Los tesoros que sigue enviando Vargas LLosa
3 de septiembre de 2017

En el último envío, además de libros, llegaron hipopótamos, cuadros, caricaturas, togas, distintos regalos y distinciones que recibió el nobel. Llegaron envueltos en 118 cajas. La casa destinada para cobijar sus pertenencias ya quedó pequeña.
Por: Rossmery Puente de la Vega
Fotos: Adrián Quicaño P.
Mario Vargas Llosa saca un libro mientras está parado en el segundo peldaño de una escalera plegable. La escena muestra al escritor peruano de pie vistiendo una camisa blanca, en su biblioteca con vista al mar de su exresidencia en el distrito limeño de Barranco. El fotógrafo argentino Daniel Mordzinski congeló en el tiempo un instante irrepetible.
Paradójicamente la imagen cuelga de la pared de la biblioteca de Arequipa bautizada con el nombre del escritor. La ciudad natal a la que decidió regalar todos sus libros, ahora también objetos, de la casa de Barranco, de Paris y Madrid, y todos los textos que adquiera en vida, anunció en su última visita a la ciudad en su cumpleaños 81.
El sexto piso de la casa de Barranco ya no luce los anaqueles con libros ubicados por orden alfabético y por temas que conocieron todos los cercanos al nobel Vargas Llosa. La mesa donde se sentaba el escritor de espaldas a su biblioteca. El director de la biblioteca regional, Mario Rommel, conserva una foto de la vista al mar desde esa silla.
REGALOS
La casona de la calle San Francisco 306 de la ciudad de Arequipa, aloja los libros del novelista. Los estantes de madera lucen los textos detrás de una vitrina, traídos desde la biblioteca de Barranco.
El último envío llegó en agosto, en pleno festejo por la fundación española de Arequipa. Son 118 cajas que contienen 5 mil 458 entre libros y revistas, y 760 objetos personales del escritor que adornaban paredes y conservados en la casa de Lima.
En una sala del segundo patio de la casona, donde sobresalen las escaleras para un segundo piso de anaqueles, están las cajas enumeradas, cerradas con cinta. Previa a la mudanza el novelista envío una carta a la gobernadora, Yamila Osorio, agradeciendo las atenciones recibidas en su estadía en marzo pasado y comunicó la noticia de próximo envío.
La novedad de lo que llegó en el quinto envío son los objetos de Vargas Llosa. Entre ellos hay 271 medallas, distinciones, placas y platos conmemorativos, regalos, caricaturas, cuadros. 225 diplomas nacionales y extranjeros, 47 grabados, 95 hipopótamos, 113 afiches y 5 gigantografías. Todos siguen en cajas cerradas.
Rommel Arce indicó que habilitarán el oratorio de la casona para exponer los objetos donados. La decisión ya fue asumida por la gobernadora. “Hay una propuesta museográfica. Sería un atractivo de la biblioteca donde además de los libros, están los objetos personales”, apuntó.
ESPACIO
La vivienda remodelada para albergar los tesoros que decidió entregar el escritor a los arequipeños ya está quedando chica, afirmó el director de la biblioteca, Arce Espinoza. Una casona de 1400 metros cuadrados.
Solo quedan tres ambientes libres para albergar el último envío de la casa de Barranco que llegará en octubre de este año. Los textos ya están siendo guardados en cajas. Son los libros de la biblioteca de Madrid y Paris. En Madrid calculan que hay 3 mil y están coordinando su traslado.
Con la última entrega suman más de 20 mil los textos trasladados de la biblioteca personal del escritor. Todos ubicados conforme a un inventario, organizados respetando la ubicación que tenían en la casa de Barranco: por orden alfabético y temático. Los libros con anotaciones o dedicatorias están en una sala especial del primer patio de la casona. No serán vistos hasta que el escritor parta de este mundo.
Los libros que entregó el escritor en marzo pasado están en etapa de clasificación, verificación del inventario. Un trabajo que encargaron a dos mujeres de confianza, entre ellas Nelly Miranda, la cuidadora del tesoro del escritor. Una secretaria que tiene las llaves de todos los anaqueles.
Arequipa aloja los libros que alimentaron la vocación de escritor de Vargas Llosa que nació cuando era un niño de pantalón corto y leía historias de Julio Verne, de Emilio Salgari o Alejandro Dumas, que lo hacían vivir como un personaje más esas aventuras fantásticas que salían de los libros, rememoró en su última visita a la ciudad.
“Me apena separarme mucho de mis libros, pero me consuela saber que esa mudanza de mi biblioteca particular a Arequipa va servir para que muchos arequipeños, compatriotas míos, vivan las mismas experiencias que estos libros me hicieron vivir, que a través de esos libros aprendan que el mundo no es ese mundo pequeñito que nosotros vivimos condenados, hay tras las fronteras un mundo diverso, variado (…)”, dijo con congoja el nóbel. Al desprenderse de sus tesoros.
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