Los jóvenes universitarios becados en Arequipa y sus sueños a construir
16 de septiembre de 2017

Jóvenes que accedieron a una beca por sus buenas notas. Se forman en aulas de universidades privadas. Tienen sueños que quieren cumplir.
Por: Rossmery Puente de la Vega P.
Hace un par de semanas Pamela Parillo Pérez, sonriente, sus ojos iluminados, contó en público su sueño. Desde que estaba en secundaria lo pensó en secreto. Tenía temor de contarlo y no cumplirlo.
Quiere formar una organización que ayude a ancianos y niños. Un espacio donde ambos interactúen. “A los adultos les hace falta sentirse personas útiles, a los niños abandonados su cariño”, dice como si lo estuviera imaginando.
Una oportunidad le ha dado confianza. Tiene 21 años, estudia sicología, está en tercer año en una universidad privada de Arequipa por una beca. Postuló por casualidad. Acompañó a una amiga a preguntar por los requisitos y resultó interesada. Sus buenas notas de escolar y un examen la favoreció. Su condición económica por primera vez fue una oportunidad.
La falta de dinero antes la atemorizó, confiesa. Su papá es estibador, sale todas las mañanas de madrugada para cargar maderas en los negocios instalados en la avenida Mariscal Castilla. Su mamá ahora al cuidado de su sobrino, trabaja en la chacra. Es la cuarta de cinco hermanos.
De adolescente pensaba estudiar sobre la vida y los genes. Cambió a Derecho para ayudar a los que no pueden pagar su defensa. Sus hermanas la persuadieron de cambiar de opción.
Los sueños también están en lejanos pueblos como Macari, en la provincia de Melgar, en la vecina región Puno, donde Kluber Anderlin Casavilca estudiaba y ayudaba a sus padres a pastear animales.
Quiere diseñar casas antisísmicas, seguras y calientes para combatir el frío que en su tierra natal se siente hasta en los huesos. Su timidez se va cuando habla de su meta.
De niño quería ser médico, ahora ingeniero civil. Estudia en una universidad privada por su esfuerzo. Sus docentes y un tío lo animaron a postular a una beca. Una odisea por la lejanía. La tecnología reduce las distancias. Las consultas fueron por internet. Por su celular, se enteró que fue aceptado. Estaba ayudando a sus padres con los animales. Se estrecharon en un abrazo.
Tiene 18 años, está en el primer año de su formación como ingeniero. Vive solo en Arequipa. La separación le afectó al inicio, extrañaba la compañía de sus padres y hermanos. Buscó fuerzas en el consejo de sus padres: ser responsable.
Su compañera de carpeta, Ibeth Vilcaapaza Vilca, quiere trabajar en las zonas rurales para ayudar a las personas a construir edificaciones seguras, atender los colegios en islas flotantes y zonas de riesgo. “No solo hacer el trabajo por obtener un beneficio”, apuntó con una sonrisa de esperanza. Si más pensaran como ella, otra sería la historia del país.
Tiene 19 años, y de pequeña soñaba ser docente. Los temblores sacudieron su vocación. Estudia para ser ingeniera civil. Postuló a la beca motivada por su mamá. Pasó los exámenes.
Su familia es su fortaleza. Su papá es multioficios, enumera con los dedos de su mano todo lo que hace. “Es electricista, fotógrafo, arregla celulares, cámaras, bicicletas, de todo””, dice. Su mamá es comerciante.
DISTRACCIÓN
Los tres logran con esfuerzo estudiar en la universidad privada Católica San Pablo. Accedieron a Beca 18. El estudio no los aleja de las distracciones. Pamela mira documentales y lee. Está entretenida con “El hombre en busca de sentido”, escrito por el psiquiatra austriaco Viktor Emil Frankl. “Algunos anhelan el dinero, el poder, ser mejor que los demás o verse bien, pero eso no es el sentido de la vida”, reflexiona.
Kluber prefiere los documentales variados y está leyendo El Alquimista de Paulo Coelho. Ibeth prefiere los documentales y libros de suspenso. Está cautivada por “El símbolo perdido” de Dan Brown.
FUTURAS DOCENTES
Cada vez que miran una casa o lote en venta, María Fernanda Girón Montes y Gabriela Nieves Torres piensan en ahorrar. Su sueño es tener su colegio, donde la formación de los estudiantes sea integral.
Son amigas desde el colegio, y ahora comparten salón en una universidad privada. Se forman para enseñar a niños. Antes de eso pensaban en caminos opuestos. Sus profesores las motivaron a postular a la beca Maestro.
De pequeña Girón Montes pensaba estudiar veterinaria. Al salir del colegio optó por sicología, la carrera salió en su test vocacional. Su vocación estaba en sus venas, afirmó. Su madre es maestra de educación artística y su papá artista autodidacta, ahora dedicado a un pequeño negocio de comida.
Su historia es similar, Nieves Torres recuerda que de pequeña siempre estuvo rodeada de niños. Sus padres son docentes, ya no ejercen. Al inicio postuló a Medicina sin suerte. La beca le abrió camino a su vocación.
Está en formación y comparten el malestar de los docentes que estuvieron en huelga. Girón califica de justa la protesta. Rechaza los maltratos, la calificación de terroristas, y los comentarios que leyó en las redes sociales, que los docentes se niegan a la evaluación.
Opina que el Estado debe ver la realidad en las aulas y los hogares. “El Estado piensa que, poniendo una infraestructura moderna, la educación va mejorar”, reflexiona.
Nieves Torres habla de lo injusto que fue la huelga para el estudiante porque perdió varias horas de clases, y el docente que debe salir a la calle para pedir un derecho. “Tanta diferencia hay entre un docente, un abogado, un ingeniero, cuando ellos son los que son gracias a un docente”, cuestiona.
LAS BECAS
Las becas son oportunidades. En Arequipa existen un total de 1353 que acceden a becas. Solo en Beca 18 son 1238, procedentes de Arequipa.
Para acceder deben ser pobres, previa calificación. Ser buenos estudiantes.
En Beca Vocación de Maestro, en Arequipa son 115. La condición económica no es un requisito. Solo buenos estudiantes. En ambos casos tener hasta 22 años al año de postulación. El Estado paga alimentación, movilidad local, material de estudios y alojamientos (los jóvenes provenientes de otras regiones o provincias). En el caso de los becarios de instituciones privadas pagan matrícula, pensiones e incluso gastos de titulación.
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