Gotas de vida: La gesta de Rotary y la lucha por erradicar la polio
A casi cuatro décadas de iniciar una de las campañas de salud más ambiciosas de la historia, la humanidad se encuentra a solo un paso de extinguir la poliomielitis de la faz de la Tierra.

Por: Luis Alberto Lavi Polar, socio del Rotary Club Real Arequipa · Ensayista y colaborador periodístico.
Hay causas que nacen como sueños lejanos y terminan convirtiéndose en las mayores hazañas de la humanidad. En un tiempo donde a menudo dudamos de nuestra capacidad para lograr cambios profundos, la batalla global contra la poliomielitis se erige como un testimonio conmovedor de lo que la solidaridad organizada es capaz de alcanzar.
No estamos ante un frío informe estadístico, sino frente a la historia viva de millones de voluntarias y voluntarios que decidieron no resignarse ante el dolor de la infancia.
La sombra de un enemigo silencioso
Para valorar la dimensión de esta victoria, es preciso recordar la naturaleza de la amenaza. La poliomielitis es un virus altamente contagioso que ataca principalmente a niños menores de cinco años. Se transmite por agua o alimentos contaminados e ingresa al organismo invadiendo el sistema nervioso. En cuestión de horas, una fiebre aparente puede transformarse en una parálisis irreversible en las piernas o provocar la muerte por asfixia si ataca los músculos respiratorios.
A mediados del siglo pasado, la polio era un temor cotidiano en todo el planeta. Cada verano, los parques se vaciaban, las escuelas cerraban sus puertas y miles de familias veían cambiar el destino de sus hijos para siempre.
De la primera gota a una alianza planetaria
Una promesa que cambió la historia: En 1979, un grupo de voluntarios de Rotary International asumió un compromiso audaz: comprar y administrar vacunas para proteger a seis millones de niños en Filipinas. Ver la sonrisa de esos pequeños al recibir dos simples gotas en la lengua encendió una chispa inagotable. Para 1985, Rotary dio un paso decisivo al lanzar PolioPlus, la primera iniciativa global de carácter privado para inmunizar a la infancia del planeta.
Tres años más tarde, en 1988, la Asamblea Mundial de la Salud acogió esta visión e impulsó la creación de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI), uniendo a Rotary con la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, los CDC de Estados Unidos y, más adelante, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Alianza Gavi.
Los resultados son contundentes: en 1988 el virus paralizaba a más de 350.000 niños al año en 125 países endémicos. Hoy, los casos se han reducido en un impresionante 99.9% y más de 3.000 millones de niños caminan protegidos. Continentes enteros, como las Américas, Europa y la región africana (certificada en 2020), han derrotado al virus salvaje.
Línea de tiempo: Hitos de la erradicación de la polio
El 24 de octubre: El cumpleaños de la esperanza
Cada 24 de octubre el mundo conmemora el Día Mundial contra la Polio. La elección de esta fecha es un tributo directo al nacimiento del Dr. Jonas Salk, el virólogo estadounidense que en 1955 desarrolló la primera vacuna eficaz inyectable. Poco después, el Dr. Albert Sabin aportaría la vacuna oral en gotas, la herramienta clave que permitió llevar la inmunización a los lugares más distantes del mundo.
Celebrar el 24 de octubre significa reconocer que cuando la inteligencia científica y el servicio voluntario se unen, no existen metas imposibles.
La «última milla»: El tramo más exigente
Pese a los triunfos alcanzados, el desafío final aún no concluye. La polio salvaje permanece atrincherada en sus dos últimos bastiones en el planeta: Afganistán y Pakistán. Erradicar ese 0.1% restante —lo que en salud pública llamamos «la última milla»— representa el reto más complejo de toda la campaña.
Las brigadas de vacunación deben superar barreras complejas:
Conflictos e inestabilidad política: Zonas de guerra y tensiones territoriales que impiden el paso seguro de los vacunadores.
Campañas de desinformación: Rumores falsos y resistencia antivacunas en comunidades apartadas.
Necesidad de financiamiento sostenido: Mantener la red logística mundial exige recursos permanentes. (Cabe destacar que la Fundación Gates equipara 2 a 1 cada dólar que Rotary aporta a esta causa).
Si bajáramos la guardia, el virus podría propagarse de nuevo hacia países que hoy disfrutan de la seguridad sanitaria.
Un llamado a trascender juntos
Cuando un voluntario rotario camina horas bajo el sol o cruza un río para administrar dos gotas en la boca de un recién nacido, lo hace impulsado por la certeza de que toda vida humana tiene el mismo valor.
Erradicar la poliomielitis será el segundo gran triunfo de la humanidad sobre una enfermedad infecciosa en toda la historia, tras la eliminación de la viruela. Nos encontramos en el umbral de una conquista histórica.
No hace falta ser médico para ser parte de esta causa. Se puede colaborar compartiendo información veraz, apoyando las iniciativas de los clubes rotarios locales o contribuyendo a los fondos de vacunación.
Cuando este logro quede grabado en los libros de historia, podremos mirar a nuestros hijos y decirles con orgullo que no fuimos indiferentes. La invitación está abierta para todos: sumemos nuestras manos y hagamos posible un mundo definitivamente libre de polio.




