Arequipa

Pepe el superhumano: El hombre más fuerte del país tiene raíces arequipeñas

18 de abril de 2017
Pepe el superhumano: El hombre más fuerte del país tiene raíces arequipeñas
Con disciplina y convicción llegó a convertirse en el hombre más fuerte del Perú y Sudamérica.
Por: Roy Cobarrubia
Stanley Martin Lieber, el famoso editor de comics estadounidense y creador de Hulk, el personaje verde de superfuerza incalculable, dice que los superhumanos son reales y que no solo son ficción. 
Su aseveración es real y se atrevió en agosto del 2010 a probar su teoría. “Stan Lee”, como se hace llamar, presentó a gente de carne y hueso capaz de ejecutar proezas increíbles. En el mundo existen seis millones de personas, genéticamente parecidas, pero a veces algo suele pasar con algunas, mutan, cambian, y de algún modo y por una fuerza desconocida o situación sin comprensión, se convierten en especiales.
 

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La serie televisiva tuvo mucho éxito. Se presentaron personajes de todo el mundo teniendo como referentes a personajes de la empresa Marvel Comics como Spiderman, Los cuatro fantásticos, Los hombres X, entre otros. En el 2012, la serie se trasladó a Latinoamérica y presentó a José Selem Ramírez o “Pepe Selem”, como es conocido en el Perú, como el hombre más fuerte de Sudamérica y el cuarto a nivel mundial. El hombre de 1.68 de estatura y casi 100 kilos de peso visitó Arequipa y reveló que su abuelo Luis Ramírez nació en la Ciudad Blanca, al parecer, su fuerza, además, de la de su fe en Dios, dijo podría provenir de haber nacido en una tierra en donde el Misti otorga energías volcánicas.
“Siempre fui defensor de los más pequeños, jamás he sido un abusivo, y si fui un bravucón fue cuando defendía a otros, nunca atropellé e intenté causar mal a inocentes e indefensos”, dice Selem.
El hombre capaz de doblar fierros como si jugará con plastilina, de cortar guías telefónicas con las manos como si rasgara una hoja de papel bond, el hombre capaz de detener a dos motos jalándole de cuerdas, con una velocidad por arriba de los 80 kilómetros por hora inició su carrera como deportista muy joven y limpiando un gimnasio.
“Yo vivía en Santa Beatriz, Lima, y para entrenar caminaba hasta la Av. Venezuela, el trecho es muy largo, pero yo lo hacía con mucha convicción. Había hecho un trato con el dueño del gimnasio, yo entrenaba, esperaba a que todos se vayan y luego me ponía a limpiar”, cuenta. 
Su determinación nació de adolescente cuando en un juego de niños les dijo a sus amigos: “Voy a ser el hombre más fuerte del Perú”. La frase fue para sus compañeros una de esas palabras que se dicen cuando estás muy alegre, enojado o porque solo quieres que tu orgullo no se rompa cuando pierdes un juego. Años después se resolvería su situación y a puro toque demostraría que logró cumplir su promesa.
En el ring un joven Selem se enfrenta con patadas, puñetazos, cabezazos y palancas marciales a un contrincante que le lleva una cabeza de estatura. Con edad para manejarse, el ímpetu en sus manos y poco desconocimiento del mundo Selem, peleaba, su contrincante sangraba del rostro y él tenía moretones en su cuerpo, finalmente “El vikingo”, como era llamado por esos días le aplica una palanca a su contrincante en el piso del ring luego un golpe certero en el rostro y gana y luego se retira del cuadrilátero con 100 dólares en el bolsillo y como el campeón de la noche. Como los superhéroes y con la debilidad humana Pepe anduvo alguna vez como él dice por malos pasos alejado de Dios. Pero como en todo cómic basado en la vida real un hecho le cambió la vida para siempre. Su padre en 1998 pierde la vida por un infarto. Ese golpe, cuenta, para el hombre más fuerte del mundo fue el más doloroso, pero también fue una gran lección. Al mismo estilo de una frase conocida de Stan Lee, aprendió “que un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, dejó las peleas de lucha libre. Una tarde del mismo año de la muerte de su padre y navegando entre los recuerdos, en el cuarto de su papá, encontró que él había recortado de un periódico un concurso de levantamiento de pesas, era el campeonato por la “Copa Pacífico”.
“Gané el certamen fue como si lo hubiera ganado en honor a él, se lo dediqué”, dice. Ese año ganaría todo campeonato habido y por haber, y también ganaría la gracia de Dios.
“Conocí en un Iberoamericano a un hombre que fue ocho veces campeón mundial de levantamiento de pesas que en una conversación me preguntó: ‘¿Quieres conocer de dónde nace mi fuerza?’; yo le dije que sí, y me sacó una Biblia. Desde ese día mi vida cambió, desde ese día tengo un entrenador las 24 horas del día, Jesucristo”, cuenta el hombre más fuerte del país. 
A sus 35 años, Tom Sirocman un famoso entrenador apodado Big Tommy, vino al Perú especialmente para entrenarle. Desde entonces inició una vida de triunfador fue siete veces campeón nacional de levantamiento de Potencia (Powerlifting), tres veces Campeón Sudamericano, tres veces Campeón Iberoamericano, dos veces Campeón Pacífico, una vez Campeón del Sur de Estados Unidos, dos veces el hombre más fuerte de Sudamérica y el cuarto lugar en el mundo.
Pepe Selem, el Sansón contemporáneo de Sudamérica, se casó con Joisy de Selem, una dama que no le quitó fuerza como “Dalila”, en el reconocido pasaje bíblico, por el contrario, le otorgó mayor fuerza al lado de sus dos hijos José Manuel y Jessica Christina. Este Sansón no tiene cabello, no mata leones, no derrumba edificios, este hombre crea. Desde su cambio de vida se convirtió en un creador de mensaje, el hombre más fuerte del mundo, el superhumano, según la serie de Stan Lee, es un pastor de iglesia. El hombre más rudo y con apariencia viril se convierte después de sus espectáculos en un hombre de Dios. “Es que mi fuerza reside en la fe. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, “Somos más que vencedores”, “Al que cree todo le es posible”, yo siempre tengo esas frases en mi vida, frases de la biblia de Dios”, dice Selem. 
El hombre ha fortalecido su creencia, y lo seguirá haciendo, pues después de una serie de lesiones a la rodilla, al pecho, a la columna, a la pierna, laceres que a una persona normal le habría resultado parálisis total, ha sobrevivido y lo ha hecho según dice para decirle a todos que Jesús es su mejor entrenador y que su fuerza no reside en los músculos si no de su ímpetu de creer que todo es posible a través de vencerse uno mismo cada día para ser mejor y la fuerza de un ser superior. 
 
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