La próxima revolución del trabajo: ¿Estamos listos?

Advierten que la IA transformará el empleo y exige preparación. Por: Edith Choque, CEO de ProAvance.
La cocina arequipeña es un extraordinario ejemplo de evolución. Sobre la base de recetas ancestrales e ingredientes que definen nuestra identidad, los chefs de hoy innovan con nuevas técnicas, no para reemplazar algún potaje típico, sino para presentarlos de formas que sorprenden y deleitan a una nueva generación.
Esta misma fusión entre una base sólida y una reinvención audaz es, precisamente, el enfoque que necesitamos adoptar en nuestra vida profesional frente a la revolución de la inteligencia artificial (IA). La IA y la automatización no son una amenaza lejana; son el nuevo conjunto de instrumentos que, dependiendo de cómo los manejemos, nos permitirán esculpir un futuro próspero o nos dejarán con herramientas obsoletas en las manos.
Recientemente, he analizado diversas fuentes que dibujan un panorama tan fascinante como desafiante. Por un lado, visiones como la del experto Jon Hernández en su análisis «El Fin del Trabajo» alertan sobre una disrupción masiva y acelerada, sugiriendo que en menos de cinco años la IA podría poner en riesgo un porcentaje significativo de los empleos actuales. Esta perspectiva, que puede sonar alarmista, nos obliga a tomar con seriedad la velocidad del cambio.
Por otro lado, informes más estructurados como el «Future of Jobs Report» del Foro Económico Mundial (WEF) ofrecen un mapa detallado de esta transformación. El WEF confirma una agitación laboral sin precedentes, pero matiza el panorama: mientras que millones de roles, especialmente los de carácter administrativo y repetitivo como la entrada de datos o la atención al cliente tradicional, verán una drástica reducción, se proyecta una creación neta de nuevos empleos en áreas emergentes.
El informe del WEF es claro al señalar dónde estarán las oportunidades. Los especialistas en IA y aprendizaje automático, los analistas de datos, los expertos en sostenibilidad y los ingenieros de nuevas tecnologías liderarán la demanda laboral. Pero lo más revelador no es solo qué trabajos surgirán, sino qué habilidades serán transversales y esenciales en casi cualquier campo.
El pensamiento analítico y el pensamiento creativo encabezan la lista. No se trata de que una máquina piense por nosotros, sino de nuestra capacidad para formularle las preguntas correctas, interpretar sus resultados de manera crítica y aplicar esa información para resolver problemas complejos de formas novedosas. Junto a ellas, la resiliencia, la flexibilidad, la agilidad y una profunda alfabetización tecnológica se convierten en competencias no negociables. Esto impactará directamente en nuestros motores económicos locales: desde el turismo, que puede usar la IA para crear experiencias hiperpersonalizadas, hasta la agroindustria, que puede optimizar cosechas con análisis de datos, o el sector minero, que puede mejorar la seguridad y eficiencia a través de la automatización.
Frente a este escenario, la inacción es la estrategia más arriesgada. La pregunta que cada profesional, estudiante y líder empresarial en Arequipa debe hacerse no es si este cambio llegará, sino cómo nos estamos preparando para él. La solución no reside en resistirse a la tecnología, sino en cultivar una mentalidad de aprendizaje continuo.
Para los profesionales, esto implica una búsqueda proactiva de reskilling (aprender nuevas competencias para un nuevo rol) y upskilling (profundizar y actualizar las competencias actuales). Para las empresas, significa invertir decididamente en la capacitación de sus equipos, viéndolo no como un gasto, sino como la inversión más crítica para garantizar la sostenibilidad y competitividad del negocio.
Debemos ver esta revolución no como una sentencia, sino como una convocatoria a la acción. Así como nuestros chefs no abandonan la esencia de nuestra gastronomía, sino que la elevan, nuestro desafío es tomar la poderosa tecnología de la IA y, con nuestro talento humano, nuestra creatividad y nuestra capacidad de análisis, construir un futuro laboral más innovador, equitativo y resiliente para nuestra región. El futuro del trabajo no se está acabando; se está reinventando. Y Arequipa tiene la fortaleza y el ingenio para ser protagonista de esa reinvención.
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