La geografía del tráfico de drogas en la ciudad de Arequipa
14 de enero de 2018

Los diez puntos picantes donde circula la marihuana, el clorhidrato y la pasta básica de cocaína en la Ciudad Blanca.
Por: Mariela Zuni M.
Ocurre en parques, losas deportivas, frente a colegios, universidades, en centros comerciales y discotecas, muy cerca de niños y adolescentes. En Arequipa hay diez puntos críticos de venta de droga identificados por la Policía y su unidad especializada en combatir el delito.
Estos lugares se encuentran, en su mayoría, en Cerro Colorado, el Cercado, y Miraflores, donde se arrastra el problema desde hace muchos años. A la par se crearon nuevos puntos por la migración de los abastecedores y la demanda de los consumidores.
En Arequipa el mapa de la droga se pinta de verde. Los consumidores de estas zonas buscan más la cannabis sativa, conocida como marihuana, y en menor cuantía la pasta básica de cocaína y en último lugar el clorhidrato, manifestó Edward Vásquez Acaro, comandante jefe del Departamento Antidrogas (Depandro) Arequipa.
El oficial de la policía comandó durante el 2017 las acciones contra el tráfico ilícito de drogas (TID) en la región. De esta experiencia revela que se ha delimitado nueve puntos específicos donde se comercializan los estupefacientes.
En el Cercado de la ciudad los puntos cadentes son las calles Víctor Lira, 2 de Mayo, Jorge Chávez y Paucarpata, cercanos a instituciones educativas y la universidad Nacional de San Agustín.
Históricamente las calles que rodean al Coliseo Arequipa eran asechadas por los microcomercializadores, lo mismo en los parques Las Condes y La Muela, sectores recuperados por la Policía respecto al delito de TID, indicó el jefe policial.
En Miraflores se arrastra el problema desde hace varios años, incluso de montaron megaoperativos para capturar a las cabezas de las organizaciones que distribuyen la droga al menudeo en la ciudad, sin éxito.
En el distrito pampeño las sustancias toxicas se comercializan en la zona de Alto Misti y El Peñón en El Porvenir. Sectores donde operan clanes familiares de ranqueados traficantes que dejaron a sus hijos la maldita herencia de la droga.
Otro sector donde se ha incrementado la comercialización de estupefacientes es en el corazón del distrito de Cerro Colorado. La plaza de Las Américas sirve como fachada perfecta para los “pases” de droga a delivery, pese a que muy próximo está el municipio y la comisaría modelo.
Similar situación se aprecia en el Pueblo Tradicional de Zamácola, donde la Policía ha golpeado en reiteradas ocasiones a los microcomercializadores, sin embargo aparece gente nueva y más joven que continúa en el negocio.
En Cayma el punto caliente es el barrio de Buenos Aires, el parque del Comité 14, es una zona de movimiento de droga al menudeo que preocupa, al haber acarreado también el problema de la delincuencia juvenil.
Al otro cono, en Paucarpata, las cosas no son distintas. Según la Policía se ha identificado la venta de drogas en el sector de Israel. El 2016 en dicho distrito se capturó a una organización internacional con 60 kilos de PBC y clorhidrato.
Finalmente en José Luis Bustamante y Rivero los parques de la urbanización Juan Pablo Vizcardo y Guzmán son usados como centro de operaciones de los microcomercializadores a delivery.
Las discotecas de la avenida Dolores y la calle San Francisco son puntos vulnerables para el tráfico de estas sustancias, donde los jóvenes son los principales consumidores, sin distinción de edad, sexo o condición social. Por los efectos que les proporcionan y por lo rápido que experimentan los mismos.
NEGOCIO DEL MAL
En 2017 el Depandro capturó a 261 personas implicadas en el tráfico ilícito de drogas, de estas 5 fueron adolescentes, y la edad promedio de la mayoría fluctúa entre los 19 y 30 años. Solo el 10% eran mujeres el resto varones de distintas partes de la región y el país.
La mayoría se inició consumiendo, por la presión del amigo o del grupo social. Unos lo dejan pero otros quedan atrapados. El adicto al tener la necesidad de comprar más tarde o temprano se interna en el sucio negocio convirtiéndose en vendedores.
Entre las nuevas modalidades de venta de drogas, la que más predomina es el contacto con el vendedor a través de las redes sociales como Facebook o WhatsApp. Se entrega a delivery y para ellos se utilizan vehículos particulares o taxis.
CLANES DE LA DROGA
Vásquez Acaro refiere que se tienen identificadas por lo menos a cuatro organizaciones familiares que viven, comen y duermen de la droga en este sector. Si bien los esfuerzos por su captura han sido incontables, estos delincuentes se las arreglan para librarse de la justicia.
Las penas por tráfico de drogas van desde los 4 años de cárcel efectiva hasta los 12 o 15 si existe agravante. Pero para ser considerado delito se requiere que el detenido posea una cantidad específica.
Tomemos el caso de la marihuana. Cuando la cantidad que uno posee es mayor a ocho gramos, la ley presume que ya no está destinada al consumo personal, sino a la microcomercialización. Si sobrepasa los 100 gramos, se presume que responde con el tipo penal base de TID.
Se las saben todas, se cuidan y no dan paso en falso. Al ser capturados estos sujetos la droga hallada en su poder no llega al peso que estipula la ley. Existen bastantes derechos que les asisten y ni el Ministerio Público o el Poder Judicial, en base a las normas legales, pueden evitar que salgan nuevamente a las calles.
En la zona del El Peñón incluso se ha articulado esfuerzos con el municipio distrital, instalándose cámaras de seguridad y activándose los comités de seguridad ciudadana, donde los vecinos realizaban rondas nocturnas con la policía. Pese a ello las mafias de la droga siguen operando moviéndose de un lugar a otro.
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