Niños con autismo y mascotas, los que más sufren con pirotécnicos
22 de diciembre de 2017

Para un niño con autismo o una mascota, los juegos pirotécnicos son una verdadera tortura, debido a que los sonidos estridentes que provocan, pueden causar crisis nerviosas y llanto en los niños y adolescentes; y hasta la muerte en caso de las mascotas.
Clemencia Vallejos, directora de Educación Básica Especial del Ministerio de Educación, sostuvo que los pirotécnicos tienen un efecto negativo en las personas con autismo porque ellas perciben los sonidos con una mayor intensidad que otras.
Para atenuar esos efectos, los padres de familia de los estudiantes de los centros de Educación Básica Especial y de los programas de Intervención Temprana deben anticiparse a los hechos para evitarles un momento traumático.

De esta manera, mientras se les cuenta historias de Navidad o el origen de esta festividad, se les enseña a taparse los oídos y protegerse, e incluso se puede poner en sus oídos algodón o audífonos con música suave para reducir el estruendo proveniente del exterior.
Se los puede ayudar a modo de juego haciendo sonidos similares a los causados por los pirotécnicos y asociarlos con imágenes de Navidad como arbolitos decorados, regalos, las luces y explosiones de los fuegos artificiales. Si el niño se pone muy nervioso durante las detonaciones, los padres deben mantener la calma y utilizar un tono de voz suave, mientras le dan masajes relajantes hasta que recobren la tranquilidad.
Mientras tanto en las mascotas, los ruidos estrepitosos que genera la pirotecnia los afecta por el sufrimiento que padecen, y por el riesgo que corre de lastimarse a sí mismo al tratar de escapar o esconderse y hasta extraviarse, explicó la veterinaria Milagros Paz.

Para este miedo, no existe una predisposición determinada por la raza, la edad o el sexo de la mascota, simplemente es una respuesta de temor intensa al ruido. El animal trata de huir o esconderse, pide protección al dueño, tiembla, pone la cola entre las patas, se agita, a veces gruñe o ladra desde lejos y los ojos parecen agrandarse.
“Si bien a muchas personas les causa gracia o alegría usar la pirotecnia resulta muy difícil entender cómo un niño o un adulto puede disfrutar viendo a una mascota, aterrada por los ruidos ensordecedores», expresó.
Durante las fiestas de fin de año y hasta entrado comienzos de enero, las mascotas sufren, se asustan, se pierden y hasta mueren como consecuencia de los estruendosos ruidos y los destellos luminosos que provocan los distintos artefactos de pirotecnia.
Acaso resulta gracioso el ruido que hacen estos artefactos al estallar, pudiendo quemar a las personas, aturdiendo, atemorizando y desconcertando a las mascotas. Es importante recordar que la tenencia de un animal, sea o no de raza, significa una gran responsabilidad. No es un juguete y quien ama a sus mascotas seguramente no querrá hacerles daño.
En general perros y gatos reaccionan de alguna forma al estímulo tan potente que les produce una explosión.

Es muy raro que permanezcan indiferentes. Habitualmente reaccionan con temor ante una tormenta y las luces de los rayos. Pero con la pirotecnia el daño puede ser mayor. Por eso es conveniente prepararlos y preparar la casa, para tratar de evitar que sufran lo menos posible durante los días de fiesta, que para los animales, sobre todo perros y gatos que son los que conviven con el ser humano, significa una situación inusual y para nada agradable.
Los ruidos estrepitosos que genera la pirotecnia afecta a la mascota por el sufrimiento que padece, y por el riesgo que corre de lastimarse a sí mismo al tratar de escapar o esconderse y hasta extraviarse.
DATO
«Es un buen momento para enseñarle a los más pequeños el significado de la responsabilidad que implica compartir la vida con una mascota que es ‘su amigo’. Que entiendan, que esos ruidos tan fuertes les causan mucho daño y sufrimiento a los animales”, agregó la especialista.
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