Perú

Perú cae en ranking de bienestar pese al crecimiento económico

12 de abril de 2025

Expertos advierten deficiente planificación local y debilidad en servicios básicos.

El más reciente Índice de Progreso Social Mundial 2025 reveló un nuevo retroceso del Perú en materia de bienestar, al ubicarlo en el puesto 84 de 170 países evaluados. Se trata de su peor posición desde 2018, cuando alcanzó el puesto 66. El informe, elaborado por Social Progress Imperative y Centrum PUCP, revela serias deficiencias en indicadores como seguridad ciudadana, acceso a salud, servicios básicos y oportunidades sociales, áreas que no han mejorado al ritmo del crecimiento económico nacional.

El índice mide 57 indicadores agrupados en tres dimensiones: necesidades básicas, fundamentos del bienestar y oportunidad. En esta edición, el Perú cayó al puesto 101 en necesidades básicas, reflejando la persistencia de brechas en salud, agua potable, y protección ciudadana.

Casos regionales como Chile (puesto 36), Uruguay (38) y Costa Rica (39) evidencian cómo el crecimiento económico, articulado con políticas públicas eficaces, puede traducirse en mayor bienestar. Estos países han invertido sostenidamente en educación, salud e inclusión social, y fortalecido sus instituciones para cerrar brechas.

DÉBIL PLANIFICACIÓN SUBNACIONAL

Uno de los principales cuellos de botella en el Perú está en el nivel local. Según el Registro Nacional de Municipalidades (RENAMU) 2024 del INEI, regiones como Amazonas (92 % de municipalidades sin Plan de Desarrollo Concertado), Áncash (83 %) y Apurímac (80 %) revelan una ausencia crítica de planificación estratégica. En Arequipa, el 93.6 % de municipios no usa el Sistema Integrado de Gestión Administrativa (SIGA), clave para la eficiencia del gasto.

Además, solo el 24.7 % de municipalidades en Arequipa tiene un portal de transparencia funcional. Sin estos mecanismos mínimos, se vuelve difícil formular proyectos efectivos o canalizar inversiones hacia las verdaderas prioridades sociales.

PROPUESTAS

Especialistas señalan que para revertir esta tendencia es necesario fortalecer las capacidades técnicas de los gobiernos regionales y locales, incorporar metas sociales en la evaluación de inversiones públicas y garantizar el uso de herramientas de gestión. Solo así se podrá cerrar la brecha entre el crecimiento macroeconómico y el bienestar real de la población. Porque el verdadero desarrollo no se mide en cifras, sino en derechos garantizados y oportunidades para todos.

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