Morirse en Arequipa tiene un alto precio
19 de noviembre de 2017

“Voy a donar el cuerpo de mi padre a la Facultad de Medicina”, fue la respuesta de un hijo al que le dijeron que tenía que desocupar un nicho que le había prestado un familiar para albergar temporalmente el cajón que contenía el cuerpo de su progenitor, más con la intención de “ya sabes lo que va a pasar si sigues con tu exigencia” y así deshacerse del problema.
Por: Roxana Ortiz A.
Lo cierto es que hasta para morir en Arequipa hay que tener un presupuesto si se quiere tener un lugar donde depositar el cuerpo, si es que no se desea dejar como herencia un gran desbalance económico a quienes quedan con vida.
Para prevenir ese tipo de problemas, en la Beneficencia Pública por ejemplo, si no hay el dinero completo para pagar un nicho, no hay posibilidad de albergar al fallecido. Hay muchos que han hecho el “perro muerto”, y después no hay manera de cobrar la deuda. En los cementerios privados te dan facilidades de pago, siempre y cuando haya compromisos firmados y con tarjetas de crédito.
No son pocos los que ya han comprado con anticipación sus nichos, sabiendo todo lo que viene después de la muerte. En el cementerio de La Apacheta se pueden adquirir nichos con anticipación, a cómodas cuotas y en largos meses, dependiendo de su economía. Lo mismo ocurre con los cementerios cuyos cuerpos van a en tumbas bajo tierra.
Cuando la muerte ha sido anunciada por los médicos, no queda más que acudir a las funerarias ubicadas a los costados y al frente de los hospitales, lo que para unos es una ayuda para resolver los problemas que se presentan en ese duro trance, para otros no son más que “buitres” que están a la espera de su nueva víctima, pero a donde no hay más remedio que acudir.
“Si has criado bien a un hijo es probable que esperes nunca suceda un hecho así, pero uno nunca sabe, así que es mejor prevenir para no dar molestias a nadie”, dice don Julio, quien acude mensualmente a pagar sus cuotas a la Beneficencia por dos nichos que separó para él y su esposa.
“Hasta para morirse hay que tener dinero”, dice don Edmundo al salir de una funeraria donde cotizó un servicio de sepelio para un familiar que se encuentra muy delicado de salud en el hospital y el fin es inevitable. Lo cierto es que morir en Arequipa implica tener un significativo presupuesto y la más humilde despedida que puede darle a su familia significará no gastar menos de 4 mil soles.
En el cementerio de La Apacheta el nicho más barato que se puede hallar es de mil 900 soles a partir del cuarto piso de los pabellones nuevos que está construyendo la Beneficencia Pública de Arequipa, y son los que se agotan casi de inmediato. Este precio le permitirá tener a su familiar por espacio de 10 años en el lugar, y si desea que su estadía sea permanente entonces le costará 3 mil 200 soles; pero si es precavido y quiere desde ya separar un lugar para el futuro, lo hace en cuotas y hasta le puede resultar un poco más barato “porque no hay urgencia”.
El nicho más caro es de 11 mil soles en la segunda fila, el que está al alcance de la mano para colocar las flores o ir a rezarle. Para quienes tienen la “suerte” de ser asegurados en EsSalud, al fallecer el titular, les otorgan un seguro de sepelio que llega a los 2 mil 70 soles, que le alcanza para celebrar una ceremonia digna para su familiar. Puede incluir un cajón, la capilla ardiente y el coche para el traslado de las flores y la carroza fúnebre, menos el nicho.
Le corresponde un ataúd bastante sencillo, pero si quiere dar un pequeño lujo a su familiar del que ni siquiera se dará cuenta, puede obtener ataúdes que cuestan hasta 14 mil soles, de la mejor madera, bien acolchado, con doble tapa, buscando la comodidad para quien lo habite por toda la eternidad.
Le toman en cuenta el dinero del seguro y si hay sobrecostos, hasta ofrecen pagarlos en cuotas de hasta 36 meses, que fácilmente duplican la deuda inicial.
Los cementerios modernos, aquellos que adoptaron la modalidad norteamericana, de enterrar a los muertos bajo tierra, tienen otra tarifa diferente, que a la larga le puede ser beneficiosa económicamente si se compara los precios.
Por el costo de una sola tumba se debe pagar 10 mil 950 soles más el servicio de sepelio que es de mil 500 soles, si es para dos todo le saldrá en 23 mil 400 soles. Unos les ofrecen urna de concreto donde irá el cajón, otros no la tienen y el cajón va directamente a la tierra, por eso el costo es algo menor.
El servicio de sepelio incluye la urna, el servicio de entierro, un florero, 8 sillas (solo para que las usen las personas mayores en el momento del entierro), toldo, una alfombra, además de la misa de cuerpo presente que se hace en la capilla que tienen en el lugar. La misa del año que es comunitaria y la lápida de mármol que se coloca encima para identificar al difunto.
También hay precios para quienes quieran compartir la tumba con otras personas que no sean sus familiares y pueden ir en un mismo lugar, hasta cinco ataúdes. Allí le costará hasta 6 mil 750 soles por tumba y ofrecen la ventaja de financiarles el monto, hasta con 36 meses, con los respectivos intereses y dando una cuota inicial.
La mayor parte de las familias ha dejado de lado la tradición de hacer los velatorios en las casas y ahora los hacen en locales que se alquilan por una noche y el día en el que se aprovecha para despedirse del difunto.
El hacerlo en una casa no significa necesariamente ahorrar algo de dinero, por el contrario, tiene que agradecer a los invitados por su visita, ofreciendo un plato de comida, bebidas y como no hay hora para el cierre del local, pueden quedarse el tiempo que quieran y por lo tanto, hay que darles el caldo a medianoche, al día siguiente el desayuno.
En estos salones se cobra entre 750 y mil soles el alquiler, dependiendo el ambiente que se necesita, de acuerdo a la cantidad de familia. Les invitan una rueda de café con galletitas. Si desean pueden llevar gaseosas u otros bocaditos, corre por cuenta del familiar. El bus que generalmente se contrata para el traslado de los familiares al cementerio tiene un costo de 200 soles.
LOS CINERARIOS
En los cementerios bajo tierra hay una zona especial para acoger a las urnas que contienen las cenizas de los difuntos cuyos familiares decidieron la cremación o el difunto lo dejó estipulado como deseo a cumplir.
Pero como todo sigue el mismo ritual, es necesario para recoger al difunto del hospital, de la morgue o de la casa donde haya fallecido, un cajón. En este caso las funerarias los alquilan en mil 400 soles, más el servicio de velatorio que es 850 soles. En Arequipa existe solo un crematorio, por cuyo derecho se tiene que pagar un monto de 2 mil 600 soles, el que incluye el costo de la urna que le entregan para depositar las cenizas.
Si desea adquirir un cinerario el costo por un nicho es de 3 mil 900 soles y para dos personas costará 5 mil 810 soles. Se puede financiar también los costos. Le entregan las cenizas luego de tres horas y se programa una ceremonia de entierro cuando las personas lo decidan.
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