Arequipa

Milagros en pacientes quemados hacen médicos de Estados Unidos

22 de marzo de 2017
Milagros en pacientes quemados hacen médicos de Estados Unidos

La Sociedad Peruano Americana de Médicos (PAMS) inició operaciones a pacientes con secuelas de quemaduras el lunes último en el hospital Honorio Delgado.

La misión, compuesta por siete galenos, permanecerá hasta el viernes y reconstruirá la vida de 20 pacientes marcados por la tragedia.  
El 04 de enero pasado una descarga eléctrica de 220 voltios destruyó las manos de Sebastián. 
Él solo tiene 3 años de edad. Cogió dos cables que quedaron expuestos en el medidor de la luz de su casa tras una construcción inconclusa. La descarga fue fulminante. Los miembros superiores del niño quedaron literalmente pegados a las líneas eléctricas, dejándolo al borde de la muerte.
 

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La batalla inicial de los médicos fue salvar su vida. En la Unidad de Quemados del hospital Honorio Delgado el menor se batió durante un mes con la muerte. Los médicos lograron salvarlo y curar sus miembros superiores, pero estos, producto de las graves quemaduras, quedaron encogidos, como una especie de garra de águila, lo que imposibilitaba su movimiento. 
Médicos estadounidense-peruanos especialistas de la misión PAMS llegaron al nosocomio con el objetivo de ayudar a los pacientes con secuelas de quemaduras. Los galenos reconstruyeron las manos a Sebastián y le devolvieron paz y felicidad a Flor Ramos, su madre.    
“Sebastián está vivo de milagro, cualquiera en su lugar ya habría muerto, por eso pusimos todo nuestro esfuerzo en darle nuevamente movimiento a sus manos”, dice admirado Aníbal Pepper, codirector de la delegación de galenos que desde el lunes operan a personas con graves secuelas de quemaduras. Las intervenciones concluyen el viernes. 
Santiago fue el quinto paciente que el grupo de especialistas interviene. Para su recuperación los médicos realizaron injertos, retirando piel de su ingle, lo que permitió liberar la retracción (unión) que había entre sus pulgares y dedos índices, debido a la alta descarga eléctrica, explicó el galeno Rick Sreen, especialista en manos y parte de la misión médica. 
 
MÁS CASOS
La proyección es operar a 20 pacientes marcados por el fuego, el agua caliente o las descargas eléctricas. En la lista de pacientes hay tres niños más, también adultos, con piernas y manos, quemados gravemente. La mayoría proviene de Juliaca y Puno. 
Un caso que conmovió a los galenos fue el de Mark, un hermoso niño de solo cinco años, con cicatrices en la cara, brazos, piernas y abdomen. Una olla de agua hirviendo marcó su pequeño cuerpo hace un año.  
Los médicos lo evaluaron días atrás, ante la impaciencia del menor por ser operado. Sin embargo, debido a que las cicatrices de las quemaduras aún están inmaduras, pues solo tienen un año – deben tener al menos dos años-, la operación fue postergada para el siguiente año. Los médicos se comprometieron a intervenirlo en 2018, cuando vuelvan a venir. “Operar cicatrices inmaduras es riesgoso, hay mucho sangrado y eso pone en peligro la vida del paciente”, aclara Pepper. 
La misión está integrada por cuatro cirujanos plásticos, un anestesiólogo, un cirujano general, una médico de apoyo y una enfermera. Su objetivo es reconstruir vidas marcadas por la tragedia. 
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