Arequipa

Los que no callaron

24 de abril de 2017
Los que no callaron

En la región cada hora dos personas denuncian que son víctimas de violencia. Niños, niñas, mujeres y también varones, padecen de maltrato físico, psicológico o sexual. 

 
Por: Mariela Zuni M. 
 
Como si fuera un ladrón Abraham Baltazar Peralta Perlacio se escabulló al interior del domicilio de su expareja Ghelly Zea Cusilayme. Oculto bajo la cama, provisto premeditadamente de un envase con gasolina y un cuchillo de cocina, esperó a la mujer. 
Cuando ella llegó se desató el infierno. La roció con el combustible y cual pirómano le prendió fuego. La mujer corrió al patio y su hermana Malú la auxilió, incluso esta última tiene el cabello chamuscado al intentar apagar el fuego que ardía en el cuerpo de Ghelly.
 

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Con el objetivo de burlar a la Policía, Abraham, quien también fue alcanzado por las llamas, dijo que un balón de gas había deflagrado en la casa de su exenamorada. Ambos, con quemaduras, quedaron internados en el hospital Honorio Delgado. 
Ella con el 90% de cuerpo quemado, tiene un pronóstico reservado, él ya se recupera. Físicamente ambos están separados por un muro de concreto en la unidad de quemados, lamentablemente lo que los une es una seguidilla de acontecimientos violentos que han marcado para siempre sus almas, más que las llagas en sus pieles. 
La imagen de un hombre moliendo a golpes a una mujer, es una visión parcial de los escenarios de violencia familiar en Arequipa, si bien son los más salvajes, no podemos dejar de lado a los otros componentes del hogar que también son víctimas.
Hace apenas dos semanas un iracundo sujeto mató a su bebé porque no paraba de llorar. Gilbert Guzmán Sota, de 25 años, propinó un golpe de puño a su hija de siete meses de nacida fracturándole el cráneo.
 
CALLAR O VIVIR EN VIOLENCIA
Víctimas, victimarios, escenarios y causas distintas son parte de una Arequipa que vive en violencia, no la que está en las calles causada por extraños, sino la protagonizada por personas del entorno familiar.
La violencia no conoce de clases sociales o edades, esta se puede manifestar de forma física o psicológica. El maltrato ocurre a través de golpes o violación sexual, amenazas, aislamiento o insultos graves.
En el primer trimestre del año, unas 4341 personas en Arequipa denunciaron en alguna dependencia policial haber sido víctimas de violencia. En enero figuran 1453 casos, en febrero 1451 y marzo 1437.
Estas cifras revelan una cruda realidad de nuestra sociedad, que viéndolas desde una perspectiva positiva dicen que los agredidos no se quedaron callados.
En promedio por día la Policía atiende 48 casos de violencia familiar, es decir cada hora dos personas son lastimadas en algún distrito de la región.
El grueso de las víctimas son mujeres, 3821 en solo tres meses, de ellas 337 son menores de 11 años de edad, 96 adolescentes hasta los 17 años, 3308 entre 18 a 50 años y 380 tienen 51 a más años, según el reporte de los Casos de Violencia Familiar de la Región Policial Arequipa.
Contrariamente a lo que se piensa, los varones también son agraviados. De enero a marzo del presente año 520 hombres denunciaron maltratos, de ellos: 21 son menores de 11 años; 23 adolescentes hasta los 17 años; 366 de entre 18 a 50 años y 110  tienen 51 o más años, en este último grupo están los adultos mayores.
Ante la PNP 2508 personas, de ambos sexos, denunciaron por primera vez una agresión, 1262 volvieron a reiterar su denuncia y 571 indicaron que eran más veces. De los 4341 casos de violencia familiar 1110 son por agresión física, 1865 psicológica, 14 sexual y 1352 otro tipo.
El hogar definido como el «ambiente familiar que se desarrolla en la vivienda habitual», es el escenario de la mayoría de casos de violencia. Unas 3165 víctimas dijeron ante un policía que habían sido agredidas en sus domicilios, 286 en su centro de trabajo, 541 en la calle y 349 en otro lugar.
Los problemas conyugales son el motivo más recurrente de la agresión con 1459 denuncias, familiares 1212, incompatibilidad de carácter 660, económicos 469, alcoholismo 267, trabajo 91, irresponsabilidad 69, sexual 21, salud 8, otros 85.
 
PERFILES
Según el grado de parentesco, 1108 víctimas fueron atacadas por el esposo, 1737 por el conviviente, 141 por el padre y en 126 casos el agresor fue el hijo. El exconviviente es un peligroso agresor con 595 denuncias, el exesposo con 143, el padrastro con 6 y el abuelo 9. La violencia también es ejercida por otro familiar en 334 casos, mientras que 112 denunciantes dijeron que otra persona extraña abusó de ellos.
De acuerdo a la ocupación del agresor, los comerciantes ocasionaron más violencia a sus familiares (1157 denuncias), informales (906), seguido de los trabajadores de mando medio (655), los profesionales (531), estudiantes (84), policías (11), Fuerzas Armadas (2), otros (995).
Las amas de casa son las más agredidas (1470 denuncias), seguidas por las comerciantes (989), los profesionales (428), mando medio (422), informales (400), estudiantes (170), policías (5), Fuerzas Armadas (4), otros (453).
Los abusadores actuaron en pleno uso de sus facultades en 2707 de los casos declarados, 1110 estuvieron ebrios, 224 enfermos o alterados, uno bajo los efectos de las drogas y 299 en otro estado.
 
DESTINO 
El reporte de los Casos de Violencia Familiar de la Región Policial Arequipa precisa que 3483 denuncias fueron remitidas a la fiscalía, 642 pasaron al Poder Judicial y 211 están pendientes de su solución.
 
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