Mujeres siguen arriesgando libertad por tráfico de drogas
17 de noviembre de 2017

Mujeres, madres de familia siguen arriesgando su libertad al pretender ingresar drogas o equipos telefónicos a los penales, los cuales están totalmente prohibidos y penados, usando como depósitos las partes íntimas.
Todos los meses se presentan casos de detención de mujeres, quienes son convencidas por los internos para tratar de ingresarlos, arriesgando no solo su libertad, sino también su salud, al introducirse los objetos en la vagina, pretendiendo evitar su detección.
Generalmente el nerviosismo al momento de la revisión personal y corporal las delata, quienes terminan confesando lo que llevan dentro, como ha sido el caso de Hilda Parillo Quispe de 37 años de edad, quien al momento de hacer la revisión por parte de una de las agentes se negó al hecho, pidiendo ingresar a los servicios.
Luego de unos momentos, en la bolsa de mano que llevaba se le encontró un paquete ovoide de regular tamaño manchado con restos de sangre, el cual se procedió a incautar para analizar su contenido, dando como resultado cocaína. Era un paquete de 400 gramos aproximadamente.
La visitante afirmó que iba a visitar a un amigo, el interno Juan Daniel Ilaquita Ninaraqui, recluido en el pabellón D-1 por el delito de robo agravado. Aseguró que la habían convencido para ingresar la droga por algo de dinero.
Pasados algunos minutos del primer hallazgo se intervino a Sandra Sánchez Cahuana de 34 años de edad, quien también mostró conducta sospechosa durante la revisión corporal. Luego de dialogar con ella y preguntarle si tenía o no alguna sustancia o bien que llevaba sin informar, no le quedó otra alternativa que aceptar tener un paquete en las partes íntimas, siendo conducida al baño para retirarlo y entregarlo al personal de seguridad, la intervenida visitaba a su conviviente el interno José Miguel Osnayo Llanos del Pabellón C-1, sentenciado también por el delito de robo agravado.
Leer comentarios