Políticas públicas de atención en estado crítico

Entre el papel y la práctica en el sistema de salud peruano.
Por: Fernando Figueroa, Dr. en Ciencias de la Salud.
En el Perú existe una profunda brecha entre las políticas públicas sanitarias establecidas formalmente y su ejecución efectiva en la práctica. Aunque existe un marco normativo robusto que asegura cobertura universal en salud para aproximadamente el 95 % de la población, la realidad evidencia serias limitaciones estructurales que mantienen marcadas inequidades y dificultan gravemente el acceso real a los servicios sanitarios.
La pandemia por COVID-19 reveló de forma dramática estas deficiencias, colocando al Perú entre los países con mayores tasas de mortalidad mundial, resultado directo de las debilidades y precariedades históricas del sistema sanitario nacional. Entre las causas identificadas destaca la insuficiencia de infraestructura y recursos humanos: el país apenas cuenta con 1.6 médicos y 1.2 camas hospitalarias por cada mil habitantes, cifras muy por debajo de los estándares mínimos recomendados por la OCDE.
Además, aproximadamente el 50 % de los establecimientos del primer nivel de atención carecen de médicos residentes, impidiendo atender oportunamente problemas básicos de salud y congestionando innecesariamente los hospitales más grandes. A estos problemas se suman deficiencias graves en la gobernanza y gestión institucional del sector.
La alta rotación de autoridades sanitarias, con ocho ministros en apenas tres años, así como la descentralización sin coordinación efectiva y la profunda fragmentación institucional, dificultan la continuidad y eficacia de cualquier política sanitaria implementada.
En cuanto al financiamiento, aunque el presupuesto público en salud aumentó nominalmente al 5.5 % del PBI, sigue siendo insuficiente respecto a estándares internacionales y enfrenta severos problemas de ejecución presupuestal, como quedó evidenciado durante la pandemia con las demoras críticas en adquisición y distribución de medicamentos e insumos médicos esenciales.
Diversos estudios recientes coinciden en la urgencia de fortalecer decididamente el primer nivel de atención, implementar plenamente redes integradas de servicios de salud, avanzar hacia un fondo unificado para realizar compras estratégicas y transparentes, incorporar mecanismos de pago por desempeño que aumenten la eficiencia, así como mejorar significativamente la gestión logística y financiera de insumos sanitarios.
En definitiva, cerrar esta brecha existente requiere no solamente incrementar el financiamiento público, sino emprender reformas profundas en gobernanza, transparencia y gestión institucional, junto con un firme compromiso político que permita transformar las políticas sanitarias formuladas en resultados concretos, equitativos y sostenibles en la atención efectiva a la salud de toda la población peruana.

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