Arequipa

La historia de Arequipa en el centenario diario El Pueblo

8 de octubre de 2017
La historia de Arequipa en el centenario diario El Pueblo
Por: Elizabeth Huanca U.
Foto: Adrián Quicaño P.
 
“Anoche un joven cometió el incalificable abuso de conducir un automóvil a las 12, por dentro de los tres portales de la Plaza (de Armas). Sabemos que la intendencia tiene conocimiento de este hecho y ha puesto con mucha justicia y muy buen acuerdo, una multa al joven que así ha procedido”.
 … 07 de agosto de 1916
 
“Los arequipeños de hace un siglo tienen varias semejanzas y lejanías a los de hoy”, concluye el escritor y compilador Pablo Nicoli Segura al terminar la lectura de esta noticia publicada hace más de 100 años en el Diario El Pueblo. 
Para obtenerla, el literato se internó por casi medio año en los archivos “olvidados” del decano de la prensa regional para conocer a la sociedad mistiana a través de sus noticias. Extrajo 200 notas publicadas, entre 1905 y 1918 que hoy ha compilado en su último libro: “Arequipa, Noticias curiosas, extrañas y pintorescas de hace 100 años y más” que el jueves 12 de octubre presentará en la biblioteca Mario Vargas Llosa. Una amena obra de colección que relata parte de la historia mistiana, por medio de su «Pueblo».
 
DESENFRENO
La Arequipa “que fue” no era tan tranquila. Sus noticias lo afirman. Por sus calles corría el desenfreno de sus jóvenes –como el protagonista de la noticia citada–, la inseguridad, el crimen, así como el amor por el teatro y la cultura. El arequipeño de antaño, gustaba del arte, no era muy supersticioso, pero sí fervoroso y, como hoy, amaba su terruño. 
Nicoli confiesa que al escudriñar las ediciones “empolvadas” de este diario quiso abocarse inicialmente a buscar noticias de hechos paranormales, un ámbito que los apasiona y que ha dejado impreso en sus libros “Enigmas” y Fantástico”, pero la idea tomó otro rumbo. Buscando lo irreal, Nicoli descubrió que la realidad puede ser más espeluznante que la ficción y más increíble que cualquier invención. 
Así halló extranjeros de gira por la ciudad que decían ser la reencarnación del arcángel Gabriel (edición del 01 de junio de 1917), trapecistas intrépidos que pasaron desde los altos del portal San Agustín hacia la parte alta de la Catedral caminando sobre una cuerda o bólidos de estelas luminosas en el cielo arequipeño, que dejaron vestigios que la Ciudad del Misti no fue ajena al avistamiento de ovnis (edición 06 de setiembre de 1916). 
Lo paranormal tampoco escapó a la cobertura noticiosa de la época. El 30 de octubre de 1908, este matutino informaba el caso de Germán de Piérola, quien habitaba en una quinta “al otro lado” de la torrentera de San Lázaro, quien durante un mes, junto a su familia, fue víctima de una inexplicable “lluvia de piedras”, que pese a seguimiento policial nunca se pudo explicar. Un hecho similar ocurrió el 13 de octubre de 1901 en Harrisonville (Ohio), donde llovieron piedras en plena plaza central.
Las prostitutas, peperas y pandilleros, también formaron parte de una sociedad no del todo conservadora. La historia en noticias relata la peligrosidad del Puente Bolognesi y calles como Beaterio, donde los asaltos y asesinatos eran pan de cada día (edición 09 de abril de 1905). “En la Arequipa de hace un siglo habían asesinatos casi de forma interdiaria. A diferencia de hoy, estos hechos normalmente no concluían con el paradero del asesino. No había investigación profunda”, cuenta sorprendido Nicoli. 
La “opiomanía”, como así lo calificaba la prensa, llegó a Arequipa en 1924. Una noticia del 1 de abril de ese año de El Pueblo, da cuenta “del vicio amarillo” en la Ciudad Blanca. La nota asegura que en la calle de la Ranchería (alrededores del mercado San Camilo) existía un clandestino fumadero de Opio, dirigido por un ciudadano Chino. Y es que, extranjeros como los árabes y hasta Chilenos, protagonistas de varias notas policiales, también formaban parte de esta sociedad.
 
HISTORIA VIVA
La historia también se hace presente en este ejemplar de más de 100 páginas. El 9 de setiembre de 1924, el tabloide regional publica el hallazgo de parte del acta original de Fundación de Arequipa, robado varios años atrás y que jamás fue encontrado en su totalidad. El historiador M.L. Cabrera Valdez, encontró el invalorable documento histórico en uno de los libros, mientras arreglaba el archivo municipal. El documento hace rectificaciones de la data histórica de la fecha como la ubicación de solares que se repartieron a los primeros habitantes de la entonces llamada Villa Hermosa.
El texto además, recrea portadas trágicas como la acontecida el 2 de abril de 1912, cuando se reportó el gran incendio en Mollendo, el más catastrófico de su historia. Así como la caída del “Tuturuto” (como así lo llamaban), un hecho plasmado en el diario El Pueblo el 5 de diciembre de 1907. De la nota se refiere la existencia de una réplica de este personaje que vive en la pileta de la Plaza Mayor y que se encontraría en Italia. 
Otros hechos que movieron las aguas en una Arequipa que se resistía a la modernidad fueron el primer viaje a la Luna, el hundimiento del Titanic, que mereció páginas enteras en el matutino; la primera guerra mundial y paso del cometa Halley, de quien el astrónomo francés Camille Flammarión, advirtió que rozaría la tierra y que generó pánico y desconcierto en la ciudad. Arequipa, era una ciudad informada. 
 
LO CURIOSO
Lo entretenido, lo anecdótico y divertido también formó parte de la sociedad mistiana. Cuenta las páginas de “El Pueblo” que “Henry Onofroff” un reconocido ilusionista e hipnotizador europeo llegó a la ciudad en medio de bombos y platillos. Sus actos, despertaban asombro y hasta fueron verificados por galenos reconocidos de la ciudad. Sin embargo, el 22 de diciembre de 1912, este diario publicó un hecho llamativo. El mundialmente conocido visitante, habían pagado a dos personas para que simulen haber sido hipnotizados. 
La historia además da cuenta de notas “paradójicas” como el ocurrido en el denominado “atentado ferrocarrilero”, en el balneario de Tingo, donde los protagonistas fueron dos niños de 12 y 14 años, a quienes la curiosidad por ver un descarrilamiento los llevó a poner sillares en la vía férrea ocasionando un accidente sonado. 
“La historia, muchas veces se repite y solo cambia de personajes”, dice Nicoli al evocar estos sucesos, mientras cuenta su experiencia en este recorrido por la historia de la ciudad a través de las páginas de este diario. Promete una segunda edición.
 
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