Mi peluca, mi regalo de Navidad
13 de noviembre de 2017

Historias del Departamento de Oncohematología del hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud.
Por: Roxana Ortiz A.
Las llevaron al Club Internacional para hacerlas pasar momentos divertidos junto a otros niños, pero Paola no quiso alejarse de su madre y menos ir con los otros niños. María Paz entonces le dice que tiene un regalo para ella, además, de una muñeca que escogió especialmente, le muestra la peluca que Paola mira con curiosidad. Le ayudan a colocársela y le queda perfecta. María Paz la coge de la mano y se van al sube y baja, Paola aún con cierta reserva, decide acompañarla.
De pronto el rostro, las actitudes, su timidez, su vergüenza queda atrás, Paola ya no es la niña calva que tiene cáncer, ya ningún otro niño la mira con curiosidad, como el marciano que se pasea entre ellos, ahora es una más gozando de la inocencia de los primeros años. Mientras que en quienes hicieron posible ese milagro, hombres y mujeres, aunque trataban de disimular, algunas lágrimas rodaban por sus mejillas.
“Hay que estar en su lugar para saber lo que un niño siente cuando se queda sin cabello, muchos saben que es consecuencia de su enfermedad y que en un año o más eso va a pasar, pero no es fácil a su edad soportar las miradas curiosas de la gente”, comenta Djali Zegarra, directora de la Fundación Art Atlas.
En el hospital Carlos Alberto Seguín de EsSalud hay un área denominada Oncohematología, donde se trata a los niños que han contraído la terrible enfermedad de la leucemia o cáncer de la sangre y allí reciben su tratamiento un promedio de 20 niñas, que después de recibir sesiones de quimioterapia pierden el cabello.
“Generalmente semanas antes nos reunimos con ellas para conversar sobre la Navidad y saber qué es lo que desean como regalo, porque como tienen diferentes edades, los gustos también son diversos, pero esta vez lo único que nos pidieron es que les podamos regalar una peluca, para sentirse niñas normales”, dice Djali.
Y es así que han emprendido una campaña para buscar la donación de una peluca para una niña y María Paz ha sido la primera niña en sacrificar su larga y bien cuidada cabellera para confeccionarle una a Paola, quien ahora no solo lleva una parte de su cuerpo, sino que ha surgido una amistad y el compromiso de sus padres en acompañarla en todo su proceso.
Cynthia Alemán Alatrista es mamá de María Gracia, había escuchado de la campaña, le comentó a su hija de lo que se trataba. Le prestó atención -tiene apenas 5 años- y no muy convencida le dijo que «lo iba a pensar» pero para terminar el proceso, vieron en familia la película “Lo que de verdad importa”, que trata sobre el cáncer y los milagros que pueden surgir en el camino de la búsqueda de la cura, pero también le cuenta sobre Paola, que fue la niña elegida entre todas las demás, para ser la primera en recibir el regalo, lo que terminó de convencerla.
Entonces se contacta con Djali y van a la peluquería para ver cómo está su cabello y sobre todo para que le expliquen qué se va a hacer con él. Ocurrió algo que era inevitable, las lágrimas estaban a punto de vencer su voluntad, pero no fue así. Luego llevaron a Paola para medirle la cabecita y confeccionarla a su medida, aunque según explica Lía Yauri, quien se ha especializado en la elaboración de “pelucas oncológicas”, es adaptable, ya que la idea es que cuando ella deje de necesitarla, pueda donarla a otra niña.
Paola tiene 7 añitos, nunca ha ido al colegio porque le detectaron el mal a los 3, a pesar que está convencida que al próximo año irá de todas maneras. Eso es incierto, porque las quimioterapias no han funcionado, y la esperanza es un trasplante de médula que se debe estar realizando en los siguientes meses, siempre y cuando en Lima consiga una cama para llevar a cabo el procedimiento. Luego debe continuar por lo menos un año en estricto cuidado para garantizar que todo haya salido bien.
La enfermedad le inició como a todos los demás niños, como a la quinceañera Susan que espera su última oportunidad para un trasplante, como a Rodrick que todo apunta a que ya venció el mal y como a los más de 40 niños que actualmente vienen librando la batalla más importante de sus vidas. El cansancio, el desgano, la falta de apetito y otros síntomas que los llevaron a un hospital en donde les diagnosticaron la terrible enfermedad.
Luego de padecer por una serie de tormentos adicionales, como la falta de empleo de los padres para costear las medicinas, la burocracia en los servicios de salud, la indiferencia, el desinterés, la humillación y demás; lograron que con su fe, su padre consiga un empleo formal, que le permite tener un seguro de salud, que si bien no cubre todas las necesidades, proporciona lo más básico.
Comenzaron las quimioterapias, que la niña resistió estoicamente, lo que no logró soportar, fue no solo la curiosidad de los demás niños por su falta de cabello, sino su rechazo involuntario. No quería salir al parque y tampoco participaba en ninguna reunión. Se aisló.
“Lo que pasó ese día que le entregaron su peluca fue una cosa increíble, fue un cambio radical, en un minuto una niña que no se despegaba de su mamá y al otro una Paolita completamente diferente, que se mezcló con los demás niños, olvidándose por completo de todo lo que había pasado. Para nosotros es probable que tener pelo no signifique nada, pero para ella es su vida”, comenta Djali.
Quien esté dispuesto a donar una peluca para una de las niñas del departamento de Oncohematología, puede contactarse con la fundación Art Atlas y de esta manera ir con la persona que esté dispuesta a donar el pelo, de preferencia una niña o adolescente que no se lo haya teñido, y luego irán donde la experta Lía, quien también se sumó a la campaña, por lo que cada peluca la elabora a muy bajo costo, dependiendo del tipo y porte, le sale en menos de 150 soles, sin incluir el pelo.
“Porque el cáncer nunca va a ejercer su dominio en la risa de un niño enfermo. Porque sí es posible mejorar la vida de quienes nos rodean. Con una sonrisa. Con un guiño. Con un apapacho. Porque siempre se puede hacer más. Porque la magia existe y los milagros también. Y eso es… Lo que de verdad importa”, es el mensaje de la película que convenció a la dulce María Gracia, quien dijo se va a hacer crecer nuevamente el cabello para volver a hacer feliz a otra niña.
En este Departamento existen muchas necesidades, las madres dejan de trabajar para dedicarse completamente al cuidado de sus hijos, por lo tanto los recursos escasean y es vital la ayuda de quienes puedan otorgarles una mano, ya sea con ropa de cama, toallas, pañitos, papel higiénico, pañales, jabones, útiles de aseo. Los niños, quienes pasan todo el día sin hacer nada, agradecerán el apoyo con lápices, colores o materiales para elaborar bisutería, que luego ellos y sus madres venden en el hospital para agenciarse fondos y adquirir lo que más necesitan. Pueden contactarse con la página de Art Atlas o directamente con sus madres en el hospital.
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