Arequipa

Órgano Loret de la Catedral está más vivo que nunca

10 de junio de 2018

Se dijo que el órgano de la Basílica Catedral estaba inoperativo, olvidado, y hasta malogrado, pero la realidad es otra. La enorme infraestructura de madera y aluminio hace sonar sus acordes dominicales y hasta un coro de niños canta bajo su melodioso sonido.

Por: Jonathan Bárcena C.
Fotos: Jorge Esquivel G.

Cada domingo su suave melodía llena la Basílica Catedral, sus perfectos acordes hacen retumbar el templo de sillar, mientras los fieles expían sus pecados al pie del altar. El órgano de la Catedral está más vivo que nunca. Su bien lustrada madera, los brillantes tubos de aluminio y sus impecables teclados dan la sinfonía perfecta de arrepentimiento en canciones religiosas en honor al altísimo.

Pero hubo un tiempo en que el enorme instrumento de 12 metros de altura se quedó como un paquidérmico objeto sin enhebrar una sola melodía. Esos años quedaron en el olvido y ahora es uno de los atractivos de la iglesia principal de la ciudad de Arequipa.

El órgano Loret, denominado así por el nombre de su fabricante Francoise Loret, fue el cuarto instrumento musical que llegó a la Catedral. Fue fabricado en 1852 en Bélgica y llegó al Perú el 18 de marzo de 1854. Desde ese tiempo el Órgano Loret estuvo siempre al fondo de la Catedral.

La familia Goyeneche se encargó de mandar a fabricar el enorme instrumento a través del cónsul general del Perú en Bélgica, Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz, luego de que en 1784 el primer órgano de la iglesia sea destruido por un terremoto y otros dos que quedaron reducidos a cenizas en el incendio de 1844.

El padre Peter O’Brien Berenguel es el canónigo administrador del cabildo eclesiástico en la Catedral, él ha visto la transformación del instrumento hasta lo que es ahora.

“Yo he escuchado conciertos con el órgano a pesar de que no estaba en su máximo potencial, ahora es distinta la historia: el órgano vive”, señala entre sonrisas.

Los problemas iniciaron en 1854, cuando su fabricante no pudo instalarlo en el espacio que ahora ocupa. En el acta de entrega solo figura como organero Theodore Scholten, quien se supone fue el instalador. Al poco tiempo el instrumento cayó en desuso al no tocarlo bien y falta de mantenimiento. Tuvo que esperar hasta fines del siglo XIX para que sea restaurado. El italiano Innocenzio Foglia fue el encargado de la tarea, pero tampoco respetó la fabricación, le hizo algunas modificaciones, por lo que nuevamente quedó abandonado.

Así pasaron una serie de personajes en distintos años que intentaron en vano arreglar el órgano hasta que el gobierno belga en 1991 hizo una restauración cuasi maestra. El órgano empezó a llenar de melodías la Catedral el 23 de abril de 1991.

TERREMOTO

Diez años pasaron y un movimiento sísmico de grandes proporciones originó que la torre de la Catedral se desmorone el 23 de junio de 2001. El desplome traspasó la bóveda y cayó justo en frente del órgano. Afortunadamente no le cayó encima, sin embargo los proyectiles de sillar dañaron los tubos y la caja de madera. Una gran nube de polvo también cubrió el instrumento y las vibraciones desencajaron el mueble, los tubos y los mecanismos.

O’Brien cuenta que tuvieron que pasar 11 años para que nuevamente el instrumento sea reparado. Con la llegada de Monseñor Javier Del Río Alba, actual líder religioso de Arequipa, se empiezan los diagnósticos del estado del órgano y finalmente luego de un proceso de selección la firma Blancafort OM de Barcelona (España) es elegida para restaurarlo.

“Blancafort es una de las firmas más importantes en este sentido, ha construido y reparado más de 150 órganos, algunos de basílicas tan destacadas de Barcelona y Mallorca”, explica el reverendo.

Blancafort realiza el desmontaje de algunos tubos que presentaban deformaciones, encuentra los teclados deteriorados y los mecanismos desfasados de sus sitios reales.

“Se hizo un trabajo exhaustivo y finalmente el órgano quedó como está ahora”, refiere.

Cada año y medio el propio Blancafort llega a Arequipa y da mantenimiento a su restauración, cambia piezas, las limpia todo con la finalidad de que siga funcionando.

ARTISTAS DE ALTURA

Maestros organeros, como Sergio Militello de la Capilla Musical Pontificia Sixtina del Vaticano tocó el órgano en el 2014. Ofreció un concierto de más de dos horas tocando el enorme instrumento.

Otro de los grandes que probó la melodía del órgano fue Juan de la Rubia, organista de la basílica de la Sagrada familia de Barcelona. El maestro estuvo hasta en dos oportunidades en el ciudad deleitando con sus melodías religiosas acompañado por supuesto del órgano Loret de la Catedral.

“Se han hecho conciertos a pesar de que el órgano no estaba en sus máximas condiciones, pero con la llegada de los grande artistas se pudo superar los problemas”, dijo.

MELODÍAS AL CIELO

Por recomendación de Blancafort, el órgano se toca tres veces por semana. Los días martes y jueves en un ensayo cerrado para probar los acordes y los sábados de 17:00 a 17:45 horas con presencia del público.

Además los domingos el maestro Hugo Cueto toca para la santa misa que preside Mons. Javier del Río Alba, otros dos aprendices destacados también pueden reemplazar a Cueto en la tarea para lo cual ensayan una vez antes del domingo. Es decir el órgano se toca no menos de cinco veces por semana.

“Resulta increíble pensar que no se toque el instrumento sabiendo que debemos tocarlo para que no se malogre”, acota O’Brien.

Además Coro de niños San Rafael Arcángel formado en el 201, también es acompañado por los acordes del órgano, 60 voces cantan en latín, quechua y español. Los martes y viernes ensayan en la Catedral de la mano de directora Pilar Lopera Quintanilla, una vez más el órgano suena y da aún más vida al recinto.

En definitiva está más vivo que usted que yo y que todos juntos. Si tiene dudas vaya un domingo a misa o un sábado a las 17:00 horas y convénzase por sí mismo.

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