sin humor. La vida sin humor es una vida sin sabor. Esta gente que no tiene sentido del humor debe tener una vida como en el infierno.
– Las portadas de sus libros reflejan portadas de bellos paisajes como del último “Arenas blancas. ¿Gusta del viaje? ¿Es usted un peregrino en la literatura?
Sí. Este es un planeta fantástico. Hay un dicho que dice: “Nada se acerca a un millón de millas”, pero es todo lo contrario, en muy pocas millas encuentras muchas cosas.
– ¿Qué lo motivó irse a Los Ángeles – California?
La razón inmediata fue el trabajo de mi esposa, además, el sueño de mi vida era vivir en California, solía decirle a mi esposa que mi vida era un completo fracaso si no vivía allí, pero sigue siendo una falla, yo quería vivir en el sur y vivo en el norte (ríe).
– ¿Por qué?
Durante muchos años California ha sido el lugar de la vanguardia, la punta de lanza de muchas cosas progresistas. En algún sentido es el punto más occidental de la cultura occidental. A pesar de que hay mucha oposición a ellos muchas cosas se moldean allí.
– Precisamente en un lugar como Estados Unidos de mucho avance y modernidad se eligió a Donald Trump como presidente, ¿le sorprendió ello?
Eso fue fantástico (lanza carcajada en tono de ironía). Creo que fue el segundo gran desastre que he vivido después del Brexit (La decisión británica de abandonar la Unión Europea). Sí fue una sorpresa, aunque se veía venir. Vivo en un espacio liberal como California, es fantástico ver que la oposición a Trump es casi universal. Estados Unidos siempre ha sido una economía de la avaricia, siempre ha estado movido por el interés, pero siempre ha idealizado el sueño del país del derecho ciudadano y de libertades. La oposición a Trump viene de eso, de que está traicionando los ideales de los norteamericanos.
– ¿Qué cree que pase en los próximos años. Este fue relativamente desastroso?
Si pueden aguantar los próximos tres años, porque ya pasó uno, quizá haya la oportunidad de dejar esto atrás. Es gracioso porque en Estados Unidos ahora miran a Bush y les parece un caballero. Lo miran con nostalgia. Sin embargo, creo que Trump tendría que hacer algo más desastroso, peor aún que la guerra con Irak, para que su gobierno se vea más catastrófico que de Bush. Tendría que declararle la guerra a Corea del Norte o algo así.
– En sus artículos menciona que es difícil que la gente en Estados Unidos se decepcione, una cualidad casi innata de los ingleses; tal vez el gobierno de Trump haga que ese sentimiento aflore ¿no cree?
(Ríe) No lo creo, porque precisamente existe ese ideal estadounidense. Es como una nueva montaña con un nuevo pico por escalar como decía Martin Luther King, en ese famoso discurso: “Yo he tenido un sueño…”.
– ¿Cómo hace para mantener el buen humor pese a todo el contexto mundial. En Europa hay crisis de los refugiados, etc?
(Ríe) no siempre estoy alegre, me puedo dar mis lloraditas de vez en cuando. Una buena forma de siempre estar alegre es jugando tennis.
– He leído que es un buen tenista…
No diga eso (ríe). Solo puedo decir que me hace feliz.
¿Qué proyectos se vienen?
Tengo dos libros que pienso presentar al próximo año, uno sobre el fotógrafo Garry Winogrand y el otro es sobre una película “Donde las águilas se atreven”, que me gustó sobre la Segunda Guerra Mundial con Clint Eastwood y Richard Burton.
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