Los días del arequipeño héroe que dirigió el grupo Alfa de los comandos Chavín de Huántar
24 de abril de 2017

El general (r) del Ejército Peruano Leonel Cabrera Pino ha retornado a su tierra como héroe luego de 20 años del rescate de 72 rehenes de la Embajada de Japón.
Era el cuarto hombre que salió por el túnel aquel 22 de abril de 1997 y con la detonación del salón principal de la residencia de la Embajada de Japón, el Comando Chavín de Huántar que integraba entraba en acción. Eran las 15:23 horas y el comandante Leonel Cabrera Pino era parte de los 148 comandos que estaban ahí para convertirse en héroes en aquella exitosa operación de rescate.
Habían entrenado para esta acción, pero el temor estaba presente. Cabrera fue quien constituyó la primera fuerza antiterrorista, luego de que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) tomó la residencia. Pero luego fue asignado a dirigir el Grupo Alfa, encargado de tomar el control del primer piso en el rescate. Pero no iba a ser sencillo. Los 14 miembros del MRTA estaban armados y podían matar a los 72 diplomáticos, políticos y autoridades que tenían de rehenes durante cuatro meses.

Cuando los comandos entraron sorprendieron a los terroristas, quienes se distrajeron jugando fútbol. Los enfrentamientos se dieron en la subida al segundo piso. Disparos. Gritos. Tensión. Murieron tres. El juez Carlos Giusti Acuña y los comandos Raúl Jiménez Chávez y Juan Valer Sandoval. Este último sacrificó su vida por proteger al canciller Francisco Tudela, el político más importante. Pero también murieron todos los terroristas. Una imagen que todos recuerdan es ver a algunos comandos subiendo a la azotea de la embajada y alzando sus armas, retirando la bandera del MRTA, en señal de victoria. Habían triunfado. La felicidad y las lágrimas se confundían. Cabrera confiesa que lloró junto a sus compañeros por los caídos. Pudieron ser ellos, pero vencieron la muerte, pero para él era algo más profundo.
Mientras él se enfrentaba a la muerte, su esposa luchaba en un hospital. Estaba en cuidados intensivos por una deficiencia renal pero la sacaron del lugar, porque despejaron el ambiente precisamente para la operación del rescate.
Por su estado no sabía de la operación, hasta que los demás pacientes saltaron de alegría y dijeron que ya habían rescatado a los rehenes. “Yo creo que sí se sentía orgullosa”, dice ahora el mando militar, conteniendo las ganas de llorar al recordarla.
Este exitoso rescate generó un reconocimiento mundial por los pocos caídos y la estrategia empleada emulando los túneles de la cultura Chavín, de donde hallaron el nombre. Pero no todo fue alegría. Un grupo de opositores e inclusive los familiares de los terroristas denunciaron a los altos mandos militares por la presunta existencia de un escuadrón de la muerte. Estuvieron con orden de detención por más de cinco meses denunciados por violación de derechos humanos. El caso fue resuelto en el fuero privado y luego en el fuero común y acabó en la Corte Internacional de Derechos Humanos, donde los absolvieron.
Han pasado 20 años de esta operación pero el brillo en los ojos al recordar la operación aún está presente en Cabrera Pino, arequipeño nacido en Quequeña, quien ahora es un general en retiro y quien llegó a ser jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Servir a su patria siempre fue estar decidido a morir. Luchó en el Huallaga, en la cordillera del Cóndor, en el Vraem, pero Chavín de Huántar nunca se olvidará. “Valió la pena, si habría otro caso similar lo volveríamos a hacer”, apunta.
Los comandos autores del rescate fueron declarados héroes por el gobierno peruano. Un reconocimiento que fue criticado por algunos congresistas, como Justiniano Apaza, de quien refiere fueron desatinados comentarios.
-¿Se siente un héroe? –pregunto.
-No, ese sentimiento de héroe –refiere- lo único que me agrada es el reconocimiento de la gente, si hubiese salido mal hubiese sido uno de los peores, hubiese cambiado la vida del país. Si hubiese habido más de 10 o 15 rehenes muertos, hubiese sido un escándalo, gracias a Dios salió bien.
El general Leonel Cabrera está de acuerdo en que se modifique la ley para que el Ejército apoye a la Policía en la seguridad. También cree necesario en que se les dé a los comandos héroes una pensión vitalicia en reconocimiento a su gesto. Asegura que la mayoría la pasa mal, viven en asentamientos humanos, tienen problemas económicos.
“Si nos declaran héroes es honorífico, ese héroe nacional está en los mercados tratando de sobrevivir, si tuvo esa oportunidad de fajarse por el Estado, también (la pensión vitalicia) es un reconocimiento”.
El héroe arequipeño ya coqueteó con servir a la patria en el lado de la política. Ahora apuntará propuestas y espera, como en Chavín de Huántar, vencer los obstáculos para tener un objetivo exitoso. Ahora el general que dirigió un comando de rescate, quiere dirigir un pueblo.
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