La resaca de un mal trago
21 de enero de 2018

Una cultura de consumo de alcohol se ha instalado en Arequipa convirtiéndose en un auténtico problema de salud pública y hasta de seguridad. Se manifiesta diariamente con la peor de sus caras en calles y parques de la ciudad, donde adolescentes, jóvenes y adultos son levantados inconscientes después de una noche de copas.
Por: Mariela Zuni M.
Según el Ministerio de Salud el 10% de la población peruana tiene problemas de consumo del alcohol y el 9% padecen de adicción. Son los jóvenes entre los 16 y 17 años de edad, quienes lo consumen habitualmente e incluso llegan a la intoxicación.
Se considera consumo excesivo de alcohol, cuando es superior a 60 gramos de la sustancia pura contenida en una sola ocasión, equivalente a unos 8 vasos de cerveza, lo cual es más común entre los adultos y jóvenes de nuestra ciudad.
Esta realidad se pone de manifiesto en el centro mismo de la ciudad de Arequipa, donde a diario se levantan en peso a más de una docena de personas víctimas de intoxicación alcohólica.
Según el reporte del Departamento de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad Provincial de Arequipa, por turno, es decir tres veces al día, se realiza el recojo y auxilio de aproximadamente cuatro ciudadanos y la disuasión de más de 25 bebedores callejeros.
Para ellos la Ordenanza Municipal N° 702 -2011, que prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública, es letra muerta. Sin contar que en muchas ocasiones los bebedores son protagonistas de grescas, robos y asaltos.
PROBLEMA DE COPAS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el año pasado, el consumo mundial de la sustancia fue de 6,4 litros de alcohol puro por persona de 15 años o más de edad, sin embargo en nuestro país se bebe hasta dos litros más.
El consumo anual per cápita de alcohol en Perú es de 8.9 litros, ubicándose entre los países con mayor índice de ingesta de la sustancia en Latinoamérica, después de Chile y Argentina.
Otro factor a tomar en cuenta es que esta denominada droga legal, se consume a temprana edad. El 46,6% de chicos entre 12 y 18 años ha probado alcohol al menos una vez en la vida, mientras que el 83% de los jóvenes con edades entre los 19 y 24 años también reconoce haberlo hecho.
Estos factores constituyen un caldo de cultivo para una enfermedad que avanza. Basta con dar un vistazo a los parques de nuestros barrios, donde jóvenes y hasta menores de edad se concentran para experimentar los efectos de la droga líquida que se vende indiscriminadamente en bodegas como el pan caliente.
DAÑOS COLATERALES
El consumo de bebidas alcohólicas en reuniones sociales o cualquier celebración es frecuente en nuestro país, pero en Arequipa cada vez va teniendo consecuencias sanitarias y de seguridad negativas, relacionadas con sus propiedades tóxicas, la dependencia que puede producir y su asociación a la delincuencia.
Sabemos que quienes beben grandes cantidades de alcohol a lo largo de varios años, pueden contraer enfermedades crónicas como la cirrosis, males cardiacos y desnutrición. Además de lesiones graves provocadas por accidentes de tránsito.
La dependencia también se ha convertido es un problema de salud pública. Según el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro), más de un millón 700 mil peruanos son adictos al alcohol.
Además está su asociación a la incidencia de la delincuencia juvenil. Andrés Manrique, director del Servicio de Orientación al Adolescente (SOA), refiere que en Arequipa gran parte de los adolescentes infractores al delinquir estuvieron bajo los efectos del alcohol u otras sustancias alucinógenas.
CALLES TOMADAS
El consumo de alcohol en las calles de Arequipa se está descontrolando. Los locales y centros nocturnos incumplen horarios de atención y las personas liban en las arterias de la ciudad desbordándose a la intervención de la autoridad.
Al llegar el fin de semana, el hedor a embriaguez se apodera de las calles. El consumo de licor en espacios abiertos es el panorama generalizado que refleja el problema que enferma a la juventud.
Menores de edad o jovenzuelos “tiesos” tendidos en las veredas de las calles Leticia, Mayta Cápac, Dos de Mayo, Alvares Thomas, Alto de la Luna, San Camilo, Deán Valdivia, Perú, Víctor Lira, Palacio Viejo, 28 de Julio, Bolívar y Villalba, es habitual y a cualquier hora del día, reportan los serenos.
Jóvenes y señoritas libando en los parques Antero Peralta, Libertad de Expresión y El Maestro, en inmediaciones de la universidad Católica de Santa María, realidad que no dista mucho al del pasaje Universidad cerca de las áreas de ingenierías y sociales de la Universidad Nacional de San Agustín.
La Plaza España, el Puente Grau y calle Bartolomé Herrera son sitio de encuentro de emos y metaleros, por separado, para beber unos tragos preparados en botellas y vasos de plástico.
Los bebedores sin causa, también se trasladas a los parques Banco de la Nación y Aguas Marinas en José Luis Bustamante y Rivero. Las avenidas Vidaurrázaga y Los Incas son zonas tomadas por ebrios y adictos, registrándose allí la mayor presencia de beodos crónicos en el cercado.
Paralelamente la municipalidad provincial debe lidiar, principalmente los fines de semana, con la avalancha de jóvenes y señoritas que acuden a los locales nocturnos de San Francisco y la avenida Dolores, que generalmente deciden continuar la celebración en las calles, pese a estar prohibido.
Ante este panorama, para prevenir la delincuencia y liberar los espacios públicos, miembros del Comité Distrital de Seguridad Ciudadana (Codisec) planifican realizar en los próximos días un megaoperativo, iniciando en la avenida Dolores.
El secretario técnico del Codisec, Marcos Hinojosa Requena, señaló que los fines de semana la vía es ocupada por jóvenes que liban y escuchan música con volumen alto fuera de sus vehículos generando incomodidad a los vecinos, congestión vehicular y en algunos casos son víctimas de robos.
La propuesta fue concertada con los representantes de las comisarías de Palacio Viejo, Santa Marta, Yanahuara, José Luis Bustamante y Rivero, Escuadrón Verde y Policía Fiscal, que forman parte del programa de patrullaje integrado.
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