La marcha del triunfo
24 de julio de 2017

Por: Roy Cobarrubia
En ambos lados de la calle la gente grita, aplaude, vitorea. Son aproximadamente 100 metros bajo un sol implacable y unos tres minutos de marcha. Estudiantes con sus mejores galas; pantalones planchados a la raya, camisas blancas, zapatos brillantes, escarapelas y sudor en la frente, en cachetes de los jóvenes que desfilan. El ejemplo perfecto de esfuerzo, de horas de entrenamiento para obtener el cariño de un jurado calificador que solo les echará un vistazo.
La marcha, un paso firme, galante y sin mucha prisa, acompañado del bombo de la banda. Sonido de bombo, bom, pie izquierdo, bom, pie izquierdo. Para caminar emparejado con el compañero de al lado, mirada con el “rabillo” del ojo. Bom, pie izquierdo, bom, pie izquierdo. ¿Ser patriota o sentirse orgulloso de pertenecer a un colegio? El caso es que en julio las competencias de desfile escolar despiertan todos los sentimientos, esa característica muy humana de ser mejor que otro, ganar.

Detrás de los llamados ganadores y populares gallardetes, existe un sinfín de estudiantes que dan su tiempo y un poco de su vida para dejar en la boca de todos, su nombre y el de sus colegios. Detrás de esos pequeños triangulitos de colores, gallardetes, existe esfuerzo sumado a zapatos gastados, sudor y aunque suene trillado, lágrimas.
“Cuando desfilas y la gente aplaude, tus padres aplauden, cuando pasas delante de todos con el uniforme del colegio es algo muy especial, ¿cómo explicarlo?, orgullo”, dice Kenyhi Durand Sánchez, un joven de 16 años del colegio Pío XII, plantel de los Círculos Católicos de Arequipa (Circa).
En la ciudad los desfiles escolares han cerrado calles, generado tráfico vehicular, y despertado en los adultos y en los niños, patriotismo. Por estos días, el argentino de Yapeyú, José San Francisco de San Martín, es sacado de los libros viejos y es regresado a la popularidad junto a sus amigos Simón Bolívar y José de Canterac. El desfile es una forma de recrear los esfuerzos de mucha gente para “ser siempre libres”.
Para el Ministerio de Educación los desfiles escolares forman parte de “la integración, la identidad y conciencia histórica nacional”. Una forma de promover en “la comunidad educativa en general, a través de su participación activa en la conmemoración del aniversario patrio, reflexión cívica y espíritu festivo”.
“Nuestros estudiantes y no es una broma, lloran por formar parte de los batallones de desfile de la banda. Es una especie, creo, de sentirse orgullosos, de representar a su colegio. Desfilar para ellos es un acto muy patriótico”, cuenta la directora del colegio Pío XII, Noemi Huichi.
El centro educativo mixto, es uno de los colegios más antiguos de los 35 planteles de CIRCA, 52 años. La base de su enseñanza el esfuerzo, la práctica, la dedicación y creer en Dios.
“Un desfile es disciplina, amor a la institución, cariño, fervor patriótico, es marcar la diferencia”, dice Huichi.
¿Qué pasa antes de salir a los concursos regionales de marcha distrital, regional, antes de llegar a la Av. Independencia el 26 de julio?
En CIRCA, horario de ingreso, siete de la mañana, zapatos lustrados, camisa blanca, chaqueta limpia y cabello bien cortado. Antes de los concursos en el colegio Pío XII, selección de voluntades.
“Somos 1150 estudiantes en primaria y secundaria, en los concursos solo participan los grados de tercero, cuarto y quinto de secundaria, desfila un batallón de 9 por 6, entre hombres y mujeres, además tenemos una banda de 106 estudiantes”, dice la docente.
Trabajo, honor y lealtad son las frases que le han valido a los colegios de uniforme verde ser parte de los primeros lugares en los desfiles escolares. Su esfuerzo ha sido recompensado con honores e invitaciones constantes.
En Paucarpata colegio Juan XXIII; en Alto Selva Alegre, San Martín de Porres; en Socabaya, Divina Providencia; en Hunter, San Antonio María Claret, colegios de CIRCA que siempre están presentes en las finales de desfiles escolares en los “Campeón de campeones”.
“Creo que siempre estamos entre los mejores porque nuestros estudiantes se han acostumbrado a ganar, porque a diario los formamos no solo en las ciencias académicas, también en la confianza, la rectitud y el orden, en valores, que pensamos no solo les sirve dentro del aula también fuera de ella”, expresa Huichi.
¿Qué incentiva a los estudiantes de Circa a ser parte de los concursos escolares de desfile?, la disciplina, el amor a su centro educativo a demostrar que son patriotas con sus acciones, con sus formas sanas y de valores de enseñar a otros.
Desfilar en ese ancho de cinco metros de la calle, compartir el momento de ganar es una experiencia única que muchos jovencitos se llevan en el recuerdo para siempre. Desfilar no solo resulta ser un paso firme, muchas veces resulta ser el primer paso al éxito.
“Este año participaré por última vez desfilando por mi colegio, pero me siento feliz porque habrá otros que me suplirán y quizás lo realicen mejor o igual que yo”, dice Durand un jovencito que el próximo año viajará a Alemania tras haber ganado una beca de estudios.
Un desfile suele ser a veces el acto más patriótico de disciplina, de recuerdo, de valor.
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